lunes, 31 de mayo de 2010

De Gradientes, Membranas y Fronteras.














Por: Edwin Francisco Herrera Paz

La vida es maravillosa. Las maneras en las que las especies utilizan la energía de los alimentos para realizar trabajo son ingeniosas y simples. Cada pequeño aparato molecular es una obra de arte e ingeniería digna de imitar. De hecho, hay un campo del conocimiento llamado ingeniería reversa que pretende extraer los principios funcionales de las maquinarias vivas para ser utilizados en la construcción de los más diversos dispositivos. En este artículo voy a hablar un poco de la forma en la que los organismos vivos producen movimiento por medio de barreras físicas y gradientes, y luego intentaré hacer un parangón con los fenómenos migratorios en las sociedades, y de manera particular, con el fenómeno migratorio de Norte a Sur que se observa en Norteamérica.

Función biológica generada por gradientes

La célula es considerada como la unidad básica de la vida. Los organismos complejos presentan una gran diversidad de tipos celulares que realizan las más diversas funciones. Dentro de esa diversidad se encuentran aquellas capaces de llevar información hasta lugares distantes del organismo, y las que tienen capacidad contráctil que permiten la locomoción y otros movimientos. Dichas células utilizan parte de la energía de los alimentos para generar energía potencial, que luego será utilizada en la función. ¿Cómo lo hace? Utilizando gradientes.

Para su función, los organismos utilizan diversos tipos de gradientes, como los de concentración de una substancia, los gradientes de presión y los gradientes de carga eléctrica que generan un potencial eléctrico. Un gradiente se puede generar a ambos lados de una barrera física, que en el caso de los seres vivos son membranas biológicas. En el caso de las neuronas y las células musculares, cada célula utiliza un pequeño motor, una bomba que extrae algunos iones fuera de la célula e introduce otros, actuando en contra del gradiente. El resultado del funcionamiento de esta bomba (que en realidad son pequeños motores moleculares anclados en la membrana) llamada “bomba de sodio-potasio ATPasa”, es un fuerte gradiente eléctrico entre el interior de la célula –cargado negativamente- y el exterior –de carga positiva-.

Pero para mantener el gradiente es necesaria la existencia de una barrera que impida el paso de los iones de regreso hacia el interior o el exterior, que en la célula se denomina “membrana celular”. Esta membrana es semipermeable, es decir, permite el paso de ciertas substancias pero impide el de otras. El voltaje generado por el gradiente iónico es llamado por los fisiólogos “potencial de membrana en reposo”, y sobra decir que es inestable y necesita de una gran cantidad de energía proveniente de los alimentos para mantenerse.

Ante el estímulo adecuado, esta energía potencial es liberada y se convierte en energía eléctrica. El sitio de la membrana de la neurona que es estimulado sufre una explosiva inversión de su potencial. La membrana entonces no puede parar la entrada del exceso de cargas positivas, y el potencial se invierte. Esta inversión de las cargas eléctricas se propaga desde el punto de origen hacia el resto de la célula, de la misma manera que se propaga la chispa en una mecha encendida. El resultado neto es una señal que viaja del punto A hacia el punto B.

Los muros y las segregaciones son las “membranas biológicas” de las sociedades

De la misma manera que una membrana biológica actúa en los organismos vivos como contención para la creación de un gradiente que genere energía potencial, las barreras físicas o sociales actúan generando gradientes que determinan un estado inestable de enorme energía potencial. Las barreras están constituidas por las fronteras entre países, por la división de clases entre o dentro de los territorios, o por cualquier factor que determine diferencias en la calidad de vida de las personas. La permeabilidad de las barreras impide la formación de un gradiente, en la mayor parte de los casos. Ejemplos de permeabilidad son, las sociedades en las que los individuos pueden pasar con un poco de esfuerzo de una clase social a otra, o países con diferentes estándares de vida entre los cuales los ciudadanos pueden transitar libremente.

¿Qué pasa entonces cuando alteramos dicha permeabilidad? ¿Qué pasa cuando erigimos una gran barrera física entre países con diferente calidad de vida? ¿O una barrera legal y económica entre clases sociales? El resultado es una configuración inestable que tarde o temprano se derrumbará explosivamente. Al igual que las barreras biológicas, las barreras en las sociedades (sean estas de naturaleza física o instrumental) originan un gradiente que aumentará con el tiempo, pero mientras el tiempo de formación del gradiente es lento, la liberación de la energía impuesta por las diferencias a ambos lados de la barrera ocurre en un período breve, en forma de revolución o sublevación, que en muchos casos es de una violencia tal que cambia para siempre el panorama social, económico y político del mundo. 
Esto fue lo que ocurrió en las grandes revoluciones, como la bolchevique en Rusia, la Revolución Francesa, o la guerra de Secesión en los Estados Unidos. Y eso fue lo que ocurrió en el derrumbamiento del muro de Berlín


Particularmente, es de interés para los latinoamericanos el caso de los Estados Unidos, país en el que muchos políticos, lejos de aprender de las lecciones que nos dan la biología y la historia, perseveran obstinadamente en la creación de gradientes sociales inestables. Nuestro hermano del norte está trabajando en la creación de medidas que aumentan el gradiente (alta calidad de vida en el norte, baja calidad de vida en el sur) en lugar de aliviarlo, creando un desequilibrio a ambos lados de la frontera mexicana de magnitudes sombrosas que tarde o temprano cederá. Los elementos que contribuyen al gradiente socioeconómico norte-sur son:

1) Una barrera física, impuesta por la frontera México-Estados Unidos y el llamado “muro de la vergüenza”.

2)Permeabilidad selectiva de los Consulados, en los que se otorga visa a los ciudadanos latinoamericanos con mayores ingresos económicos.

3)Una bomba que actúa en contra del gradiente, representada por las deportaciones masivas de inmigrantes ilegales y la creación de leyes anti inmigrantes, como la del estado de Arizona. 

Las soluciones

Me voy a atrever a proponer dos posibles soluciones ante el problema de la inmigración ilegal en los Estados Unidos. Dichas soluciones deberán beneficiar a los habitantes de ambos lados de la frontera en un proceso de “inmigración sostenible” que disminuya los gradientes, y que se base en la cooperación en lugar de la confrontación.

1)Aumento del número de visas de trabajo. Un inmigrante legal es mucho más fácil de controlar por parte del gobierno que uno ilegal. Los consulados deberán refinar su proceso de selección para otorgar visas a todas aquellas personas que quieran laborar en los Estados Unidos, supliendo con la alta demanda interna de mano de obra no especializada. De esa forma, el número de inmigrantes que cruza la frontera ilegalmente disminuiría drásticamente.

2)Promover un proyecto de industrialización a todo lo largo de la frontera, en el lado mexicano. Este enorme artilugio de producción masiva absorbería una ingente cantidad de mano de obra a bajo costo procedente de los diferentes países de Latinoamérica, aliviando a la vez el gradiente de desarrollo en la frontera. La cooperación de Estados Unidos en dicho proyecto incluiría la disminución de los aranceles para los productos allí elaborados, y el otorgamiento de préstamos con bajos intereses para los inversionistas norteamericanos interesados. ¿Quién habría de querer cruzar la frontera cuando las buenas condiciones laborales se dan en el lado mexicano?

Sobre la ley anti inmigrante no habría nada que decir. Al disminuir el número de inmigrantes ilegales ese tipo de leyes se vuelve innecesario, y le permitiría a las autoridades norteamericanas enfocarse en el verdadero problema de la frontera, el que eleva la tasa de criminalidad tanto en el Norte como en el Sur: el narcotráfico. 

Solo he planteado un par de posibles soluciones, pero probablemente hay muchas. La condición para su efectividad es que disminuyan las diferencias en desarrollo entre el Norte y el Sur. De no implementarse las medidas necesarias, el gradiente de riqueza continuará en aumento, y con el tiempo producirá una configuración inestable que tarde o temprano estallará de una manera impredecible.


Saludos. 

jueves, 27 de mayo de 2010

Mi Paz por un Centavo

Dr. Edwin Francisco Herrera Paz


Platicaba yo con mi madre, quien es abogada como el resto de mi familia, y me contaba que se había tardado un poco en el supermercado pues tuvo que esperar a que la cajera consiguiera cambio.  –Imagínese usted- me decía– que (la cajera) no encontraba 20 centavos para completar mi cambio y no me los quería dar. Yo entonces me tuve que esperar parque no voy a regalarle 20 centavos al supermercado.- ¿Y usted cuanto tiempo esperó? –le pregunté.- Bueno, más o menos cinco minutos, y me alteré un poco porque se negaba a dármelos.-

Le pregunté a un amigo contador como respondería a una situación similar y me dijo que esperaría y pelearía por el cambio, ya que si a él le faltara esa cantidad para completar su pago, el supermercado no se lo perdonaría. La estrategia de este amigo es la retaliación. No le dejo dinero al supermercado porque el supermercado no me deja dinero a mí.

Le pregunté a un amigo médico y me dijo que por 20 centavos él no se espera. Que cada minuto que él pierde de trabajar o de estar con su familia vale mucho más que eso. Que tal vez pelearía por un lempira ya que prefiere dárselo a algún mendigo de la calle que al supermercado, pero definitivamente nunca por menos de esa cantidad.

Le pregunté a otro amigo abogado y me dijo que se esperaría a que la cajera consiguiera el cambio, ya que ese es el único proceder que estaría dentro de la legalidad, y para que una sociedad funcione adecuadamente ésta se debe apegar a las leyes. Da lo mismo 20 centavos que un millón de dólares, lo importante es la actuación. Mi amigo abogado es un hombre muy apegado a las leyes, especialmente cuando le conviene.

Le pregunté a un amigo empresario y me contestó que él se esperaría, ya que si permitiera que el supermercado se quedara con los 20 centavos, él sería entonces 20 centavos más pobre. Y además, 20 centavos bien invertidos podrían convertirse en 200 lempiras al final del año. Me dijo que él esperaría incluso por un centavo ya que uno nunca sabe cuando se va a necesitar.

Le pregunté a otro amigo médico y me dijo que como él es muy enojado, prefiere dejarlo pasar pues no quiere que le aumenten las hormonas del estrés, especialmente la noradrenalina y el cortisol que le aumentarán la presión arterial y tal vez los niveles de azúcar en la sangre, y entonces los radicales libres y el estrés circulatorio le garantizarán la formación de placas ateromatosas en sus arterias coronarias, sus arterias cerebrales anteriores, o en sus arterias femorales. “Definitivamente creo que 20 centavos me costarían alrededor de un día de vida. Ahora, por diez lempiras les pongo abogado, aunque me quede pobre”.

Le pregunté a un amigo filósofo (no de profesión sino por sus muchos años) y me dijo que él no pierde la paz por un centavo, por 20 o incluso por un lempira. –Si no perdí la paz cuando aquel amigo me robó a mi mujer. O cuando aquel otro amigo me estafó con 10,000 dólares. La paz del espíritu consiste en dejar pasar, como un río cuya agua cambia a cada instante. Así es la vida. Cada instante es diferente y mi paz consiste en no anclarme al pasado, por muy doloroso que este sea.-

-Pero hay que aprender de los errores –le dije. –Sí, pero las malas experiencias son muy malas consejeras. Si alguien te traiciona, la próxima vez no confiarás en la gente, y puede que ese temor te impida entablar una relación maravillosa. O puede que un fracaso en los negocios te impida invertir en un segundo negocio, que tal vez sea el que te lleve a la riqueza. Aunque no lo creás lo mejor es dejar pasar, olvidar y renovarse cada día, cada segundo. No Edwin. Mi paz no la pierdo por un centavo.-

-Pero entonces, ¿vos te dejás? ¿Y si estuvieras en guerra? ¿No te defenderías?-

– Edwin, la guerra es la guerra y la paz es la paz. No perdás la paz aun cuando estés en guerra.-

-Ahora bien, –le dije- si el supermercado se queda con todos los cambios entonces se está volviendo rico a costa de nosotros, ¿no es cierto?-

-Esa Edwin, es una falacia, al igual que el argumento de que la riqueza está mal distribuida en el mundo. En cuestión de riqueza simplemente algunos van a la cabeza y otros a la zaga. Si tres de los hombres más ricos del globo, digamos, Bill Gates, Warren Bufet y Carlos Slim repartieran su riqueza entre toda la humanidad, le tocaría un poco más de 21 dólares a cada habitante del planeta. ¿Sería entonces más rico el mundo? No Edwin, sería más pobre pues estos hombres ricos han sabido canalizar su riqueza para producir más riqueza, la cual nos beneficia a todos. Los 21 dólares serían gastados en unos cuantos días y al final todos habremos perdido. Lo que te quiero decir es que puede que el supermercado se haga más rico, pero eso no está mal del todo. Y creeme que vos no te vas a volver más pobre por 20 centavos.

¿No es verdad acaso que los bienes y facilidades de las que gozamos en la actualidad hacen al hombre común de nuestra época aún más rico que el rey Salomón? Ni Salomón con toda su riqueza podía salvar a un hijo de morir por una simple infección. Hoy contamos con vacunas y antibióticos. Y cuando Salomón quería comunicarse con su madre Betsabé no tenía un celular a la mano, o internet para dejarle un e-mail. Inevitablemente el descubrimiento, desarrollo y explotación de las tecnologías trae riqueza monetaria a unos pocos hombres, pero al final todos somos un poco más ricos, lo cual de ningún modo quiere decir que no debamos buscar soluciones a los grandes problemas de la humanidad.

Bien, volviendo al tema, dejar pasar, Edwin. Esa es la cuestión. Cuando Jesús le dijo a Pedro que perdonara 70 veces 7 no estaba pensando en el beneficio de los enemigos de Pedro, sino en el mismísimo Pedro. Y aprovechando que estamos hablando del buen vivir, te voy a decir algunas cosas realmente importantes, y espero que estos consejos te sirvan:

1) Mantené buenas relaciones con todos. Si te toca partir de esta tierra no querrás que la gente se alegre por eso. Y si a otro le toca partir, no desearás el cargo de conciencia. Además, como está el sicariato actualmente en Honduras no se sabe ni de donde le lloverá plomo a uno.

2) Hacé bien tu trabajo. No hay mayor satisfacción que la sensación de ser útil a la humanidad y que los demás lo reconozcan.

3) Trabajá en lo que más te gusta, no en lo que más te de ganancias. Pasamos gran parte de la vida trabajando y si no nos gusta lo que hacemos estaremos desperdiciando un buen trozo de la vida.

4) Perdoná todo lo que te hagan, y no esperés. Hacelo en el momento. Y lo más importante: si cometés una falta perdónate a vos mismo. No permitás que otros te hagan sentir culpable. 

5) No prometás lo que sabés que no podrás cumplir. Y recordá que las promesas obligadas no son verdaderas promesas. Si prometés algo hacé lo humanamente posible por cumplirlo. Si a pesar de eso no lo lográs, perdonate de nuevo. 

6)Y lo último y quizá más importante, mantené siempre una buena respiración.-

Hasta aquí mi conversación con mi amigo, pero debo confesar que no entendí del todo el último consejo. No le pregunté de qué se trataba por no dar a conocer mi falta de ignorancia.

¡Vaya! Es increíble cómo un comportamiento tan sencillo como pedir un cambio puede tener tan variadas respuestas, y además todas ellas convincentes. A pesar de eso fue la respuesta de mi amigo filósofo la que más me gustó. Le pedí una opinión y él me dio una lección de vida. Por eso es que me gusta platicar con él. Ojalá pudiera yo ser como mi amigo filósofo. Tal vez cuando sea mayor.

Al día siguiente le dije a mi madre que la próxima vez no pidiera los 20 centavos, aunque no supe explicarle exactamente por qué.
Nota: Un lempira equivale a aproximadamente 5 centavos de dolar.

domingo, 23 de mayo de 2010

Primera bacteria viable con un cromosoma sintético


Edwin Francisco Herrera Paz. El equipo de Craig Venters, científico conocido por liderar la iniciativa privada del proyecto genoma humano, ha logrado la síntesis completa de un cromosoma de una bacteria y su trasplante a otra después de varios intentos en los últimos años. El equipo construyó el cromosoma completo de la bacteria Micoplasma mycoides a partir de los datos de su secuenciación. El cromosoma sintético fue luego transplantado a una bacteria de la especie Micoplasma capricolum.
En una entrevista de Venters para la revista Science el 21 de mayo recién pasado, el investigador refirió que uno de los obstáculos con los que se enfrentó el equipo fue la destrucción del ADN sintético por enzimas denominadas endonucleasas de restricción presentes en la bacteria aceptora. Las endonucleasas de restricción son proteínas producidas por bacterias para defenderse del ataque de patógenos clivando o partiendo el ADN foráneo.
En un primer enfoque el equipo intentó contrarrestar el problema de las endonucleasas mediante la metilación del ADN sintético. La adición de grupos metilo a las regiones del cromosoma que son blanco de las enzimas evita su destrucción una vez que se ha introducido en la bacteria aceptora. Posteriormente, la solución a este problema surgió de una manera más simple, silenciando las enzimas de restricción de la bacteria aceptora.
Después del trasplante el Micoplasma capricolum dejó de comportarse como tal y comenzó a comportarse como Micoplasma mycoides. Ambas bacterias comparten alrededor del 10% del genoma. El científico refiere que la replicación del experimento se podría realizar en unos cuatro meses, pero la meta es la creación de una bacteria aceptora universal a la que se le pueda incluir cualquier tipo de cromosoma sintético.
El logro de Graig Venters y colaboradores constituye un gran avance en el nuevo campo de la tecnología llamado biología de sistemas. Se espera que en un futuro no muy lejano las diferentes partes que forman una célula se puedan comprar por separado para ensamblar una célula sintética completa.
En la actualidad, los biólogos moleculares son capaces de manipular el ADN insertando secuencias relativamente pequeñas en bacterias y otras células. Mediante este procedimiento llamado clonación molecular, es posible fabricar proteínas sintéticas en grandes cantidades, muchas de estas necesarias en la práctica clínica como la insulina humana, por ejemplo. Las nuevas tecnologías originadas a partir de la biología de sistemas permitirán además el diseño y construcción de células con funciones específicas que sin duda encontrarán muchísimas aplicaciones en la medicina y la industria. 

sábado, 22 de mayo de 2010

¡Qué mangazo!

Edwin Francisco Herrera Paz
No, no es de alguna actriz de Hollywood que estoy hablando, sino de una de las frutas tropicales más famosas de nuestro sistema planetario.
El mango es una de las mayores exquisiteces de nuestra tierra. Yo lo catalogaría como el rey de los frutos por su dulce sabor, su textura fibrosa, carnosa y jugosa, su suculento aroma y sus brillantes colores amarillos, rojos y verdes. Es difícil no ceder a la tentación de comerse un sabroso mango cuando se tiene al alcance.
El nombre científico del árbol del mango es Magnifera indica y es originario de la India, como su nombre lo indica (eso salió en verso). Pertenece a la familia Anacardiaceae, y es pariente distante del árbol del pistacho y del marañón. Fue llevado de la India a oriente medio por los comerciantes persas, y a África por los portugueses, desde donde fue introducido a Brasil en 1700. De esta localidad el fruto se difundió por el resto de las Américas, y en cada país fue adoptado con beneplácito.
Se conocen más de mil variedades de mangos, las que se diferencian por su dulzura, su tamaño, la consistencia de su pulpa o carne y la cantidad y calibre de las fibras o hilachas. En Honduras contamos con algunas variedades, siendo las más populares el mango confite, muy pequeño pero extremadamente dulce; el mango zapata, muy largo y algo ácido, el mango de anís con su aroma característico, y el mango jade, de tamaño mediano a grande, redondeado y muy carnoso y dulce.

Sobre la forma de comerlo, bueno, hay tantas formas como la imaginación lo permita. Se puede comer verde, partido en trozos o tiras largas a los que se agrega sal y pimienta. Si el mango es pequeño y maduro, deberá usted pelar su piel o cáscara, la cual e muy blanda, y luego deberá proceder a devorarlo completamente hasta llegar a la semilla (pepa o hueso, según el país en el que usted se encuentre). Una vez que llega a la semilla procede usted a chuparla por completo hasta remover el color amarillo y la mayor parte de las fibras o hilachas (a un amigo en la escuela lo llamaban “mango chupado”, no sé por qué). Le advierto que si procede de esta manera no podrá evitar embadurnarse la nariz y las mejillas con el jugo.
Si el mango es grande y usted no tiene muchos escrúpulos, podrá comerlo de esta misma forma, que es la que utilizan muchos aborígenes y también mis hijas. Se cuenta que célebre primer ministro inglés Winston Churchil, durante sus estadías en la India, se sumergía en una bañera y procedía a pelar y devorar de esta manera lotes completos de mangos.
Ahora, si usted es muy recatado le sugiero que utilice, al menos para los mangos grandes, el siguiente procedimiento. Parta el mango en rodajas en cada uno de sus lados, dejando únicamente la semilla con algo de pulpa en forma de paralelepípedo rectangular, la cual podrá devorar posteriormente si no se resiste. Muerda y engulla violentamente cada una de las rodajas “a capella”, dándole vuelta antes como un calcetín para exponer la pulpa, aunque desde el punto de vista de culturización no habrá logrado nada ya que igualmente se embarrará la nariz y las mejillas.
Si usted es un ejemplar refinado y amante de la etiqueta como doña Chepita, quien dice ser descendiente de la realeza europea y se proclama a sí misma “Duquesa de las márgenes occidentales del Chamelecón hasta Choloma y Baronesa de la Roca de Bijao”, entonces usted deberá comerse la pulpa con una cucharita larga y en pequeños bocados. La verdad es que la señora está un poquito tocada de la cabeza, pero nadie puede negar que es muy fina.
Para terminar, lo animo a que no se pierda esta temporada de mangos. Son sabrosos y ricos en ácidos grasos y vitaminas antioxidantes A y C, tienen menos calorías por unidad que una porción de pastel de tres leches o tiramisú, y su precio es mucho más bajo. Yo por mi parte en estos momentos procedo a comerme mi mangazo. Saludos. 

jueves, 20 de mayo de 2010

La importancia de los signos de puntuación


Edwin Francisco Herrera Paz


De todos es sabida y de sobra conocida la importancia y trascendencia de los signos de puntuación incluidos la coma y el punto y seguido o el punto y aparte al momento de escribir de tal modo que las palabras expresadas reflejen el verdadero sentir del autor que mas que sentir es parte de su personalidad y su mundo interior intentando surgir del fondo del abismo para darse a conocer tal cual ante el colectivo de personas de esta formidable y lustrosa bola azul pálido calentada por el no menos admirable y resplandeciente astro rey que en realidad es una estrella amarilla de tamaño medio que algún día dejará de existir y con ella todo rastro de nuestra tierra y del resto de planetas de nuestro querido y nunca bien ponderado sistema planetario que aunque no nos sirven para nada son muy bonitos cuando se pueden ver en ciertas épocas del año sin perder de vista los problemas de nuestra propia esfera terrestre entre los que se encuentran las lindas y necesarias representantes del sexo débil que a decir verdad de débil no tiene nada cuando tienen unas ganas irreprimibles e imperiosas de hablar y aquellos escritores que no pueden utilizar los signos de puntuación ya sea porque no les da la gana o porque en la escuela no se los enseñaron adecuada y apropiadamente que aunque parezca lo mismo no es igual pues los maestros pasaban en huelgas continuas por el aumento del salario estipulado por el estatuto del docente que mas que estatuto es prostituto porque prostituye los derechos de los niños pobres que merecen una educación digna y de calidad para poder competir en un mundo cada vez más globalizado y no es de un globo más mundializado que estoy hablando ya que esto último correspondería a hablar de los esperados partidos de futbol del mundial que se jugará en los próximos días en Sudáfrica sino de aquel globo que es deseado con codicia por dirigentes políticos sudamericanos que recomiendan no comer pollo porque la ingesta del pobre animalito afecta la actuación masculina volviéndola un poco o muy femenina dependiendo de la cantidad de ave bípeda no voladora que se degluta diariamente.

Si usted puede repetir en voz alta la oración anterior en menos de un minuto sin respirar, habrá igualado a mi esposa y a mi cuñada en habilidades lingüísticas. Saludos. 

sábado, 15 de mayo de 2010

¿En qué se parece un chimpancé a su compañero de trabajo?

Edwin Francisco Herrera Paz

¿Se ha preguntado alguna vez por qué usted hace lo que hace? ¿Se ha preguntado si su comportamiento está condicionado culturalmente o genéticamente? Pues, en parte es genético y en parte cultural, aunque no se conoce con exactitud la magnitud de la influencia de cada uno. Por ejemplo, es posible que la tendencia femenina a usar esas enormes carteras parta de algún tipo de impronta genética. Los cientos de miles de años de existencia del ser humano como cazador-recolector debieron dejar su huella en el genoma. Pero si retrocedemos aun más en el tiempo, observamos que compartimos muchas de nuestras características de adaptabilidad con nuestros primos los primates. Lo que sí es claro, es que la genética condiciona el hecho de que el cerebro posee una enorme plasticidad, capaz de adaptarse a los más disímiles ambientes sociales.
Ilustraré la adaptabilidad de la percepción del tiempo y la velocidad con un ejemplo de mi propia experiencia. Yo vivo en Honduras, un país en vías de desarrollo en donde la vida transcurre de una manera bastante relajada, pero las vueltas del destino me llevaron a la ciudad de Nueva York, en donde laboré por algún tiempo como vicecónsul de mi país. En aquel entonces, las oficinas del Consulado se encontraban ubicadas en una de las zonas con mayor actividad humana del mundo: Wall Street.
La primera vez que recorrí las 8 cuadras que separaban la estación del subterráneo con mi sitio de trabajo, mi mente, adaptada a la vida lenta de mi ciudad natal, captaba las imágenes de las personas caminando a mi alrededor como aceleradas a unas diez veces lo normal. Me preguntaba si algún tipo de “locura por la velocidad” se había apoderado de los neoyorkinos, o si quizá se habían contagiado con el virus de la “velocitis a patitis”, cuyo principal síntoma es la marcha rápida.
Todas las personas vistiendo sus trajes formales de primavera, que contrastaban con sus zapatos deportivos Nike o Adidas, me rebasaban. Todas, sin excepción. Y mientras más miraba aquel alboroto de almas más me resistía a ser contagiado por el virus. Me prometí a mí mismo jamás caer en la enajenación de aquella vorágine neoyorkina. Dentro de los trenes el ambiente no era esperanzador. La mayoría de los pasajeros viajaba de pie. La mayor parte se dormía, pero uno que otro cantaba o recitaba algún poema en voz alta. No faltaba alguno que entrara o saliera del tren caminando de espaldas. ¡Están todos locos! Me decía a mí mismo.
Pasaron los meses y llegó el verano, y luego el invierno y luego de nuevo la primavera, y ya no me acordé más de mi promesa de no rendirme a la locura. No me acordé. Al menos no hasta que retorné a mi terruño. Mi padre nos recogió en el aeropuerto y en el trayecto a la casa, recuerdo claramente experimentar de nuevo la misma extraña sensación a mi llegada a la gran manzana, pero a la inversa. Parecía que el mundo transcurría en cámara lenta, incluyendo los carros en las calles y el movimiento de las personas.
La lentitud con la que transcurría el tiempo era desquiciante, y fue entonces que los recuerdos de los meses anteriores cruzaron por mi mente, como un destello. Fue entonces que recordé que caminaba por Wall Street a la misma velocidad que los demás, pero no pude recordar el momento preciso en el que comencé a hacerlo. Recordé que después de unos meses de mi llegada a la “ciudad que nunca duerme” ya me encontraba yo durmiendo de pie en los trenes, despertando solo unos instantes antes de llegar a mi estación. Recordé las veces en las que canté en la calle, en voz alta mientras caminaba, y nadie parecía notar mi existencia. Y fue allí cuando me di cuenta de la adaptabilidad del órgano pensante a diferentes ritmos de vida y a diferentes entornos culturales.
A eso se debe en gran parte el que usted actúe como actúa. A la culturización a partir de la imitación. Es así como asimilamos leyes, normas y costumbres aunque no las comprendamos. A esa parte de la herencia que no es determinada por los genes, pero sí por esa plasticidad cerebral condicionada genéticamente; a esas unidades de conocimiento transmitido de una generación a otra y por el colectivo social son a las que se les ha dado en llamar  “nemes”. A pesar de eso, es posible que la evolución cultural determinada por lo nemes vaya de la mano con cierto grado de adaptación genética, al menos en las culturas milenarias y geográficamente aisladas.
Y esa plasticidad cerebral, ese conformismo al estado social actual, la compartimos con los grandes simios antropomorfos. He aquí un experimento que usted puede realizar fácilmente en la comodidad de su casa. Primero, consígase cinco chimpancés y métalos en una jaula. Coloque en el centro de la jaula una banana colgando, y coloque una escalera que llegue a ella. Cuando alguno de los chimpancés suba a la escalera e intente alcanzar la banana, diríjales a todos un fuerte chorro de agua. Repita esto unas tres veces y notará luego que cada vez que un chimpancé intente subir por la banana, el resto lo detendrá y hasta lo agredirá.
Ahora, saque uno de los chimpancés y meta uno nuevo. El nuevo intentará alcanzar la banana, pero los demás lo impedirán y lo agredirán. Después de un tiempo, saque otro de los chimpancés originales y cámbielo por otro nuevo. Intentará alcanzar la banana pero los otros lo impedirán. Repita la acción de cambiar chimpancés hasta que haya cambiado los cinco. Al final, ninguno de los chimpancés intentará alcanzar la banana, pues los otros se lo impedirán, pero ninguno de los chimpancés sabrá por qué ya que ninguno de ellos habrá recibido un chorro de agua.
Bien, si no puede realizar este experimento, ya sea porque no cuenta con chimpancés, con una jaula, con una escalera o con una banana, no se preocupe. Solo llegue a su trabajo y pregunte a sus compañeros de dónde surgen las políticas de la empresa. 
Y para terminar, ¿Sabe que es más importante para el desempeño artístico, intelectual o deportivo en la vida de sus hijos? ¿El buen acerbo genético? ¿O una adecuada estimulación? Bien, ambas cosas son importantes, pero una buena estimulación estará siempre sobre el transfondo genético, claro está, cuando este último se encuentra dentro de cierto rango de normalidad. Pero sobre todo y según los últimos estudios en la materia, aun por sobre una gran estimulación se encuentran la práctica constante y la motivación. Un niño (o un adulto) altamente motivado se sobrepondrá a las adversidades y limitaciones impuestas por su genética o su ambiente y con la práctica, podrá elevar la ejecución de su arte, ciencia o deporte a la categoría de maestría. Así que si usted desea que su hijo sea un genio de las matemáticas, o quizá un virtuoso del saxofón, deberá usted encontrar la mejor manera de motivarlo. Y eso es lo realmente difícil. 
Saludos. 

Ayer Pedí






Automovil visto desde arriba

Por: Edwin Francisco Herrera Paz. 


Ayer, antes de orar, hice un repaso de las cosas que quería pedirle a mi Señor. Una casa. Si, si. Una casa grande. ¿Cómo la quiero? Hace poco revisando el correo electrónico abrí un mensaje con una presentación adjunta en la que se mostraba la lujosa vivienda del golfista estadounidense Tiger Woods. Es exactamente ase tipo de casa el que deseo. Me gusta. Es muy amplia y lujosa, y está cerca del mar.


También necesito un carro. Tengo dos, pero quiero uno último modelo. Una camioneta europea, y adicionalmente un carro deportivo. Lo visualicé. Azul metálico, que brille con el resplandor del sol, una belleza puro músculo. También necesito un quirófano para mi clínica, no solo para tener mayores ganancias, sino también para ayudar a un mayor número de personas: los bienes materiales se disfrutan más cuando se bendice a otros.
Habitación de lujosa mansiónNecesito salud y bienestar físico y mental para mí y para mi familia. Que mis hijos estén sanos y sin complicaciones. Necesito también sabiduría para escribir, investigar e impartir mis clases. No me caería mal de aquí a algún tiempo ganar el premio Nobel. ¿O tal vez el Pulitzer? Bueno, para ganar el Pulitzer hay que escribir en ingles, pero quizá un día de estos me anime. Y qué decir de unos, mmm ¿Qué tal diez millones de dólares? Antes pedía uno, pero ya que para Dios es lo mismo uno que diez, mejor pido diez. También pensé en pedir por los pobres del mundo, por los necesitados y por la manumisión de los esclavos, presos por cadenas propias o ajenas.
Certificado de premio Nobel a un famoso investigador médicoY es que no está mal pedir. Los hijos le piden a su padre y el padre, bondadoso, les provee a sus hijos. Jesús en sus enseñanzas dijo: “Pedid, y se os Dará. Buscad y hallaréis. Llamad, y se os abrirá”, la oración de fe es una de de las fuerzas más poderosas del universo. Muchos dudan de la fe, pero el que duda nunca verá la fe en acción, pues fe y duda son términos opuestos: no puede existir la una en presencia de la otra. Jesús dijo: “Si tan solo vuestra fe fuera del tamaño de una semilla de mostaza…”. Bien, todas esas cosas le pediré al Señor, y el Señor me las dará si pido con fe.
Después de pensar sobre todos esos asuntos me puse a escuchar una alabanza: “con gran poder y gloria” y comencé a orar. Justo en ese momento sentí una presencia especial, una presencia de amor y protección. Pienso que es como la sensación que experimenta dentro del vientre de su madre un niño que no ha nacido aun. En ese instante olvidé todas esas cosas que quería pedir, porque todas las cosas quedaron pequeñas, porque todo queda pequeño cuando se está en su presencia, en la presencia del Dios creador. Y entonces, ya no pedí nada porque en ese instante lo tenía todo. Solo pude decir, “sea tu voluntad, Señor.”

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viernes, 14 de mayo de 2010

Médico de la resistencia o, ¡doctor, me resisto a medicarme!

Dr. Edwin Francisco Herrera Paz.

Los nombres de los personajes han sido cambiados. Cualquier coincidencia con el mundo real no es más que eso: pura coincidencia (para que no me demanden).

Hace unos días charlaba amenamente con un colega y amigo, el Doctor Hermenegildo Demetrio, mientras comíamos unas deliciosas baleadas1. Hermenegildo Demetrio, quien es militante de la resistencia, es además un hombre estudioso y muy bien preparado en su campo. Además de su especialidad médica cuenta con una subespecialidad, una subsubespecialidad y una subsubsubespecialidad, por lo cual ha pasado gran parte de su vida estudiando.
El problema con mi amigo es que de tanto estar encerrado estudiando se ha quedado congelado en el tiempo, como en estado de animación suspendida, y no es hasta recientemente que está conociendo el mundo moderno. Yo a veces le ayudo enseñándole por ejemplo que ahora contamos con cosas como Google y Wikipedia, o que en un futuro cercano los diagnósticos de susceptibilidad genética se realizarán con un pequeño chip, o que ya no se utilizan electroshocks para tratar las depresiones.
No. No es como decía el ingenioso novelista sobre su ingenioso hidalgo, que a Hermenegildo Demetrio se le haya secado el cerebro de tanto estudiar. El problema es que las ciencias en general se están volviendo especializadas en extremo, lo cual no está mal si el especialista no se olvida que el ser humano es un ente integral que no se puede reducir a cada una de las partes.
Al respecto es ilustrativo mencionar el caso de una ancianita paciente de mi esposa. La viejecita tomaba un arsenal de medicamentos para cada uno de sus males, recetados por las más variadas especies de especialistas. En la primera consulta le dijo a mi esposa que tomaba más de 30 tabletas al día, y “me rechichto a medicarme mách, porque ahora me chiento peor que al princhipio”. Mi esposa procedió a retirarle la totalidad de las medicinas, con lo cual la ancianita se alivió milagrosamente de todos sus achaques. ¡Santo remedio!
Bien, departía yo con el Doctor Hermenegildo Demetrio y le comentaba de mi intención de realizar una campaña para socializar la profesión médica en nuestro país. Verán. Mi amigo, además de ser un activista del grupo denominado “La Resistencia” formado a partir de los eventos políticos del 2009 en Honduras, tiene fuertes tendencias socialistas. Es decir, es un ideólogo del socialismo.
-Mirá Hermenegildo Demetrio- le dije. –En Honduras los especialistas y subespecialistas ganan bastante más que los médicos generales. Pero desde el punto de vista socialista esto no debe ser así. Si el médico general trabaja 8 horas y el especialista también 8, entonces deben ganar lo mismo. Aunque esto debería extenderse a todas las profesiones y quehaceres laborales, nosotros como médicos debemos comenzar con la medicina. ¿Qué te parece?-
-Además- continué –las plazas del estado están acaparadas por unos pocos. Por ejemplo, vos tenés tres plazas para las cuales no te das abasto, mientras otros especialistas no tienen ninguna. Desde el punto de vista socialista estas plazas deberían estar equitativamente distribuidas, ya que muchas plazas en manos de unos pocos se aproxima más al modelo oligarca que vos con justa razón condenás. Los especialistas oligarcas, además de gozar de los jugosos salarios por sus múltiples plazas, han aprendido a sacar ventaja de sus posiciones y refieren a los pacientes de los hospitales a sus consultorios privados aduciendo “falta de medicamentos, recursos o material”. Vos sabés, como todos nosotros, del jugoso negocio consistente en la venta de material de osteosíntesis para el tratamiento quirúrgico de fracturas en los hospitales.-
Continué con mis argumentos: -Es lógico que bajo este modelo el sistema de salud en nuestro país sea deficiente, por más que para el estado sea una de las áreas a la que se destine un mayor porcentaje del gasto público. Vos sabés además que incluso hay especialistas que ostentan plazas en sitios lejanos a sus residencias y cobran sus salarios sin haberse presentado nunca a sus puestos de trabajo. Y si viven cerca del hospital donde laboran en guardias nocturnas, únicamente están “por llamado”, pero sus sueldos no los cobran por llamado sino íntegro.-
Procedí entonces a hacerle una propuesta a Hermenegildo Demetrio: -Mirá Herme, yo quiero comenzar una campaña para que se instaure un sistema socialista en el gremio médico que labora con el estado. Pero yo no trabajo con el estado ni pretendo hacerlo, y vos sí, y no hay nada que tenga más impacto que un hombre íntegro que practica lo que predica. Si vos me ayudás en esta campaña, sin lugar a dudas tendrá éxito.-  
En este punto yo ya me había emocionado con mi exposición, y proseguí: -Incluso, Herme, podríamos llevar nuestra campaña al extremo. Por ejemplo, vos tenés una hermosa residencia en una zona exclusiva de la ciudad, con cuatro dormitorios amplios. Podrías dejar dos dormitorios para vos y tu familia, y compartir los otros dos con otros médicos que aun no tienen su casa. ¿No te parece bello? ¡El verdadero comunismo de Marx en acción! Vos lo harías voluntariamente y serías un ejemplo que pronto seguirían otros.-
Todo iba bien hasta que mencioné lo de la casa. Mi amigo se atragantó con la baleada para lo cual procedí a la maniobra de Heimlich, y además tuve que darle aire con un libro que improvisé para que sirviera como ventilador. !Casi se me muere mi amigo! Una vez restablecido, continuamos la conversación y me dijo: -Bueno, bueno, habría que pensarlo. Yo te aviso, aunque no creo que sea una idea viable.-
-No te preocupés- le dije. -¡Lo sospeché desde un principio!- Porque no es lo mismo verla venir que platicar con ella. O como diría la finada Teresita, “del dicho al hecho hay mucho trecho”. O como digo yo, “de la oración a la acción, hay un mundo de separación”. O tal vez, “todos podemos ser grandes ideólogos, mientras no nos toquen la bolsa”.
-Herme, ¿No te vas a comer la otra baleada?- Le dije.
-No, ya se me quitó el hambre-
-Dale la primera mordida que como dice mi madre, “comer y rascar, todo es empezar”.- 

1. Baleada: comida típica hondureña consistente en una tortilla de harina con frijoles, queso, mantequilla, huevo, chorizo, chuleta de cerdo y aguacate, aderezada con encurtido de chile y cebolla. Antes le ponían pollo, pero tras el descubrimiento de la relación entre la ingesta de pollo y la homosexualidad por parte de Evo Morales, la esperanza de vida les ha aumentado a estos plumiferos animalitos. 

jueves, 13 de mayo de 2010

De Elefantes y la Conquista del Universo

Por: Edwin Francisco Herrera Paz. Hoy, viendo televisión con mis hijos, me sorprendí al ver un programa de la caja estúpida (que a veces es inteligente) en el que un grupo de elefantes rescataba a uno de sus bebés. Les cuento: el bebé cayó a la laguna en donde los paquidermos aplacaban su sed en ese momento. Como había cierta altura desde donde estaban los elefantes hasta el agua, al pequeño animalito se le hacía imposible salir. Mientras se ahogaba, su tía bajó, y colocándose detrás de él intentó rescatarlo. Ante los esfuerzos infructuosos de la tía, la madre del bebé también bajó, auxiliada por un macho. Después de muchos esfuerzos, a la madre se le ocurrió algo ingenioso: en lugar de sacarlo por el extremo escarpado, empujó a su hijo varios metros hasta el otro extremo, más bajo. El animalito finalmente salió con la ayuda de toda la manada, pero luego, ya fuera del agua, comenzó a hundirse en el suelo cenagoso. En vano los elefantes intentaban sacarlo, pues mientras más luchaba, más se hundía. Repentinamente, a la madre se le ocurrió otra idea: comenzó a cavar un canal frente a su hijo. Pronto se le unieron los demás elefantes hasta que el pequeño logró salir por el canal sólido. La operación de rescate completa duró 7 minutos.
¡Increíble! ¿Quién dice que el ser humano es el único ser inteligente sobre la faz de la tierra? Ante la cámara, este grupo de imponentes mamíferos demostró más inteligencia que el común de las personas. Entre las características de la operación de rescate a resaltar se encuentran una rápida respuesta a la emergencia, coordinación y trabajo en equipo, ingenio y creatividad, y lo más importante, una férrea voluntad de ayudar a sus congéneres. La operación no dejó nada que desear a un grupo de rescate entrenado, o a un escuadrón de marines, o seals.
La ciencia demuestra, cada vez más, que la inteligencia no es un don propio de los mamíferos bípedos y que se encuentra ampliamente distribuida en el reino animal. Sin embargo, a los humanos se nos ha proveído de la capacidad de trascender nuestro entorno y cotidianeidad, utilizar nuestros miembros para crear complejos mecanismos y elaborar sofisticadas formas de comunicación. A pesar de eso, no me cabe duda de que, si permitiéramos la evolución de los elefantes en ambientes propicios por una cantidad adecuada (que podría ser considerable) de tiempo, terminarían adaptando su trompa a la manipulación de herramientas, su rudimentario lenguaje aumentaría en complejidad, y a esto le seguiría un aumento de su capacidad de abstracción y planificación, y tal vez, solo tal vez, podrían convertirse en una sociedad tecnológica.
¿Pero es que acaso somos los seres humanos únicos? ¿Construiría Dios este magnífico universo para ser disfrutado por nosotros, mamíferos imperfectos, llenos de pasiones, destructores los unos de los otros? Bien, le diré lo que pienso. Para comenzar, ¿para que crearía Dios algo tan raro como la vida? De verdad, la vida es algo de lo más extraño. Mientras todos los eventos en el universo tienden a aumentar la desorganización (lo que en física se denomina segunda Ley de la termodinámica), la vida parece seguir justo el camino opuesto. Las formas simples evolucionan para formar estructuras más complejas, y esto ocurre en múltiples niveles, de una manera que se asemeja a los fractales. La dirección temporal de la vida es opuesta a la del mundo inanimado. Aunque hay otros tipos de sistemas complejos, la evolución hacia la complejidad originando una gran variedad de formas adaptativas, es exclusivo de la vida.
¿Para que todo esto? ¿Para qué máquinas moleculares especializándose y cooperando para formar organelas, organelas especializándose y cooperando para formar células, células especializándose y cooperando para formar tejidos, tejidos especializándose y cooperando para formar individuos, individuos especializándose y cooperando para formar comunidades, comunidades especializándose y cooperando para formar conglomerados de sociedades? ¿Termina este proceso de evolución hacia la complejidad con la globalización? O, ¿será posible concebir aun múltiples niveles de complejidad por arriba de este?
Este proceso no es privativo del género humano. Un hormiguero, por ejemplo, funciona como un organismo, etc, por lo que la diferenciación categórica entre organismo y comunidad es el resultado de la escala espaciotemporal del ego humano; sin embargo, la estructura de niveles nos muestra que esta distinción es únicamente didáctica. Como ejemplo, los biólogos de sistemas hablan hoy en día de “inteligencia celular”, y los sociólogos hablan de “inteligencia colectiva”.
Lo que creó Dios (al crear la vida) es, a mi parecer, un sistema que se desarrolla por cuenta propia para conquistar algo. ¿Conquistar qué? No lo sé, pero puedo especular. La capacidad de los niveles vivos superiores para trascender la escala planetaria, llegando incluso a la conquista del universo entero. A esta escala, un hiperorganismo universal habrá logrado dominar los recovecos más intrincados del mundo físico, incluida la segunda Ley. ¿Se imagina? El dominio de la segunda Ley de la termodinámica, la inmortalidad del universo, lograda por el sistema (la vida) creado por Dios para ese fin. La segunda Ley se relaciona con la destrucción, con el desorden. En el mundo espiritual, se le puede relacionar con las entidades malignas, con propósitos decadentes. Es probable que en un futuro, tal vez distante, la humanidad comprenda que la teología y las ciencias son dos caras de la mima moneda.
Bien, tal vez conquistemos el universo, pero solo si sobrevivimos. Es ahora que tenemos nuestra oportunidad. Los dinosaurios fallaron, y si nosotros fallamos, quizá otra especie tome nuestro lugar. Quién sabe, tal vez los elefantes, algún pájaro, un insecto u otra especie que ahora vemos insignificante. Todo depende de la manera con la que abordemos los problemas de seguridad para la humanidad: el cambio climático, las armas nucleares, los peligros de una pandemia aniquiladora, el desarrollo sostenible, el cuidado de nuestro entorno y hasta los peligros del impacto de un meteorito. Además la humanidad debe, en esta época crucial y decisiva, idear nuevos modelos para cruzar la frontera hacia niveles superiores. Saludos.
Lea También: Sobreviviremos

lunes, 10 de mayo de 2010

No critique lo que no conoce

Si usted no es un científico agnóstico o ateo que critica la religión, este artículo no es para usted.
Por: Edwin Francisco Herrera Paz
          ¿Podrá el lego comprender al hombre de ciencia? La ciencia es una herramienta fundamental en el progreso de los pueblos, y en el desarrollo de conocimiento y comprensión de nuestro mundo. La ciencia es autocorrectiva, autocrítica y falseable. El método científico garantiza que el conocimiento adquirido sea de calidad. Los controles permiten probar las hipótesis bajo diferentes ambientes. El escepticismo en las nuevas hipótesis y teorías evita que se acepten aquellas que no se ajustan adecuadamente a la explicación de los hechos naturales. Es así como la humanidad en poco más de tres siglos ha experimentado un crecimiento y un desarrollo sin precedentes. Desde luego que las nuevas tecnologías han creado problemas que no podrán ser resueltos sino con más tecnología. En fin, el científico cree en la ciencia porque conoce sus bondades. El hombre de ciencia exhibe en muchas ocasiones un apasionamiento por sus ideas que el lego no comprende.   
          De igual manera, ¿Podrá el hombre agnóstico o falto de fe comprender a cabalidad la vida de un hombre devoto al servicio de Dios? Antaño (y en la actualidad en cierta medida), la religión intentaba explicar la naturaleza basándose en principios religiosos, algo que, demostrado está, se podría llamar el error más grande de la religión. La ciencia entonces (en muchos casos), reaccionaria, intenta en la actualidad negar los principios en los que se basa una vida de fe. Pero de igual manera que el lego no comprende al hombre de ciencia porque desconoce sus experiencias, el hombre de ciencia agnóstico o falto de fe no comprende la vida de fe porque no la ha experimentado.
          La crítica de la vida de fe le debe ser vedada al hombre de ciencia a menos que este, voluntariamente y en pos de la búsqueda sincera de la verdad, se sumerja en los preceptos religiosos y los siga. Si el hombre de ciencia comprende lo que el hombre de fe le dice, fundamentalmente que la fe no puede desarrollarse en un ambiente escéptico, este deberá entonces, en pos de la verdad, zambullirse en  la vida de fe por algún tiempo. En su afán experimentador deberá avocarse y ajustarse a una vida de oración, meditación y alabanza, pero sin dudar, olvidándose del escepticismo. Al menos por un tiempo. Al igual que el actor se apega a su personaje, lo conoce, lo vive y lo aprende. Solo por un tiempo.
          Entonces, y solo entonces, y al salir el hombre de ciencia incontaminado por los preceptos religiosos podrá este reprochar la vida de fe, porque no se puede opinar acertadamente sobre algo si ese algo no se conoce a cabalidad. Pero sospecho que entonces, el hombre de ciencia se verá transformado por el espíritu purificador de la unidad con el creador. Será entonces que el hombre de ciencia verá teleología, y verá que no todos los eventos obedecen al puro azar. Será entonces que no podrá salir sin “contaminarse” de la religión, porque verá su espíritu trasformado, comprenderá que no existe solo por existir, y que el trabajo y el vivir por propósitos eternos siempre será una mejor apuesta. Será entonces que descubrirá que el fervor religioso no es un conjunto de creencias, sino un conjunto de experiencias personales inalcanzables para el no creyente.
          Si usted es un hombre de ciencia lo reto a que lo haga. Por un par de años. Sin abandonar sus quehaceres cotidianos. De lo contrario, si no lo quiere hacer, lo incito a no criticar lo que no conoce. Saludos.