jueves, 27 de septiembre de 2012

¿EN QUÉ SE PARECE EL VIAGRA A LA DINAMITA?

Por: Edwin Francisco Herrera Paz

Antes de contestarme la pregunta del título de este artículo contésteme esta otra: ¿Qué tiene que ver Salvador Moncada con Alfred Nobel? Usted dirá que esta sí se la puse fácil. Después de todo, ¿Quién que se precie de ser buen catracho no conoce al célebre investigador de origen hondureño que acogió la nacionalidad británica y fue nombrado Sir (Caballero) por la Reina Isabel? Pero por si acaso usted no conoce la historia, le diré que Moncada fue el segundo autor más citado en las publicaciones científicas de los noventas.
Sus descubrimientos llevaron a la nominación a un Premio Nobel en la década de los ochentas por la descripción de una substancia que produce el cuerpo, llamada prostaciclina. Luego en los noventas, Moncada descubrió que una substancia misteriosa a la que llamaban Factor de Relajación del Endotelio era realmente un gas llamado óxido nítrico. Hasta entonces nadie sabía que las células de la capa interna de los vasos sanguíneos de mamífero pudieran producir un gas, y menos que este tuviera efecto sobre la dilatación de los vasos sanguíneos y por ende en la irrigación de los órganos. Algunos creyeron que Moncada estaba loco, pero la posterior comprobación de sus hallazgos lo hizo merecedor a ser nominado de nuevo al Premio Nobel en 1998. Por primera vez en la historia Estocolmo nominaba a cuatro científicos (tres es lo usual) para el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, y a Moncada – tal vez el que tenía mayor mérito para ganarlo – de nuevo le fue negado.
Entonces usted dirá que esta es la relación entre Moncada y Nobel. Nobel inventó el premio, y a Moncada se le ha escapado dos veces aun mereciéndolo. Bueno, tal vez tenga usted razón pero solo en parte, porque recuerde que no todas las cosas son lo que parecen y no todo lo que es parece serlo, así que le contaré una historia que se me hace interesante porque demuestra que el pasado y el presente se interconectan de múltiples, intrincadas y misteriosas maneras.
Alfred Nobel fue un hombre curioso, inteligente e inquisitivo nacido en Suecia, en el seno de una familia de ingenieros, quien hizo fortuna con la comercialización de sus inventos, principalmente los relacionados con explosivos. Nobel consiguió controlar la fuerza explosiva de una substancia altamente sensible: la nitroglicerina. Este es un químico con un enorme poder explosivo y muy inestable a temperatura ambiente, lo que hace difícil su manipulación. Nobel logró la estabilidad de la substancia desarrollando detonadores de mercurio. Posteriormente inventó la dinamita embebiendo un material poroso con nitroglicerina.
Definitivamente aunque Nobel no inventó la substancia sí tiene el mérito de haberla popularizado y comercializado, pero a este hombre, que no solo era Nobel sino también muy noble, le produjo un tremendo complejo de culpabilidad el hecho de que se le dieran usos bélicos a sus inventos y utilizando la enorme riqueza acumulada formó la fundación Nobel, encargada de premiar a aquellas personas que hubiesen aportado algo de sumo valor a la humanidad en diversas ramas de la ciencia.
La historia de la nitroglicerina no termina aquí. Se había notado que en los trabajadores que manipulaban la nitroglicerina eran usuales los dolores de cabeza, lo que algunos médicos relacionaron con dilatación de los vasos sanguíneos del cerebro. Un médico, el Doctor Thomas Brunton (que en realidad no era nada brutón), se dio cuenta que la substancia podía utilizarse en el tratamiento del dolor de pecho de origen cardíaco (angor pectoris) con buenos resultados. Posteriormente el Doctor William Morrel (que era muy "morro", o sea inteligente) demostró que, efectivamente, se podía utilizar para tratar el angor pectoris, que disminuía la presión arterial y que la sobredosis producía dolor de cabeza.
Aunque la nitroglicerina y algunos análogos derivados se han venido utilizando desde entonces para tratar la llamada enfermedad isquémica del miocardio, condición en la que las arterias que irrigan el corazón se obstruyen parcialmente produciendo dolor, fue hasta muy recientemente que se dilucidó el mecanismo de acción de estos compuestos. La nitroglicerina es desnitrada en el organismo convirtiéndose en óxido nítrico, un potente vasodilatador. Y en este punto debemos recordar que la información sobre el mecanismo de acción del óxido nítrico la tenemos gracias a los estudios del Doctor Salvador Moncada.
Más aun, el descubrimiento del mecanismo de acción del óxido nítrico por parte de Moncada y otros investigadores llevó al desarrollo de un medicamento que prometía ser un éxito en el tratamiento de la hipertensión arterial. La gran sorpresa en los ensayos clínicos fue que dicho medicamento no resultó muy bueno disminuyendo la presión, pero en cambió, se observó que los hombres que padecían de impotencia sexual, o para utilizar un término más bonito, de disfunción eréctil (naturaleza muerta le dicen en el pueblo de mi madre) respondían a la administración del fármaco con una potente erección. El sildenafil fue rápidamente comercializado por la farmacéutica Pfizer con el nombre de Viagra y resultó ser el medicamento con las ventas más altas de todos los tiempos.
El sildenafil es una substancia bastante noble con pocos efectos adversos severos, y actualmente se ha convertido en favorito de chicos y grandes, especialmente de estos últimos ya entrados en añitos ya que les ha permitido emparejarse con muchachas menores sin ningún problema. ¡Los viejitos han vuelto a la vida y se han convertido en verdaderos sementales, como en sus años mozos! Sin embargo el sildenafíl sí tiene un problema. Si usted es una persona que padece de angina de pecho (angor pectoris) y se encuentra tomando nitroglicerina o alguno de sus análogos, ni se le ocurra tomarse una pastillita azul ya que la combinación de ambas substancias le ocasionará una caída de la presión arterial que no podrá recuperar ni Kaliman en sus mejores tiempos, y que terminará en su defunción (muerte o deceso, como usted prefiera). ¡Así como lo oye! La buena noticia es que si usted combina la nitroglicerina con el sildenafil estará comprando un boleto sin retorno para visitar la luz al final del túnel, que según dicen es tan bella que nadie quiere regresar.
Y aquí está la relación entre Alfred Nobel y Salvador Moncada. La substancia que Nobel ayudó a desarrollar y a comercializar y que encontró su nicho en la industria de la construcción, la guerra y luego en la medicina, combinada con la substancia que Moncada ayudó a desarrollar gracias a sus estudios, cuando se combinan, se vuelven mortales. Pero para su información, muchos pacientes masculinos prefieren morirse del dolor en el corazón y que les de el patatús cardíaco a tener muerta su naturaleza, así que pueden dejar la nitro pero no la amiguita azul. 
Entonces, ¿En qué se parece la dinamita al viagra? En que la primera está hecha de nitroglicerina, que aumenta el óxido nítrico, y la segunda es sildenafil, que también aumenta el óxido nítrico. Por eso hoy en día hay señores que cuando toman Viagra se sienten "pura dinamita". ¡Cosa más grande la vida, chico!

3 comentarios:

  1. Esta muy interesante el articulo doctor..! Pucha quiere ganas y llegar viejito y que el entusiamo nos abandone y tengamos que tomar ese pedacito de cielo azul jejeje... Pero si se merece el premio nobel el Dr. Salvador Moncada..!!
    Esta muy bueno el articulo excelente..!!

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  2. muy interesante y muy educativo. la verdad yo creo que el Dr. Salvador Moncada..!! si se merece el premio nobel y muchos otros reconocimientos mas y como dicen gracias por ese pedacito de cielo jajajaja

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  3. Buen artículo Dr. Herrera. Sobretodo ameno. Gracias!

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