Por: Edwin Francisco Herrera Paz
Antes de contestarme la pregunta del título de este artículo contésteme esta otra: ¿Qué tiene que ver Salvador
Moncada con Alfred Nobel? Usted dirá que esta sí se la puse fácil. Después de
todo, ¿Quién que se precie de ser buen catracho no conoce al célebre
investigador de origen hondureño que acogió la nacionalidad británica y fue nombrado
Sir (Caballero) por la Reina Isabel? Pero por si acaso usted no conoce la
historia, le diré que Moncada fue el segundo autor más citado en las
publicaciones científicas de los noventas.
Sus descubrimientos llevaron
a la nominación a un Premio Nobel en la década de los ochentas por la
descripción de una substancia que produce el cuerpo, llamada prostaciclina. Luego en
los noventas, Moncada descubrió que una substancia misteriosa a la que llamaban
Factor de Relajación del Endotelio era realmente un gas llamado óxido nítrico.
Hasta entonces nadie sabía que las células de la capa interna de los vasos
sanguíneos de mamífero pudieran producir un gas, y menos que este tuviera
efecto sobre la dilatación de los vasos sanguíneos y por ende en la irrigación de los órganos. Algunos creyeron que Moncada estaba
loco, pero la posterior comprobación de sus hallazgos lo hizo merecedor a ser
nominado de nuevo al Premio Nobel en 1998. Por primera vez en la historia
Estocolmo nominaba a cuatro científicos (tres es lo usual) para el Premio Nobel
de Fisiología o Medicina, y a Moncada – tal vez el que tenía mayor mérito para
ganarlo – de nuevo le fue negado.
Entonces usted dirá que esta
es la relación entre Moncada y Nobel. Nobel inventó el premio, y a Moncada se
le ha escapado dos veces aun mereciéndolo. Bueno, tal vez tenga usted razón
pero solo en parte, porque recuerde que no todas las cosas son lo que parecen y
no todo lo que es parece serlo, así que le contaré una historia que se me hace
interesante porque demuestra que el pasado y el presente se interconectan de múltiples,
intrincadas y misteriosas maneras.
Alfred Nobel fue un hombre
curioso, inteligente e inquisitivo nacido en Suecia, en el seno de una familia
de ingenieros, quien hizo fortuna con la comercialización de sus inventos,
principalmente los relacionados con explosivos. Nobel consiguió controlar la
fuerza explosiva de una substancia altamente sensible: la nitroglicerina. Este
es un químico con un enorme poder explosivo y muy inestable a temperatura
ambiente, lo que hace difícil su manipulación. Nobel logró la estabilidad de la
substancia desarrollando detonadores de mercurio. Posteriormente inventó la
dinamita embebiendo un material poroso con nitroglicerina.
Definitivamente aunque
Nobel no inventó la substancia sí tiene el mérito de haberla popularizado y comercializado, pero a este
hombre, que no solo era Nobel sino también muy noble, le produjo un tremendo
complejo de culpabilidad el hecho de que se le dieran usos bélicos a sus
inventos y utilizando la enorme riqueza acumulada formó la fundación Nobel,
encargada de premiar a aquellas personas que hubiesen aportado algo de sumo
valor a la humanidad en diversas ramas de la ciencia.
La historia de la
nitroglicerina no termina aquí. Se había notado que en los
trabajadores que manipulaban la nitroglicerina eran usuales los dolores de
cabeza, lo que algunos médicos relacionaron con dilatación de los vasos
sanguíneos del cerebro. Un médico, el Doctor Thomas Brunton (que en realidad no era nada brutón), se dio
cuenta que la substancia podía utilizarse en el tratamiento del dolor de pecho de origen cardíaco (angor pectoris) con buenos resultados. Posteriormente el Doctor William Morrel (que era muy "morro", o sea inteligente) demostró que, efectivamente,
se podía utilizar para tratar el angor pectoris, que disminuía la presión arterial y
que la sobredosis producía dolor de cabeza.
Aunque la nitroglicerina y algunos análogos derivados se han venido utilizando desde
entonces para tratar la llamada enfermedad isquémica del miocardio, condición
en la que las arterias que irrigan el corazón se obstruyen parcialmente produciendo dolor, fue
hasta muy recientemente que se dilucidó el mecanismo de acción de estos compuestos. La
nitroglicerina es desnitrada en el organismo convirtiéndose en óxido nítrico,
un potente vasodilatador. Y en este punto debemos recordar que la información sobre el mecanismo de acción del óxido nítrico la
tenemos gracias a los estudios del Doctor Salvador Moncada.
Más aun, el descubrimiento del mecanismo de acción del
óxido nítrico por parte de Moncada y otros investigadores llevó al desarrollo
de un medicamento que prometía ser un éxito en el tratamiento de la
hipertensión arterial. La gran sorpresa en los ensayos clínicos fue que dicho
medicamento no resultó muy bueno disminuyendo la presión, pero en cambió, se
observó que los hombres que padecían de impotencia sexual, o para utilizar un
término más bonito, de disfunción eréctil (naturaleza muerta le dicen en el
pueblo de mi madre) respondían a la administración del fármaco con una potente
erección. El sildenafil fue rápidamente comercializado por la farmacéutica
Pfizer con el nombre de Viagra y resultó ser el medicamento con las ventas más
altas de todos los tiempos.
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Entonces, ¿En qué se parece la dinamita al viagra? En que la primera está hecha de nitroglicerina, que aumenta el óxido nítrico, y la segunda es sildenafil, que también aumenta el óxido nítrico. Por eso hoy en día hay señores que cuando toman Viagra se sienten "pura dinamita". ¡Cosa más grande la vida, chico!
Esta muy interesante el articulo doctor..! Pucha quiere ganas y llegar viejito y que el entusiamo nos abandone y tengamos que tomar ese pedacito de cielo azul jejeje... Pero si se merece el premio nobel el Dr. Salvador Moncada..!!
ResponderEliminarEsta muy bueno el articulo excelente..!!
muy interesante y muy educativo. la verdad yo creo que el Dr. Salvador Moncada..!! si se merece el premio nobel y muchos otros reconocimientos mas y como dicen gracias por ese pedacito de cielo jajajaja
ResponderEliminarBuen artículo Dr. Herrera. Sobretodo ameno. Gracias!
ResponderEliminarMuy buen artículo!!! Gracias Dr.
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