jueves, 14 de octubre de 2010

De carretas tiradas por caballos y mujeres al volante: Un serio problema de salud pública

Delmy Mejía, Conductora, Mujer
Edwin Francisco Herrera Paz. En los últimos años en Honduras, y especialmente en mi ciudad San Pedro Sula, ha proliferado el medio de transporte antiguo que consiste en una carreta tirada por un caballo (habitualmente muy flaco). Esto debido en parte a la distribución desigual del capital, en parte al proceso de migración del campo a la ciudad conocido como “urbanización” para el cual nuestras ciudades no están preparadas, y en parte por décadas de corrupción gubernamental.
Caballo, Carreta, Vehículo
Recientemente mi esposa, quien aprendió a conducir hace muchisísimo tiempo pero no se había atrevido a tomar un volante, decidió que ahora sí. Que había llegado la hora de probar sus destrezas en la calle y que se había cansado de depender de otros para su transporte. Entonces yo le expliqué que le daría el volante del vehículo pero que la acompañaría durante algunos días hasta verificar que sus destrezas la calificaban para el “soléo.”
Uno de los problemas que presentó mi esposa es que se le olvidaba hacer el alto. Yo le recordaba a cada instante que las avenidas tienen preferencia sobre las calles, con algunas excepciones, y que cuando viera un rótulo hexagonal rojo con letras blancas en el que estuviera escrito el texto “ALTO” en una esquina, se debía parar, mirar a los lados y pasar solamente si no transitaba ningún vehículo en sentido perpendicular a su ubicación.
Carreta, Caballo
Yo creí que ya estaba preparada, pero un día se le olvidó hacer el alto y transitaba de sur a norte sobre la avenida una carreta tirada por un caballo de regular tamaño pero veloz, a pesar de ser un costal de huesos. Cuando vi la carreta a toda velocidad a mi me salió un alarido de pánico: “¡Aaaltooooooo! Mi esposa frenó de manera súbita lo que me arrojó contra el vidrio delantero en el que afortunadamente no impacté gracias al cinturón de seguridad, que desde que sirvo como copiloto de mi esposa nunca olvido ajustarme.
Felizmente, el caballo y la carreta tirada por este doblaron la esquina. Después del incidente, con el corazón aun en la garganta, le reproché con tono medio de ira y medio de miedo: “¡¡Tiene que acordarse de hacer el alto!!!! ¡Es muy importante!!!!” Entonces ella me quedó viendo con una mirada ladeada de reclamo y me dijo:
“¡Yo sabía que el caballo iba a doblar!”
Carreta, Caballo
¡¿¿¿¿Cooooómo????! –le repliqué- ¡Si los caballos no tienen lucecitas de vía y no hay manera de que supiera que el caballo iba a doblar!
No –me contestó-. Lo que pasa es que de alguna forma yo sabía que el caballo iba a doblar. Le vi la intención. Es como una intuición femenina.
Yo le dije entonces que los caballos no funcionan exactamente como los hombres. Que las mujeres después de miles de años de evolución han logrado interpretar los minúsculos movimientos faciales de los hombres logrando detectar una mentira con solo un atisbo, como si fueran sofisticados polígrafos biológicos. Pero los caballos no funcionan así. Las mujeres no tienen manera de adivinar la intención del caballo con solo observar sus gestos faciales. Tal vez la yegua sí pueda, pero la mujer no, y eso es definitivo. Que aunque ella es muy buena fisionomista, un hombre es un hombre, y un caballo es un caballo… Que por favor la próxima vez que vea un caballo ¡haga el altoooo!
Carreta, Caballo
Algo similar ocurrió una vez anterior. Bueno, a decir verdad esa vez no se pasó el alto. Solo que cuando venía una bicicleta a toda velocidad ella decidió que era la bicicleta la que debía hacer el alto aunque llevara la preferencia, y decidió arrancar. Esa vez también le grité ¡¡¡¡Aaaaaltoooooo, una bicicletaaaaaa!!!!! Cuando el ciclista vislumbró su nefasto futuro debajo de las llantas del carro logró hacer una maroma digna Jacky Chan en “Hora Punta 3,” escapando de la muerte o la incapacidad permanente por un pelo de la cabeza de mi padre (que es muy calvo). Cuando le reclamé me contestó inocentemente: “¿Y es que hay que hacerles alto a las bicicletas, pues?”
Definitivamente mi señora es una verdadera amenaza a la salud pública cuando se encuentra tras el volante (aun). Y no es que quiera generalizar, pero las licencias de conducir de las mujeres y de los conductores de rapidito no deberían ser expedidas por el Departamento de Tránsito sino por el de Salubridad.
Muchacha, Carro, Vehículo
Oiga, no estamos jugando a la gallinita ciega. ¡Por favor abra los ojos!
Creo que lo que sucede es que mucho se ha afamado a las mujeres por su versatilidad. En la casa, por ejemplo, están cocinando, alimentando al bebé, barriendo y planchando, ¡todo al mismo tiempo! Entonces hacen gala de esa fama y creen que cuando conducen pueden a la vez maquillarse y mandar mensajitos por su Blackberry, cuando lo cierto es que al volante se necesita mucha concentración.
Otro aspecto de las féminas al volante es que suponen que el que viene en otro carro conduciendo es un hombre, y por lo tanto aunque lleve la preferencia se debe parar por cortesía con las damas. Y por último, suponen que pueden utilizar su “intuición femenina” para saber cuando un caballo tiene la intención de doblar la esquina.
Debo insistir en que a pesar del comportamiento femenino hay mujeres que son verdaderas ases al volante, pero definitivamente de manera general, los hombres y las mujeres sí somos diferentes. Saludos. 
Caballo, Carreta
Lea también:
La Guerra de los Sexos: Sus Efectos sobre el Lenguaje
La Guerra de los Sexos: Ejemplos del Reino Animal
Vive la Différence

http://lahondurasvaliente.blogspot.com/2010/08/evolucion-de-los-vehiculos-terrestres.html
http://lahondurasvaliente.blogspot.com/2010/10/la-inteligencia-colectiva-del-trafico.html

4 comentarios:

  1. Hahahahahaha buenisiimo! Me encanto :)

    ResponderEliminar
  2. Hahahaha! Doctoor usted envidia que su esposa sea un prodigio de la conduccion. La cola del caballo son las vias! pero usted no fue capaz de percibir eso en toda su experiencia.
    Sabe que es peor? es mas triste ver a una mujer enseñando a conducir! XD!!! Mi mama por ejemplo, no puede ver que ningun ser vivo este a mas de 3 metros del carro porque se pone histerica diciendo que lo vamos a atropellar (Y voy apenas en 20) cosa muy distinta cuando voy con mi hermano u otra persona.

    PD: yo tampoco hacia los altos >__<

    ResponderEliminar
  3. Bueno John. Parece que su mamá se identificó con la protagonista del artículo. Quiero recalcar que este artículo no es ficción de ningún tipo. Es la pura realidad.

    ResponderEliminar
  4. ME ENCANTA VER CONDUCIR A LAS DAMAS....SON TAN LINDAS

    ResponderEliminar

Por favor comente este entrada.