Mostrando entradas con la etiqueta evolución. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta evolución. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de agosto de 2014

LA INTELIGENCIA INDIVIDUAL VERSUS LA INTELIGENCIA COLECTIVA EN LA CONQUISTA DEL UNIVERSO

Neil deGrasse Tyson

Sentado frente a mi computadora observo un video de una interesante charla impartida por el célebre astrofísico estadounidense Dr. Neil de Grasse Tyson, conductor de la afamada serie televisiva Cosmos, y por el biólogo inglés Dr. Richard Dawkins, uno de los iconos de la biología evolutiva contemporánea, autor del éxito de librería “El Gen Egoísta”. El tema era sobre la vida en la Tierra y la posibilidad de vida e inteligencia en otros planetas. Tyson tiró una pregunta esperando una explicación por parte de Dawkins: ¿Qué tan importante es la inteligencia para la vida en nuestro planeta? La conclusión de estos dos eminentes científicos es que no lo es tanto. El razonamiento lógico desplegado fue que la importancia de un rasgo físico para el mantenimiento de la vida se puede medir por el número de veces que dicho rasgo a aparecido en la evolución. Así, caracteres como los ojos o la ecolocalización han aparecido varias veces de manera independiente. Pero la inteligencia avanzada, aquella capaz de mandar naves al “infinito y más allá”, hacia la exploración de nuevos mundos y el cosmos en general, solo ha aparecido una vez. ¿Por qué? Pues porque no reviste tanta importancia como esos otros rasgos y por lo tanto sería difícil de encontrar en otros mundos.

El gen egoísta
Tengo que confesar que a pesar de la admiración que siento por los expositores sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo. ¿Cómo es posible que se lo hayan perdido? ¿Será cierto que no lo pueden ver? Las conjeturas de estos dos eminentes científicos están equivocadas, y por mucho. El motivo por el que la gran inteligencia no ha aparecido varias veces, es sencillamente porque es necesaria una mayor cantidad de tiempo para que estructuras tan complejas como los cerebros humanos puedan aparecer. No es cuestión de importancia, sino de tiempo, y la evolución hacia la complejidad requiere de mucho tiempo. Pero Tyson es un físico taimado, y de forma intuitiva razonó que tal vez la gran distancia entre la inteligencia del chimpancé y de los humanos modernos no sea más que una ilusión, y que en realidad la brecha sea realmente pequeña. Ahora sí, ponerlo de una mejor manera, imposible. Y eso porque no es la inteligencia por sí sola la que nos ha permitido escapar de la esclavitud de la gravedad de nuestro planeta, sino una cualidad de un nivel de complejidad superior: la capacidad de cooperación. Si bien es cierto que la inteligencia individual juega un papel importante en este contexto, un factor de mayor peso lo constituye la capacidad de formar conglomerados cooperativos que surgieron gracias a adaptaciones evolutivas en la forma de comunicarnos y relacionarnos, como el lenguaje y la empatía.

Chimpancé astronauta

Para aclarar este punto volvamos al tema de las naves espaciales. No existe ninguna persona en el mundo que entienda por completo todos los intrincados aspectos técnicos que involucra la construcción de una nave espacial y de su puesta en funcionamiento. Los científicos que forman parte de un proyecto de este tipo se cuentan por miles, cada uno realizando una pequeña fracción del trabajo. A su vez, cada uno de estos científicos es el fruto de su cultura y sociedad. Cada uno de ellos es lo que es gracias a su entorno social representado por miles de personas, incluyendo familiares que proveyeron sustento desde la infancia, agricultores, manufactureros de ropa y calzado, médicos que atendieron cada necesidad de salud, maestros que le alimentaron con el sustento del saber, y muchos otros más que permitieron que el científico se concentrase en aprender esa pequeña parte de su labor.  Es esta danza de relaciones la encargada de construir naves espaciales, y no algún ser humano en especial con todo y su gran inteligencia. Son estas intrincadas conexiones formando redes de relaciones las que nos permiten realizar proezas imposibles para los chimpancés. En resumen, es la inteligencia colectiva, aquella almacenada en nuestra base de datos cultural que se actualiza continuamente gracias a pequeñas aportaciones individuales, la que determina la conquista de la tierra, la galaxia o el universo, para bien o para mal.


La diferencia entre el chimpancé y el humano capaz de remontarse al infinito está determinada, más que todo, por esos muy pequeños cambios adaptativos encaminados a hacer de nuestra especie un organismo eusocial. 

lunes, 4 de agosto de 2014

SUPERORGANISMO UNIVERSAL. CONCLUSIÓN: EL FUTURO

Conclusión: El futuro

"La razón por la que el universo es eterno es que no vive para sí mismo, sino que da vida a otros mientras se transforma"
—Lao Tzu

Sexo en la Ciudad (o en el superorganismo)

Sexo en la ciudad 1
El barajamiento de los genes para producir variabilidad es un fenómeno generalizado, y como se señaló anteriormente a propósito de la fractalidad, actúa en diferentes niveles de complejidad. Se ha demostrado que las especies que se reproducen sexualmente sobreviven más tiempo que aquellas con reproducción asexual, con la excepción, naturalmente, de los microorganismos de rápida reproducción como bacterias y arqueas. Entonces, ¿qué fuerzas naturales hacen aparecer, evolucionar y extenderse por la naturaleza a la reproducción sexual cuando, evolutivamente hablando, el sexo parece ser desfavorable para el individuo? El apareamiento requiere de un gasto excesivo de energía, tanto en la búsqueda de compañero como en el acto mismo de la cópula, incrementa el riesgo de ser capturado por los depredadores, facilita la propagación de enfermedades de transmisión sexual, y cada individuo pasa solo la mitad de su material genético a la descendencia. La reproducción sexual no tiene mucho sentido a nivel individual, pero en realidad, la naturaleza ubicua de la sexualidad nos relata una historia completamente diferente.

Sexo en la ciudad 2
En particular, un modelo teórico basado en la llamada epistasis negativa ha llamado fuertemente la atención de los biólogos y genetistas evolutivos ya que podría explicar la evolución de la recombinación genética durante las divisiones meióticas (Kondrashov, 1988). Si ocurre una mutación resultando en una variante alélica dañada, será menos nociva cuando esté sola que cuando se acompañe de otros alelos deletéreos en el resto del genoma. Los efectos negativos de este tipo de alelos se exacerban cuando están juntos de una manera aditiva, mutuamente reforzada. Según la teoría la recombinación ayudaría a poner estos alelos juntos, lo que resultaría en fenotipos muy mal adaptados que se eliminan de la población por selección negativa.

Sexo en la ciudad 3
¿Qué hay de malo con este modelo dentro de la evolución hacia la complejidad? Aunque la epistasis negativa podría explicar la supervivencia a largo plazo de las especies que se reproducen sexualmente, además de otros enigmas evolutivos, la fuerte selección negativa no explica cómo la sexualidad contribuye a la creación de complejidad, ya que su única función sería purgar los alelos deletéreos. Pero de hecho, la reproducción sexual tiene que haber sido un elemento importante en la evolución hacia la complejidad ya que las especies sexuales son las que principalmente han evolucionado hacia estadios más complejos (recordemos que las bacterias asexuales no lograron saltar a la multicelularidad). Por lo tanto, la reproducción sexual debe ser un fuerte elemento de contribución a la complejidad, pero por otros medios.

Sexo en la ciudad 4
Hay dos factores fundamentales, centrales a la teoría de la evolución hacia la complejidad que se presenta aquí: 1) algunos cambios positivos que contribuyen a la mejora y especialización de los elementos de una población, y 2) una extensa simplificación—que puede originarse ​​por mutaciones no tan ventajosas, o incluso deletéreas—, lo que conduce a la interdependencia. Entonces, la sexualidad debe contribuir a la creación de complejidad permitiendo la supervivencia de un alto número de variantes genéticas. Por ejemplo, la segregación aleatoria de los cromosomas durante la meiosis puede permitir la supervivencia de alelos deletéreos cuya función es compensada por los normales (resesividad). Además, los haplotipos (variantes alélicas en el mismo cromosoma) que contienen alelos deletéreos se pueden separar a través de la recombinación meiótica, lo que permite la supervivencia de los alelos malos a través de la neutralización. La evidencia es compatible con el hecho de que tanto las mutaciones positivas como las negativas son esenciales en la evolución de la sexualidad (Hartfield y Keightley, 2012; Jiang y col., 2013). Sin embargo, los efectos neutralizantes de la reproducción sexual sobre los alelos "no tan buenos" podrían contribuir a la complejidad en poblaciones humanas y de otros mamíferos eusociales. Por consiguiente la sexualidad debe ayudar en la selección de grupo permitiendo la supervivencia de un mayor número de variantes alélicas, manteniendo un conjunto de genes en la población que pueden ser utilizados en cualquier momento. Durante la evolución hacia la complejidad, estos genes se pueden utilizar como una fuente de variabilidad, de diferenciación individual, y de simplificación y especialización, todo lo cual podría contribuir a crear interdependencia, división del trabajo, cooperación, y por lo tanto, adaptación a nivel de grupo.

Así las cosas, aterrizaré en la siguiente pregunta: ¿Hay alguna evidencia de influencia genética en la división del trabajo dentro de las sociedades humanas complejas? Bueno, al menos alguna (Nicolau y Shane, 2010). Pero si así fuera, ¿Será que la especialización en las diferentes áreas laborales continuará su marcha en los humanos cómo para determinar diferencias genéticas significativas?

La diferenciación genética entre subgrupos humanos que habitan en un determinado territorio surge de la falta de encuentros sexuales entre ambos subgrupos, lo que es influido por la distancia o por evitación sexual. En una población subdividida desde el punto de vista genético, los apareamientos se dan preferencialmente entre individuos del mismo subgrupo, y por lo tanto, estos subgrupos se diferencian unos de otros con el tiempo (Holsinger y Weir, 2009; Bamshad y col., 2003; Basu y col., 2003). Los factores que conducen a la subdivisión incluyen las diferencias raciales, étnicas, en el nivel socioeconómico o religiosas.

Sexo en la ciudad 5
No es descabellada la idea de que dentro de una gran ciudad, muchas generaciones de matrimonios entre personas estrechamente relacionadas por sus profesiones puedan generar algo de diferenciación, surgiendo genes especializados para cada ocupación. En una gran ciudad, un lugar de residencia cercano al sitio de trabajo es una solución eficiente al enorme gasto de energía que requiere el tener que transportarse, y además aumenta el tiempo productivo, por lo que es probable que esta configuración se adopte en las megalópolis bien diseñadas del futuro. Bajo estas condiciones, es fácil inferir cómo algunos subgrupos laborales se diferenciarían, con el tiempo, de los demás. La endogamia en un grupo de personas que compartan cierto territorio y ocupación llevaría a que las variantes genéticas relacionadas con las aptitudes para la labor o profesión específica fueran seleccionadas. Aunque inicialmente la recombinación genética produciría individuos con una variedad de aptitudes, muchos de los no aptos para la labor de su grupo emigrarían y terminarían residiendo finalmente en otro sitio, eliminando del grupo las variantes genéticas no aptas. Con el tiempo, esto resultaría en la homogenización genética dentro de los grupos laborales, pero aumentaría la diferenciación entre los grupos. La ciudad comenzaría a estructurarse como un organismo. Cada grupo laboral contaría con una ubicación más o menos precisa, y realizaría una actividad específica dentro del contexto total, tal como los órganos de un organismo, y los habitantes de esos “órganos” vendrían a ser como las células.

¿Qué pasará entonces con el resto de los genes? Aunque la diferenciación genética laboral es plausible en la marcha de la magalópolis hacia el superorganismo, sabemos que las células que forman los organismos multicelulares se caracterizan por ser genéticamente homogéneas. Si asumimos que las poblaciones humanas están evolucionando hacia superorganismos, también debemos tener en cuenta que es posible que la homogeneización genética en grandes porciones del genoma se lleve a cabo poco a poco en ellas. Los metazoos se desarrollan generalmente a partir de una sola célula hasta formar un organismo complejo compuesto por muchas células, con división del trabajo. La diferenciación de los grupos celulares dentro del organismo del metazoo se lleva a cabo por medio de cambios epigenéticos (la metilación para silenciar genes que no se necesitan, como se había comentado en otro apartado), y no por mutaciones somáticas que cambian las secuencias genéticas originando nuevas variantes. De la misma manera, a medida que el superorganismo se estructure cada vez más, los individuos experimentarán homogenización genética entre ellos. Así que las modificaciones epigenéticas individuales, añadidas a la plasticidad cerebral influidas por el entorno social y la educación, continuarán siendo factores importantes hacia la especialización, la división del trabajo, y una mayor evolución hacia la complejidad.

En la mayoría de los metazoos, sólo una pequeña fracción de las células que componen el organismo se especializa en la reproducción sexual, y lo mismos acontece para las comunidades de insectos eusociales, como las abejas y las hormigas. A diferencia de la mayoría de los metazoos, la reproducción de los superorganismos de insectos sociales sigue siendo autónoma, es decir, es de naturaleza hermafrodita (cada colonia cuenta con ambos sexos), y el dimorfismo sexual no ha aparecido todavía en este nivel de complejidad. La sexualidad se limita a la reina y los zánganos, que simulan el huevo y los espermatozoides en los metazoos. En otras palabras, los hormigueros aun no se diferencian en “hormigueros machos” y “hormigueros hembras”, aunque es probable que la evolución hacia mayor complejidad los lleve a ello.

Sexo en la ciudad 6
Si continuamos con la secuencia lógica de las comunidades humanas en evolución hacia superorganismos, llegamos a una conclusión incómoda: las funciones reproductivas deberán ser finalmente una actividad especializada, limitada sólo a una fracción de los habitantes. La actividad reproductiva deberá desaparecer poco a poco de la mayor parte de la población. En un superorganismo genéticamente homogéneo ya no es necesaria la generación de variabilidad entre los habitantes que lo conforman, aunque sí será aun necesaria para poblar otros hábitats dentro y fuera del planeta Tierra. El humano estándar, el estereotipo ideal, aumentará en proporciones dentro de las grandes ciudades. La transformación de los seres humanos normales en estos modelos, muy probablemente longevos, sanos, atléticos, bien parecidos y sexualmente atractivos, extrovertidos e inteligentes (pero no en extremo), será posible gracias a la edición genética, los avances en la cirugía estética, la ingeniería de tejidos, y otras ayudas tecnológicas. En estas condiciones, la reproducción sexual como medio de barajamiento de genes ya no será muy necesaria y podrá experimentar una relajación evolutiva. Por supuesto, esto no significa el final de la sexualidad humana. ¡Para comenzar jamás permitiríamos que eso sucediera! Pero la sexualidad como mecanismo de reproducción se verá drásticamente reducida.

Sexo en la ciudad 7
¿Hay alguna prueba que apoye la afirmación de que la presión ambiental y social en el mantenimiento de la reproducción sexual en las poblaciones humanas se está relajando? La respuesta es un sí definitivo. Por ejemplo, la aparición de la anticoncepción significó el divorcio de la reproducción y el sexo. Además, la transición demográfica, es decir, la notable disminución en las tasas de natalidad y mortalidad  en aquellas sociedades que pasan de un estado pre-industrial a un sistema económico industrializado se ha demostrado ampliamente, observándose una disminución en el número promedio de hijos por familia en las décadas de la posguerra, sobre todo en los países europeos (Galor y Weil, 2000; Galor, 2005). La calidad de los recuentos de espermatozoides en los hombres en todo el mundo –y por ende la fertilidad masculina— ha disminuido de manera constante desde inicios del siglo pasado, tal como lo sugieren varios estudios (Merzenich y col., 2010), y la orientación sexual hacia la homosexualidad y la diversidad sexual ha aumentado en los países desarrollados después de que se llevaran a cabo los movimientos de liberación gay en los años 60 y 70 (Adler, 2013), sin contar la proliferación de los movimientos feministas con un discurso tendiente a disminuir el dimorfismo sexual. Estas manifestaciones de la reducción de la sexualidad como una simple herramienta para la reproducción, pueden ser producto de la transición de las ciudades de simples comunidades de organismos humanos a verdaderos superorganismos.

Sexo en la ciudad 8
El principal mecanismo por el cual la sexualidad que tiene por objeto la reproducción desaparece en una fracción cada vez más grande de las sociedades humanas, es el relajamiento evolutivo. Hoy en día aun los individuos homosexuales estrictos son capaces de crear progenie mediante tecnologías de reproducción asistida, permitiendo (paradójicamente) la supervivencia de los alelos que no favorecen la reproducción sexual y del mantenimiento del dimorfismo entre sexos. Al continuar esta tendencia la sociedad del futuro se acercará cada vez más a la distopia imaginada por Aldous Huxley en su obra Brave New World (1932), aunque contrario a lo propuesto por esta obra, de una manera natural y no impuesta por los gobiernos.

En resumen, una homogenización de la mayoría de los rasgos físicos en los habitantes de la ciudad del futuro se acompañará de diferenciación y especialización en las actividades laborales, y un aumento de la variabilidad sexual y la androginia. Ciertamente, habremos recorrido un largo camino desde las primeras comunidades sedentarias construidas junto a los ríos hasta las megalópolis del futuro. Sin embargo, el crecimiento de una ciudad puede tener un límite impuesto por restricciones todavía no conocidas, y la acumulación de complejidad en niveles más altos ha aumentado recientemente. Es probable que esta tendencia se vea acrecentada en las próximas décadas.

La globalización y la apertura de los mercados

Volvamos al tema de la inteligencia. Recordemos un poco la comunicación por medio de sustancias químicas en organismos multicelulares simples, la formación de estructuras especializadas para el transporte, y la aparición de los sistemas nerviosos primitivos en forma redes o sincitios. El surgimiento del sistema nervioso en el escenario evolutivo permitió la formación de organismos multicelulares más grandes y complejos, pero la vida tuvo que esperar cientos de millones de años para la verdadera inteligencia avanzada.

Sin duda, el superorganismo global humano todavía se encuentra en una fase evolutiva temprana. Saltamos de la comunicación química, visual y auditiva a las redes eléctricas, como los teléfonos móviles e internet en tan sólo un par de siglos. Pero estas redes siguen siendo sólo eso: redes relativamente simples y aun bastante planas. No observamos en las redes el tipo de complejidad que se encuentra en el sistema nervioso central de los animales superiores, con sofisticados mecanismos de control local y global, o estructuras jerárquicas especializadas. Los cerebros humanos, por ejemplo, son las estructuras más complejas conocidas albergando un número extraordinario de conexiones, organizadas en varios niveles de complejidad (Saver, 2006). El sistema nervioso global de la humanidad se encuentra lejos aún de ese grado de complejidad, sin embargo, podemos observar cómo el superorganismo global comienza a tomar vida propia, y con él, la aparición de nuevos problemas globales.

Globalizacion 1
En los años noventa, en su marcha hacia el superorganismo global, la humanidad se aventuró a la formación de una nueva red de comercio mundial llamada globalización. Los mercados se liberaron y las fronteras comenzaron a desaparecer para las transacciones económicas (Bekaert y col., 2003). Alrededor del mundo, los campesinos comenzaron a colocar sus productos en el mercado mundial y podían saber el precio de venta en todo momento gracias a una conexión a Internet. Comerciantes, empresarios, industriales y financieros de todo el mundo vieron cómo sus operaciones y su búsqueda de socios estratégicos se simplificaban enormemente gracias al correo electrónico. La globalización y la liberalización de los mercados originó fenómenos nunca antes vistos, como el crecimiento económico sin precedentes experimentado por las economías emergentes de Asia, que se dio en llamar "el milagro asiático" (Stiglitz, 1996; Nelson y Pack, 1999). Las nuevas tecnologías y los nuevos métodos económicos utilizados por el superorganismo global prometieron erradicar la pobreza del mundo.

Globalizacion 2
Pero la inestabilidad del naciente supercerebro global, todavía inmaduro, consistente en los seres humanos interconectados con acceso a los datos globales, los portales de Internet actuando como una suerte de “ganglios” o condensaciones neurales, y los mercados liberalizados permitiendo el flujo de energía entre los subsistemas cooperadores (naciones), pronto se hizo evidente. Las explosiones de las burbujas económicas especulativas comenzaron a afectar no sólo a las economías locales, sino que se extendieron epidémicamente de un país a otro. En el mundo globalizado, una recesión provoca una pérdida de confianza que viaja por la red como una onda, sin reconocer fronteras, paralizando las economías y produciendo inflación y desempleo, haciendo imposible el pago de las enormes deudas nacionales. Desde el comienzo de la popularización de Internet hace dos décadas, el mundo ha experimentado varias recesiones de escala regional o global. Estas recesiones, son expresión de una criticalidad auto-organizada actuando a nivel global (Stiglitz, 2000; Ormerod y Heineike, 2009; Imbs, 2010).

Globalizacion 3
No sólo las economías legalmente establecidas se han globalizado, sino también aquellas que son parte del crimen organizado. El narcotráfico internacional y otros grupos criminales se están convirtiendo en poderosas empresas transnacionales que llevan violencia a muchos países (Morselli, 2011). Por otro lado, las diferencias genéticas, culturales y educativas entre las personas dentro y entre poblaciones, han determinado la aparición de individuos que se adaptan muy bien a la era de cambios rápidos de la economía global, lo que les permite aumentar astronómicamente sus fortunas de la noche a la mañana agravando el desequilibrio de la riqueza que, como se ha demostrado, es por sí mismo la causa fundamental de la mayoría de los problemas sociales (Wilkinson y Pickett, 2011). Estos problemas no son nuevos, pero la globalización les ha dado un nuevo impulso.

El superorganismo global

Además de la economía mundial y las enfermedades globales, el supercerebro global ha dado una extraordinaria muestra de su existencia. Quizá no hay mejor prueba de la emergencia de una superconsciencia global como la defensa montada contra los intentos de silenciar al supercerebro. En 2011 el Congreso de EE.UU propuso un proyecto de ley para penalizar aquellas empresas de Internet que infringieran los derechos de autor. A pesar de ser una ley nacional local, afectaba la libertad de la que goza el internet en todo el mundo, por lo que el superorganismo global interpretó SOPA (Stop On-line Piracy Act) como una seria amenaza a su libertad y su existencia, y a través de centros neurales mayores como Google, Wikipedia y otros portales importantes, organizó su autodefensa consistente en una protesta global sin precedentes. Las compañías farmacéuticas, empresas de comunicación, la Motion Picture Association of America y otros partidarios de SOPA, así como los burócratas promotores, fueron objeto de un boicot que incluyó ataques de denegación de servicio y la firma de innumerables peticiones de los votantes estadounidenses y ciudadanos de todos los países del mundo. Otros mecanismos de defensa incluyeron apagones de los portales (blackouts) y una manifestación celebrada en la ciudad de Nueva York (Sell, 2013). Ya no es una cuestión de opinión personal, sino de la respuesta armónica del superorganismo global, que ya cuenta con su propia agenda. No hay necesidad de decir que SOPA nunca vio la luz.

Además del desarrollo de mecanismos de defensa más potentes y sofisticados, es muy probable que el futuro cerebro global poco a poco evolucione para ser capaz de amortiguar y controlar las inestabilidades económicas, adquiriendo resiliencia y disminuyendo el potencial impacto global derivado del desplome de cualquier economía local. También es posible que la nueva inteligencia colectiva emergente ofrezca soluciones creativas para ayudar a minimizar la desigualdad social mundial, el azote de la delincuencia, y otras enfermedades globales.

Superorganismo global 1
El verdadero supercerebro mundial futuro seguirá evolucionando en complejidad hasta controlar automáticamente todas las transacciones entre naciones. En el futuro, cada metrópolis (o estado según el caso) del mundo globalizado se especializará en la producción de uno o unos pocos productos que se exportarán al resto del mundo, aumentando la interdependencia entre las naciones. Como las células, las ciudades serán entidades autónomas con respecto a las actividades simples de mantenimiento, servicio y limpieza, pero al mismo tiempo se verán cada vez más simplificadas a medida que el número de nichos de producción especializada dentro de ellas disminuya. En los sistemas económicos, el supercerebro mundial regulará las cantidades producidas para satisfacer exactamente la demanda, es decir, en tiempo real, pero haciendo proyecciones a largo plazo; controlará o liberará los precios de los productos de acuerdo a la conveniencia de los mercados; hará correcciones encaminadas a evitar las recesiones y la desigualdad extrema entre los ciudadanos; construirá la confianza derivada del conocimiento exacto de los valores de los parámetros económicos en tiempo real y sus estimaciones futuras; y cambiará automáticamente de un modelo de austeridad y enlentecimiento económico a un modelo de inversión agresiva y alto endeudamiento y viceversa, según la conveniencia.

Superorganismo global 3
El enorme Supercerebro global no sólo controlará la economía mundial, sino todo tipo de parámetros. Permitirá la participación activa de los ciudadanos en sus gobiernos en tiempo real, en la gestión de asuntos de diversa índole tal como se comienza a vislumbrar (Lee, 2013), desde el ámbito científico al político —como por ejemplo, sustituirá la democracia representativa por una mucho más participativa que canalice adecuadamente la inteligencia colectiva emergente. A través de diversos tipos de dispositivos portados por las personas y los vehículos e instalados en todo el mundo, como si se tratara de un colosal sistema sensorial, evaluará el clima global, vigilará la salud pública y tomará medidas en caso de epidemias, observará los cielos en busca de asteroides y otras amenazas, y planificará y controlará el tráfico aéreo global, monitorizará las fuentes de agua, controlará el abastecimiento energético de las ciudades, y mucho más. Se encargará de todos los aspectos de la humanidad en los que actualmente consumimos una gran cantidad de inteligencia, tiempo y otros recursos importantes, pero también será capaz de tomar decisiones creativas. Por supuesto, el desarrollo del Supercerebro Global llevará consigo nuevas inestabilidades y externalidades, nuevas enfermedades del superorganismo global, como ocurre con todos los niveles de complejidad.

Superorganismo global 4
Es difícil imaginar el supercerebro global en etapas más avanzadas de evolución, y todas las fantásticas propiedades emergentes que exhibiría. Es posible que desarrolle un tipo de autoconciencia y personalidad que se encuentren muy por encima de nuestra escala humana de espacio y tiempo. No podríamos percibir esa inteligencia superior, o comunicarnos con ella, por lo menos en la misma forma en que nos comunicamos entre nosotros. También es posible que tenga una especie de libre albedrío. Aunque seríamos parte integral (pero pequeña) de la inteligencia global, esta nos trascendería de la misma manera en que nuestro YO trasciende cada una de las neuronas que forman nuestro cerebro.

Quién sabe cuánto tiempo le tomaría a la red evolucionar a un tipo de supermente así, pero una cosa es cierta: un cerebro no tiene sentido sin su interacción con otros cerebros. Para esos tiempos, los seres humanos habremos conquistado otros planetas y hablaremos acerca de comunidades de planetas. Puede ser que para entonces ya hayamos descubierto nuevas formas de comunicación (tal vez más rápidas que la luz, eliminando la restricción del paradigma relativista descrito en Einstein, 1905) y de transporte. No hay que preocuparse demasiado acerca de los problemas técnicos. La planificación y construcción de veloces naves espaciales serán pequeños detalles para el poderoso cerebro terrestre.

Jinetes del apocalipsis
¿Cuándo se detendrá esta tendencia hacia la complejidad? No se detendrá. Si no tenemos éxito, si los seres humanos finalmente terminamos destruyendo nuestro entorno, y con él, a nosotros mismos, y si estuviéramos condenados a la autoaniquilación, tarde o temprano emergerá otra especie. Tal vez los descendientes de algún delfín, murciélago, insecto eusocial, o incluso de alguna humilde y asustadiza lagartija. Es la vida contra la muerte, la creación contra la destrucción, es la exuberante capacidad de los sistemas vivos de expandirse indefinidamente dados el tiempo y los recursos energéticos necesarios, en contra de la destrucción y la aniquilación final: la muerte térmica del universo.

Aliens
Pero de nuevo, es posible que la semilla de la vida ya haya sido plantada en otros mundos, tal vez muchos. Por lo menos en algunos la civilización pudo haber surgido, y con ella, los viajes interplanetarios. El encuentro de dos civilizaciones interplanetarias podría ser un evento catastrófico, o tal vez a causa de su alto desarrollo tecnológico habrían hace tiempo dominado la evolución hacia la complejidad y aprendido a apreciar la vida, y así, prefirieran cooperar e inducir simbiosis. El encuentro de dos mundos inteligentes originaría algo nuevo, con nuevas propiedades emergentes. Pero, ¿quién sabe? ¿Existirá la posibilidad de que tal encuentro ya haya tenido lugar en nuestro mundo y que la sociedad moderna haya surgido con la ayuda de una raza de gigantes viajeros espaciales? No lo sé.

Lo que sí sé es que en algún futuro lejano el universo cobrará vida, después de pasados muchos eones y de haber sembrado de organismos unicelulares, de sociedades complejas y de superorganismos planetarios todos los rincones del cosmos; habrá llegado entonces, y sólo entonces, el tiempo del Superorganismo Universal.

Literatura citada

Adler MA (2013). The ALA Task Force on Gay Liberation: Effecting Change in Naming and Classification of GLBTQ Subjects. Advances in Classification Research Online, 23(1):1-4.

Bamshad MJ, Wooding S, Watkins WS, Ostler CT, Batzer MA y col. (2003). Human population genetic structure and inference of group membership. The American Journal of Human Genetics. 72(3):578-589.

Basu A, Mukherjee N, Roy S, Sengupta S, Banerjee S y col. (2003). Ethnic India: a genomic view, with special reference to peopling and structure. Genome research. 13(10):2277-2290.

Bekaert G, Harvey CR, Lundblad CT (2003). Equity market liberalization in emerging markets. Journal of Financial Research. 26(3):275-299.

Einstein A (1905). On the electrodynamics of moving bodies. Annalen der Physik. 17(891):50.

Galor O (2005). The demographic transition and the emergence of sustained economic growth. Journal of the European Economic Association. 3(2–3):494–504.

Galor O, Weil DN (2000). Population, technology, and growth: From Malthusian stagnation to the demographic transition and beyond. The American Economic Review. 90(4):806–828.

Hartfield M, Keightley PD (2012). Current hypotheses for the evolution of sex and recombination. Integrative Zoology. 7(2):192-209.

He J, Deem MW (2010). Structure and response in the world trade network. Physical review letters. 105(19):198701.

Holsinger KE, Weir BS (2009). Genetics in geographically structured populations: defining, estimating and interpreting FST. Nature Reviews Genetics. 10(9):639-650.

Huxley A. (1998). Brave New World. 1932. London: Vintage.

Imbs J (2010). The first global recession in decades. IMF economic review. 58(2):327-354.

Jiang X, Hu S, Xu Q, Chang Y, Tao S (2013). Relative effects of segregation and recombination on the evolution of sex in finite diploid populations. Heredity. In Print

Kondrashov AS (1988). Deleterious mutations and the evolution of sexual reproduction. Nature. 336:435–440.

Lee N (2013). E-Government and E-Activism. In: Facebook Nation (pp. 115-146). New York: Springer.

Lovelock J (2003). Gaia: the living Earth. Nature. 426(6968): 769-770.

Merzenich H, Zeeb H, Blettner M (2010). Decreasing sperm quality: a global problem?. BMC Public Health. 10(1):24.

Morselli C, Turcotte M, Tenti V (2011). The mobility of criminal groups. Global Crime. 12(3):165-188.

Nelson RR, Pack H (1999). The Asian miracle and modern growth theory. The Economic Journal. 109(457):416-436.

Nicolaou N, Shane S (2010). Entrepreneurship and occupational choice: Genetic and environmental influences. Journal of Economic Behavior & Organization. 76(1):3-14.

Ormerod P, Heineike A (2009). Global recessions as a cascade phenomenon with interacting agents. Journal of Economic Interaction and Coordination. 4(1):15-26.

Saver JL (2006). Time is brain—quantified. Stroke. 37(1):263-266.

Sell SK (2013). Revenge of the “Nerds”: Collective Action against Intellectual Property Maximalism in the Global Information Age. International Studies Review. En Imprenta.

Stiglitz JE (1996). Some lessons from the East Asian miracle. The World Bank research observer. 11(2):151-177.

Wilkinson RG, Pickett K (2011). The spirit level. Bloomsbury Press.






















viernes, 23 de agosto de 2013

Progreso y Atraso

Adaptado de “Superorganismo Universal.”

Por: Edwin Francisco Herrera Paz


Crecimiento exponencial circuitos integrados
En 1965 Gordon E. Moore publicaba la que presume de ser una de las afirmaciones más populares en la moderna sociedad geek. La ley de Moore predice que el número de componentes dentro de los circuitos integrados de las computadoras debe duplicarse cada 18 meses. Es decir, cada 18 meses el espacio de almacenamiento de memoria y la velocidad de procesamiento se doblan, y por lo tanto, el costo de producción y el precio se reducen considerablemente. La duplicación de la potencia de cómputo se produce de acuerdo con la miniaturización de los componentes. ¡Y la ley de Moore resultó ser en extremo exacta! Por otra parte los 18 meses previstos por Moore se han reducido a 13 meses en los últimos años. Si la aviación comercial hubiese experimentado una caída de precios similar, se podría viajar a cualquier parte del mundo por una fracción de un dólar. La pequeña unidad portátil que utiliza mi hija para escuchar música, que se puede encontrar prácticamente en cualquier tienda de electrónicos del mundo, tiene la capacidad de almacenamiento de la computadora más potente de hace diez años. Todavía recuerdo el equipo en el que aprendí los lenguajes de programación BASIC y Pascal a principios de los años noventa. Tenía una capacidad de disco duro de dos megabytes (Mb), (expandible a cuatro, me dijo el vendedor con orgullo). Hoy en día, algunos de los archivos que contienen gráficos de alta resolución almacenados en mi portátil pesan más que esos dos Mb. ¡Y tengo miles de ellos!
Geles de secuenciación del ADN
El crecimiento exponencial de los avances de la tecnología no se limita a las computadoras. Un largo camino se ha recorrido en la última década en el estudio del ADN. La secuenciación del primer genoma humano y su publicación en 2003 abrió las puertas a la nueva era de la genómica. El desarrollo del proyecto necesitó de largas horas de trabajo y la colaboración de un gran número de laboratorios en todo el mundo, a un costo total estimado en más de dos mil millones de dólares. Una vez completado, el principal objetivo fue dilucidar cuáles son las variantes de las secuencias (varioma humano) causantes de enfermedades genéticas, las responsables de aumentar la susceptibilidad a enfermedades complejas, o simplemente de determinar variaciones fenotípicas normales en los seres humanos. Los descubrimientos en ese sentido están contribuyendo al desarrollo de nuevos métodos de diagnóstico y a la determinación de blancos farmacológicos para nuevos tratamientos. Los biólogos y microbiólogos, por su parte, comenzaron a secuenciar el ADN de muchas otras especies. Todo esto se tradujo en un desarrollo rápido de la tecnología y una  brusca disminución de los costos de secuenciación de un genoma humano completo.
Científico famoso
En 2007 el Dr. Greig Venter —gran contribuyente a la secuenciación del primer genoma humano y pionero de la biología sintética— anunció la secuenciación completa de su genoma personal a un precio de  US$ 70 millones, una reducción en precio de más de 28 veces en comparación con la primera secuencia. Más tarde, el genoma de James Watson — codescubridor junto con Francis Crick de la estructura de doble hélice del ADN — fue secuenciado utilizando tecnología de segunda generación a un costo de menos de US$ 2 millones, una reducción de precio de más de mil veces. 
Actualmente hemos completado la secuenciación de los genomas de más de 1,005 personas afrodescendientes por medio de tecnología de secuenciación de siguiente generación, incluyendo 50 garífunas de la costa caribeña de Honduras, a un costo de alrededor de US$1,000 cada uno (en el marco del Consorcio de asma en Poblaciones Afro-ascendientes da las Américas, CAAPA). La reducción de precio en relación con el primer genoma ha sido nada menos que de más de dos millones de veces en tan sólo una década. Sin embargo, en un corto tiempo se habrá reducido a cien dólares por genoma, o incluso menos, y la secuenciación de un genoma personal podría realizarse en cualquier laboratorio de cualquier país del mundo, incluyendo Honduras.
Sello
Pero si los avances tecnológicos de las últimas décadas han sido espectaculares, no acontece lo mismo con la educación. Las críticas sobre las nuevas tendencias en la sociedad se escuchan por todos lados. Una inquietud de los padres es que sus hijos apenas leen y se la pasan horas detrás de las consolas de videojuegos, las computadoras o los ipads. La tecnología ha disminuido el tiempo de espera para casi todo. Los jóvenes quieren las cosas rápidas y generalmente se aburren con la lentitud y lo extremadamente analógico del aula de clases. No en balde un alto porcentaje de los niños está siendo medicado hoy en día con ritalín o alguna otra droga para combatir el Déficit de Atención con Hiperactividad (de tres a cinco por ciento según el Manual de Diagnóstico y Estadística de Enfermedades Mentales DSM-IV). La deserción escolar en los Estados Unidos ha ido en aumento constante y actualmente ha alcanzado cifras alarmantes, lo cual es signo inequívoco del pronto colapso del sistema educativo moderno diseñado para evaluar un desempeño estándar, estereotipado, simulando la banda de producción de la era industrial y sin tomar en cuenta las diferentes capacidades. 
Evolución, complejidad, vida
En cambio, la era de la información, el superorganismo humano en ciernes, requiere de la explotación de aptitudes específicas desde la más tierna infancia. La fuerte competencia por los puestos laborales necesita de la orientación directa hacia las propias habilidades y potencialidades. Lo mejor que podemos hacer los mayores es reconocer nuestra obsolescencia. Con el nacimiento del “sistema nervioso” de la humanidad, la omnipresente red, las soluciones de la era industrial no aplican. Se hace precisa una transformación acorde con los nuevos tiempos, y para ello, las ideas senescentes arraigadas en las viejas generaciones deben morir.

Para adaptarse y evolucionar hay que renovarse. 

jueves, 28 de marzo de 2013

¿EN QUÉ SE PARECE UNA BELLA ESTRELLA DE CINE A UN ÁRBITRO DE FUTBOL?


Por: Edwin Francisco Herrera Paz

actriz cine famosa bella
Los seres humanos somos criaturas diseñadas con exquisitez y perfección. Cada detalle parece haber sido estudiado minuciosamente para dar como resultado lo que somos. ¿O quizá no es así?

Pues definitivamente no es así. Aunque somos un portento de funcionalidad, también estamos plagados de errores de diseño, y esto sucede porque la evolución se basa en lo que ya existe para construir nuevas estructuras que se adapten a los ambientes, y lo que ya existe tal vez no sea lo óptimo.

¿No me cree? Le comprendo. Cuando usted ve a su esposa o a su novia…. mmm no, mejor pondré otro ejemplo. Cuando usted observa una estrella de cine, como Megan Fox, le cuesta trabajo creer que lo que está contemplando no sea obra de un arquitecto supremo que pensó en cada pequeña curva, cada pliegue…. Usted pensará que ni siquiera el dedito pequeño del pie está fuera de lugar. Pero déjeme decirle que se trata tan solo de una ilusión. Su apreciación no es más que la necesidad que tienen sus genes de sobrevivir, y para ello deberá creer, en su mente, que lo que contempla es perfecto. El resultado es el deseo de apareamiento.

prurito espalda rascarse
¿No lo convenzo todavía? Le doy toda la razón si no cree el argumento de Megan Fox, porque a decir verdad, a veces ni yo mismo me lo creo. ¡Tan imbuidos estamos en la ilusión impuesta por nuestra biología! Pero entonces recurriré a los ejemplos específicos. De los que he pensado, uno me parece sobresaliente.

¿Alguien me puede decir por qué razón en la vida fuimos diseñados para que se nos hiciera virtualmente imposible rascarnos determinado sitio de la espalda? Existe un punto ubicado entre las dos escápulas (omóplatos) al que la mano no puede llegar, ni con un abordaje superior elevando el brazo y pasándolo sobre el hombro, ni con uno inferior realizando rotación interna y flexión del antebrazo y luego deslizándolo por la espalda, flexionando con fuerza y estirando los dedos en toda su extensión…. Pero nada. Ni por arriba ni por abajo logra usted alcanzarlo. Mientras tanto el prurito aumenta al punto del desespero.

Pepe Lobo et dedo rascadorPorque, no me diga que a usted no le ha pasado esto. Sucede todo el tiempo, en los momentos menos indicados. Usted se encuentra en un coctel diplomático con un plato de canapés en una mano, la copa de vino en la otra y platica nimiedades con el Primer Secretario de la Embajada de Lituania mientras pone cara de que está reparando el planeta Tierra. De repente siente la picazoncita. Primero mueve los hombros disimuladamente para ver si se quita, pero nada. Más bien la comezón va en in crescendo, como si se tratara del “Bolero” de Ravel.

Prurito picazon espalda oso negroPasados unos segundos, la sensación comienza a hacerse más incómoda y en un intento de autocontrol, se le queda viendo fijamente al diplomático y le comienzan a llorar los ojos. Ya no aguanta más, pide permiso a su interlocutor, busca un lugar donde dejar el plato y la copa y sale semi disparado pero disimulando hacia el baño, entra intempestivamente, y a pesar de que la experiencia le ha enseñado una y otra vez que no se puede alcanzar ese fugaz e inaccesible punto de la espalda, trata en vano por arriba y luego por debajo, y al verse fracasado en el intento busca un poste, una columna, una pared…. Cualquier cosa con tal de desahogarse. Por fin encuentra el filo de una pared y procede a apoyar la espalda y a realizar movimientos ascendentes y descendentes como si de un oso rascándose en un árbol se tratara, y nota como la verdadera paz va retornando a su alma. ¡Cual glamour! ¡Cual centro de la creación!

Libreo de la selva rascándose
Resulta que las normas sociales no ayudan en nada a la hora de paliar con esa imperfección de diseño que cargamos a cuestas. Si a usted le pica el párpado derecho, por decir algo, se lleva su dedito disimuladamente y ejecuta el rascado. ¿Pero la espalda? Si usted se encuentra solo, no importa. Busca la herramienta adecuada, que puede ser una vara, un lápiz, o si tiene suerte, una manito rascadora que se puede conseguir a un precio módico en algún sitio donde vendan baratijas indispensables para el diario vivir. Cuando está con su pareja, basta con decirle tiernamente, “¿Me puedes rascar la espalda mi vida?” Y procede a darle las indicaciones como si estuviera dirigiendo a alguien que estaciona su vehículo, hasta que encuentra el punto exacto: “Más a la derecha…. No no no, un poquito más al centro…. Mas abajito….. si si, si allí, allíiii, duro, más duro…. Aaaaaaaah que alivio”.

Muy diferente es la cosa en público. ¿Cómo busca usted una vara o una pared para rascarse de manera disimulada? Imposible. Y esa, mi querido amigo, es la prueba más fehaciente de nuestra imperfección. Porque aunque le resulte difícil de creer, hasta a la Fox le ha picado la espalda alguna vez en el set de filmación, no digamos a nosotros simples mortales comunes y corrientes, a veces más corrientes que comunes o viceversa.  

Si todavía no lo he convencido y sigue creyendo que el Génesis I debe ser interpretado textualmente; que Dios nos moldeó del barro y literalmente sopló aire de su aliento para darnos vida, piense de nuevo. Le daré otro ejemplo y hasta allí lo dejaré.

futbol sancionesTodos somos hijos de Dios, ¿No es cierto? Entonces la lógica nos dicta que los árbitros de futbol también son hijos de Dios, aunque en un partido sea más probable que a quien le saque a relucir usted sea a la mamá. Pero asumamos que sí, que también son hijos de Dios los árbitros. ¿Se ha fijado la manera en la que durante un encuentro los réferis de futbol son capaces de cruzarse la cancha enterita corriendo de retroceso? ¡Increíble! Y lo hacen sin voltear a ver, una práctica común en los cangrejos pero que en los humanos resulta contraproducente. Contésteme entonces, ¿Por qué Dios, en su infinita misericordia, no se acordó de los árbitros de futbol y les puso un ojo extra a nivel del occipucio o de la nuca? No solamente podrían correr hacia atrás con mayor soltura y agilidad, sino que también serían más certeros ahorrándose las mentadas de madre de los aficionados.

Entonces sí, somos imperfectos. Se me antoja muchísimo más verosímil y digno de nuestro Dios, la creación de un conjunto de leyes que permitieran la actuación del mecanismo evolutivo para formar seres pensantes como nosotros. Además, la evolución es eficiente y hace que nos podamos adaptar continuamente a entornos cambiantes, y eso, con partes ya existentes gracias a la evolución pasada, lo que sería imposible si hubiésemos sido diseñados tal cual y ese diseño fuera inmutable.

Por ello si al terminar de leer este post le pica la espalda, por favor no me culpe a mí. Es la evidencia de su imperfección y la culpa es de la evolución.

Saludos. 

sábado, 23 de marzo de 2013

DE PILOTOS PREHISTÓRICOS O, "MAMÁ, COMPRAME UN NINTENDO"

Por: Edwin Francisco Herrera Paz

Estrellas
Mucho se ha escrito sobre teorías de conspiración de civilizaciones pasadas poseedoras de unos portentosos conocimientos tecnológicos y científicos; se ha especulado que dichas civilizaciones vinieron de más allá de nuestro sistema solar, probablemente de alguna estrella de la constelación de Orión. Se ha dicho que la raza humana fue modelada como una especie pensante mediante la utilización de técnicas de ingeniería genética. La evidencia, se dice, se encuentra en todos lados.

Existen narraciones sobre una civilización constructora de pirámides que influyó en la formación de los grandes imperios pasados, y se especula que dejaron su legado en puntos estratégicos de la tierra; que una parte de su conocimiento milenario fue heredado al pueblo hebreo a través del Patriarca Moisés; y que otra pequeña parte de esa herencia ha llegado en secreto hasta nuestros días, portada por sectas o asociaciones como los Iluminati. Dicen que hay evidencia de una sociedad humana sedentaria y antigua en las ruinas de ciudades de hasta más de 90,000 años de antigüedad. Incluso se ha encontrado evidencia de una posible detonación nuclear antiquísima en las ruinas de Mohenjo Daro.

Mucho se ha dicho y escrito, pero al final el asunto no queda sino en teorías de conspiración. Es por eso que me dediqué a cavilar desde hace algún tiempo sobre algún otro tipo de evidencia; algo que nos indique que nuestra evolución no fue lineal desde los ancestros compartidos con nuestros primos simios antropomorfos; o al menos algún indicativo, alguna huella, la firma de algún pasado tecnológico. ¡¡Y creo haber dado con algo!!

Viendose espejo
Véase al espejo. Su apariencia, cada aspecto de su imagen, así como de su personalidad y su funcionamiento interno, obedecen a fuerzas evolutivas. Tiene unos ojos porque la fotorrecepción es necesaria para la supervivencia. Por ello es que las personas ciegas de nacimiento no abundan. Por otro lado tal vez usted sea miope, como yo. Los miopes, a diferencia de los ciegos, abundamos en la vida moderna. Ello se debe a que no se necesita una visión perfecta para sobrevivir en nuestra sociedad. No la necesitamos para la cacería ya que alguien más produce la comida con la que subsistimos. Tampoco para la guerra, ya que nuestra civilización es relativamente pacífica en comparación con aquellas existentes hace algunos miles de años. Aun así, sin necesitarlo para la supervivencia, una gran proporción de las personas que viven en la actualidad tiene una visión perfecta, de 20/20. ¿Por qué? Porque la buena vista alguna vez fue necesaria para la guerra y la cacería; y remontándonos mucho más atrás, la vida arborícola necesita de una visión extremadamente buena puesto que el fallo en el cálculo de un salto a una rama resultaría fatal y pondría fin a los genes de la visión defectuosa. En aquellos remotos tiempos, un miope como usted o como yo tenía muy pocas posibilidades de sobrevivir; sus variantes genéticas no se propagaban y por ello eran escasos, tal y como hoy en día lo son las personas con ceguera congénita. Este es solo un ejemplo de cómo una habilidad física se encuentra ligada al pasado evolutivo.

Chimpances arbol
Desde luego, hoy sabemos que la estructura física de un organismo vivo no solo es moldeada por la selección natural. El azar tiene mucho que ver con lo que somos. Por ejemplo, si en este momento una hecatombe nuclear destruyera el planeta y algunos pequeños grupos humanos lograran sobrevivir, entonces, si la tierra se repoblara, esa nueva humanidad sería portadora de las características de estos grupos. Si uno de ellos (grupos) fuera extremadamente bueno en algo, trepar árboles por ejemplo, entonces una buena proporción de esa nueva humanidad sería buena para trepar árboles, y probablemente las actividades sociales de esa humanidad futura se realizarían en construcciones arborícolas. La humanidad entonces habrá cambiado radicalmente sus hábitos debido a lo que los genetistas llamamos “efecto fundador”, uno de los varios fenómenos que se agrupan dentro de la categoría de cuellos de botella en los que la supervivencia de unas pocas variantes genéticas cambian drásticamente las características de una población.

Primate triste pequeño
Otro tipo de cambio en la composición genética de una población se da por lo que se denomina aventón, o en inglés, hitchiking. Le explico de manera sencilla. Imagine usted que ocurre una mutación en un gen, con lo que se origina una variante genética. Imagine que esa variante le confiere al individuo poseedor una ligera ventaja evolutiva, por lo que en cada generación la mayor probabilidad que tiene el sujeto de sobrevivir, hace que la proporción de la variante aumente. La selección natural estará beneficiando la variante. Ahora imagine que cerca de ese gen, hay otro, en el mismo cromosoma, que determina otra característica del individuo. Cuando ocurrió la mutación beneficiosa en el primer gen, en el segundo se encontraba una variante genética específica. Entonces, esta variante se heredará junto con la primera, y a medida que aumente la frecuencia de la una por selección, aumentará la frecuencia de la otra. O sea, se va de aventón.

Planeta de los SimiosPor otro lado y a pesar de los cambios aleatorios, es difícil que una habilidad particular se desarrolle en una especie si no es por intensas presiones evolutivas. El lenguaje, por ejemplo, probablemente se desarrolló en solo unas cuantas decenas de miles de años bajo las presiones de la caza y las guerras entre grupos rivales, dejando una increíble ganancia secundaría que nos ha permitido un nivel elevado de abstracción. La habilidad para la manipulación fina de objetos se desarrolló concomitantemente debido a la ventaja que proporcionó la elaboración de armas y otros utensilios para la caza y la guerra, dejando esta destreza un gran número de ganancias secundarias, como la ejecución de instrumentos musicales.

Chango primate simio
Ahora bien, hay una habilidad que me intriga ya que en la historia evolutiva del ser humano, tal y como la aceptamos hoy en día, no tiene parangón, ni tiene ninguna razón de existir a menos que se haya desarrollado en el seno de una sociedad tecnológica de viajeros, ya sea durante unos cuantos miles de años, o mediante ingeniería genética. Si al lector se le ocurre un mecanismo evolutivo que explique esa característica, por favor me lo hace saber. Por favor explíquenme, ¿Cómo adquirimos las finas destrezas motoras y de equilibrio necesarias para maniobrar una nave a velocidades que superan la del sonido? Nacemos con la potencialidad para maniobrar y tripular velocísimos jets de combate, y manipular aparatos electrónicos que los simulan en los videojuegos. Todos sabemos que para los niños el desarrollo de destrezas en las consolas de Nintendo o de otras marcas, se da naturalmente, como si estuviéramos equipados con las conexiones necesarias para guiar veloces naves a través del espacio o sorteando intrincados obstáculos.

Caballo yegua
Se podría argumentar que la guerra y la caza se vieron favorecidas con la domesticación y el uso de animales de carga, como el caballo. La ventaja en el combate (entre grupos rivales) que proporcionaba la velocidad de los animales debió haber determinado la proliferación de individuos con una mayor habilidad motora a altas velocidades. Sin embargo este argumento no me convence del todo, ya que los parámetros que debe controlar un jinete solo alcanzan a ser una pequeña fracción de los que deben ser controlados por un piloto de combate. Y sin un aliciente evolutivo, la capacidad irá desapareciendo lejos de aumentar.

Avion guerra fuerza aerea
Otra posibilidad es que durante un cuello de botella originado en la población humana hará unos 100,000 años, hayan sobrevivido los genes que benefician este tipo de control motor. Sin embargo esto es sumamente improbable ya que, como mencioné anteriormente, al no ser utilizada la habilidad se hubiera perdido en el corto tiempo de unos miles de años. Entonces, lógicamente, esos humanos debieron haber desarrollado una sociedad tecnológica en donde esa enorme capacidad tuviera una ventaja competitiva en sus poseedores, dándoles prestigio, favoreciendo el apareamiento y permitiendo la expansión en frecuencia de las variantes genéticas responsables. La evolución de la destreza motora para tripular veloces naves se pudo incluso desarrollar en una sociedad avanzada sin necesidad de un cuello de botella, si dicha civilización hubiese subsistido por un tiempo suficiente, como unos cuantos miles de años.

aviador leyendo
Le diré lo que pienso. Las variantes genéticas de la extrema habilidad motora necesaria para el control de veloces máquinas motorizadas terrestres o voladoras evolucionaron natural o artificialmente en una sociedad tecnológica avanzada que debió haber desaparecido hará unos 4000 años, pero que debió haberse desarrollado a lo largo de muchos miles de años. Los viajeros o sobrevivientes de esa avanzada civilización debieron haber propagado sus genes entre diversas culturas, así como sus técnicas arquitectónicas, especialmente aquellas destinadas a la manipulación de la piedra.  Otra característica heredada de esa gran civilización pudo haber sido la alta valía dada a los metales preciosos, especialmente el oro. ¿Qué partes importantes de sus naves o instrumentos pudieron haber sido construidas con dicho metal? Tal vez nunca lo sepamos.

Niño Playstation
Es incluso posible que en nuestro desarrollo como especie no haya habido una, sino varias civilizaciones avanzadas. Especulaciones fantasiosas, dirá usted, y tal vez tenga razón. Pero si no es así, si acaso mi hipótesis tiene una pizca de verdad, cada vez que usted vea a su hijo manipular de forma natural el control de su Play Station, es posible, tan solo posible, que esté contemplando en plena acción, en todo su esplendor, los genes de los viajeros de aquella gran civilización perdida.

Saludos.