martes, 1 de mayo de 2012

SALUD A LOS TRABAJADORES VALIOSOS

Por: Edwin Francisco Herrera Paz. Hoy sostuve una discusión amistosa con unas amigas de mi red social. Todo comenzó con una frase de una amiga a propósito de la celebración del día del trabajo. La mencionada frase reza: “el trabajo dignifica al ser humano”. 

Como es mi naturaleza preguntarme sobre la veracidad y validez de todo aquello establecido y que por costumbre solemos aceptar sin cuestionar, de inmediato surgió en lo profundo de mis sesos la pregunta: ¿El trabajo hace al hombre digno de qué? De comer, dirán algunos. Después de todo ya Jesús lo dijo: “El que no trabaja tampoco coma”. Sin duda el Maestro daba una lección sobre uno de los que se han dado en llamar pecados capitales: la pereza. Sin embargo recordemos que el Señor utilizó las parábolas, las metáforas, los símiles para explicar de manera sencilla el Reino, dando lecciones de vida. Más si analizamos de manera estrictamente lógica la frase “el trabajo dignifica al ser humano”, esta no tiene sentido. 

Primero, desde el punto de vista Cristiano no somos dignos bajo ningún punto, por más que trabajemos, o estemos colmados de virtudes. El pecado inherente a este mundo decadente tarde o temprano nos hace tropezar, y somos justificados únicamente por la Gracia. Por lo tanto, nunca seremos dignos, únicamente justificados.

Segundo, si el trabajo dignifica al ser humano entonces el que no trabaja no es digno. Ahora, intentemos definir trabajo. Digamos que el trabajo es toda obra que se realiza por una paga. Pero entonces, no creo que sea justo comparar la actividad laboral de, digamos, Cristiano Ronaldo, quien gana millones de dólares por mantenerse en un continuo estado placentero inducido por la actividad lúdica de marcar al contrincante, patear una pelota y enchutarla certeramente en un marco, con la de un campesino que se dedica a labrar la tierra bajo el sol ardiente desde el alba hasta el crepúsculo. ¿Son dignificados por su trabajo ambos por igual? 

Tercero. Y luego entonces, ¿aquel que realiza una labor no remunerada no está haciendo un trabajo? ¿No es más digno aquel que ayuda al prójimo y a su comunidad sin esperar una recompensa? Definitivamente, si nos ajustamos a la lógica de la frase y a la definición de trabajo, el desempleado que realiza una labor comunitaria de forma voluntaria no será nunca digno, o al menos no tan digno como un trabajador remunerado.

Cuarto. Y si es el trabajo el que dignifica, cuando llegue el día en el que el ser humano no trabaje; aquel día en el que las máquinas nos librarán de la condena del Edén cuando Dios le indicó al hombre que debía sobrevivir con el sudor de su frente, ¿No habrá forma de dignificarnos? Porque aunque usted lo dude, si sobrevivimos a nosotros mismos, ese día llegará. Nuestra labor se limitará a jugar creativamente. Ya en la actualidad una gran fracción de la humanidad utiliza su creciente tiempo libre en actividades creativas, no remuneradas. Definitivamente entonces deberemos buscar alternativas para dignificarnos.
 
Lo que yo creo, y es mi opinión personal, es que no es en definitiva el trabajo el que dignifica al ser humano. El trabajo duro curte el cuero y el alma por igual, además de ser en muchos casos, una necesidad de cara a la subsistencia. Lo que realmente hace a un ser humano digno es la actitud de servicio; la disposición de cumplir con una labor de la mejor manera posible convencido de que la hace para beneficio de sus congéneres; que entrega su tiempo y esfuerzos con un profundo sentido de propósito y no por la escueta y vacía satisfacción de una remuneración. O como dijo un día Albert Einstein: “lucha no por ser exitoso, sino por ser valioso”. Y no. No hace falta un estipendio para ser un trabajador valioso.

Por eso digo hoy, salud a los trabajadores, pero solo a los valiosos, este Primero de Mayo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Por favor comente este entrada.