domingo, 30 de septiembre de 2012

REPORTAJE: INAUGURACIÓN DE LA CALLE DE CONCRETO HIDRÁULICO EN WEST END, ROATAN


Por José María Castillo Hidalgo.

Debido a mi mas reciente e improductiva gira por Saturno, cuando salí a hacer mis ejercicios matutinos con Paquito, al pasar por la bifurcación de la calle de concreto recién terminada en West End, noté de nueva cuenta, que allí empezaba a haber un movimiento inusual de personas; un estrado provisional había sido engalanado y mas allá había un toldo blanco con flores, sillas y mesas.
Yo andaba en lo que andaba, es decir, levantando polvo y transpirando, pero al regreso había un gentío, así que por puro instinto me detuve a curiosear.
Fácilmente, al primero que  reconocí fue al Presidente de la República y los elementos de la cúpula policial. Yo los espié un poco de largo, pero el Presidente Lobo, empezó a saludar personalmente estrechando la mano a toda la concurrencia (y aquí la palabra toda debe estar subrayada): niños, extranjeros,  periodistas, ancianos, minusválidos, todos, todos, fueron saludados.
Cuando se encaminó a saludar al grupito de gente por donde yo estaba, recapacité en mi situación: Estaba chorreando a gota gorda y no había donde secarme, toda mi ropa estaba  empapada de sudor. Usted tiene que verme cuando hago ejercicio para creerme, parezco una fuente chorreante, así que retrocedí.
Pero Pepe Lobo me arrinconó contra la pared, y sin más remedio,  antes de darle la mano hice un ademán como que me secaba con la camiseta, pero la mano habría de seguir tan anegada como un pipián en salsa. El saludo fue firme, con una proverbial sonrisa de su parte y unas pocas palabras, y durante un fugaz instante que me vio directo a los ojos, advertí que trataba de ubicar en el ordenador de su cerebro, donde me había visto antes, pero fracasó en el intento. Varias veces me ha pasado esto, quizás se debe a mi extraño parecido con Bruce Willis o  por mis rasgos más bien estandarizados, siendo más probable lo último, je, je. Luego frente a mí, con su porte militar y más grande de lo que imaginaba o quizás por puro influjo del elemento psicológico lo vi así, el Comandante Juan Carlos, El Tigre Bonilla, me apretó cálidamente la mano. En su momento, me fijé bien a ver si alguno de ellos hacía un gesto al sentir mi ensopada extremidad, pero no, nada. Aún los seguí con la vista a ver si se secaban la mano en el pantalón, pero no, nada.
Entonces decidí tomar el camino más corto a casa, para cambiarme y hacer este reportaje.
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Cuando regresé, hablaba el Alcalde Julio Galindo Sosa y se refería a la fuerte oposición que tuvo para realizar la obra. Decía que la comunidad de extranjeros quería el pavimento pero los locales estaban más interesados en la obra de saneamiento, y que al fin se habían hecho las dos cosas. La verdad, me consta que mucha gente no quería el concreto porque le quitaría características al lugar que se pueden considerar atractivas, lo desestresado e informal y que fuera más suave para caminar. Desde una óptica muy personal esa última circunstancia me parecía muy deseable de conservar. Pero hay que admitir que la obra terminada se mira bastante bien.
Después habló la Designada y Ministra de la Presidencia María Antonieta Guillén de Bográn, quien como le es habitual, habló con mucha gracia y soltura y dijo que ella y su esposo se consideraban tan isleños como los isleños, después de tantos años visitar las islas.
Y llegó el turno de hablar al Presidente. De manera totalmente improvisada,  primero se refirió a las deficiencias del funcionamiento del micrófono, y uno por uno fue presentando a su comitiva, haciendo alusiones a sus características como funcionarios y el por qué estaba contento con ellos. De la Rectora Julieta Castellanos dijo que era una mujer valiente, que le estaba ayudando, además de con la Universidad, con el aspecto de salud y con la depuración policial, y así siguió con las demás personas, pero al referirse al Abogado Roberto Bográn Idiáquez, dijo que tenía una deuda impagable con él, porque era quien mantenía con energía y buen ánimo a la Ministra de la Presidencia, bastión del gobierno. En ese momento la Ministra compartió una mirada cariñosa y cómplice con su esposo.
Y continuó con que algo muy conveniente para el desarrollo de Roatán, es la población bilingüe, porque eso permite que los turistas puedan comunicarse fácilmente. El hecho de tener el segundo arrecife más grande del mundo es otra inmensa ventaja. Que Singapur tiene un ingreso per cápita de $40,000.00 anuales, unos $3,000.00 al mes, con un territorio un poco más grande que el de las islas. Que las ciudades modelo es la oportunidad de hacer las cosas de diferente manera a como las hemos venido haciendo. Que los hondureños tenemos capacidad para hacer cosas grandes.
Entonces alguien en el público gritó e hizo ondear una bandera azul con una estrella solitaria. El Presidente dijo que él NO andaba en campaña. Que cuando el ganó la presidencia, los hondureños estaban peleados y fue por eso que el prometió un gobierno de integración nacional, lo dijo, mientras entrelazaba los dedos de las manos a como se lo permitía el hecho de sostener el micrófono.
Se procedió al corte de la cinta y se entregaron pedazos de la misma a los funcionarios, quienes estuvieron muy amistosos, saludando a la gente con apretones, abrazos y besos, dando entrevistas, tomándose foto con quien así lo quisiera, a excepción del Ministro Marlon Escoto, quien siempre pareció distante y serio, a saber por qué, porque problemas todos tenemos, aunque se comprende en parte, porque ese barullo de los Maestros es agobiante e infinito. El ambiente era festivo, el clima ideal, y la gente de Roatán como siempre, espontánea, sencilla y afable.
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Durante su intervención el Presidente también dijo, que uno tiene que hacer las cosas que considera son correctas aunque haya oposición, pues esta siempre la habrá, pero así como el caso de esta calle de West End tuvo tanta oposición, y al fin se hizo,  ahora es que ha de verse si tiene utilidad y conveniencia. Y será la historia la que juzgará a los gobernantes.
De ello, me vienen a la cabeza unas preguntas: ¿Estamos todos tan influenciados y decantados en el presente que estamos incapacitados para juzgar a nuestros gobernantes actuales de manera imparcial? ¿No hay forma de atisbar al futuro para enterarnos un poco de qué manera la historia calificará al Presidente Lobo?
Dice un amigo mío que es Pediatra, que la pregunta es buena cuando no se sabe la respuesta o cuando el interrogado sabe la respuesta pero no sabe que la sabe. Asimilando y exponiendo la idea de otra manera, la pregunta es buena cuando para contestarla nos obliga a incorporar nuevas corrientes lógicas al intelecto.
Creo que cualquier Presidente que supiera mantener el sistema democrático y la paz en las condiciones en que recibió el país el Presidente Lobo, por lo menos tiene garantizado unas estrellitas y ser promovido al siguiente grado y de allí para acá, todo lo demás es ganancia. Quizás por ello el Sr. Lobo Sosa, se siente estar por encima de la descalificación, actúa de manera festiva y “familionarista” en público y permanece impávido a la crítica.
Véalo de otra manera: Quizás esa es la forma en que el Presidente en su condición de Representante de todos nos reafirma. Equivale a expresar: Hey hombre, cierto que como hondureños, tenemos una historia difícil en la que nos han pisoteado y ultrajado, pero vea Usted, no hemos perdido la dulzura de carácter ni la esperanza. Desafiamos al mundo entero a que lo intente, pero NO podrán doblegar nuestro espíritu.
30-9-12.

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