miércoles, 10 de junio de 2009

El factor clave contra la cultura de la pobreza

Las generaciones humanas que habitan actualmente la tierra podrían ser testigos de una transición entre el Homo sapiens sapiens y el Homo mejorado: ser humano con capacidades enormes producto de las tecnologías genéticas y cibernéticas.

Edwin Francisco Herrera Paz. Me encuentro releyendo un libro de Marvin Barahona sobre la Historia de la identidad nacional. En uno de los capítulos describe la cultura de la pobreza en la población hondureña, producto de la falta de identidad originada por el mestizaje en tiempos de la colonia. Según Marvin Barahona y en pocas palabras, el mestizo no era ni indoamericano ni español (ni de aquí ni de allá) por lo que desarrolló un estilo de vida desordenado, sin tomar en cuenta líneas de autoridad y en donde la fe tenía poca cabida; en donde sobrevivían los más fuertes y los más vivos, los que tuvieran mayor habilidad para timar al prójimo. No dice que así fuera en todas las regiones del país, pero esta era más bien la norma, el origen de un tipo de cultura.

Ahora bien, en los estudios genéticos utilizando marcadores del ADN para rastrear tanto linajes masculinos (cromosoma Y) como femeninos (ADN mitocondrial) realizados a todo lo largo de Iberoamérica, desde México hasta Argentina y Chile han revelado, con variaciones locales, que nuestras madres fundadoras son en esencia de origen amerindio, y nuestros padres fundadores, españoles. En Honduras, la conquista y la colonia significaron una brutal disrupción de la vida indígena (la cual se encontraba cultural y genéticamente adaptada a los territorios de las Américas) mediante los procesos representados por las reducciones indígenas y el mestizaje. El indígena fue descrito por diversos cronistas españoles como haragán, apático e indiferente. Pero, ¿Cómo podía ser de otra forma si sus territorios y su forma de vida le fueron arrancados sin misericordia?

Hay que reconocer a la iglesia católica su contribución en el sentido de que, de no haber sido por la posibilidad que ofrecía para evangelizar a los indígenas estos, con mucha probabilidad, hubiesen sido exterminados completamente por los conquistadores. En contraste, en la mayor parte de Norteamérica colonizada por los británicos, las culturas indoamericanas locales fueron arrasadas casi por completo, lo que hizo que las poblaciones de colonos de los territorios que actualmente conforman Estados Unidos y Canadá fueran réplicas de las poblaciones Europeas. Al ser estas culturas milenarias y prósperas, al habitar los territorios ricos de América y al haber exterminado la población indígena, no tenían más que prosperar. En Latinoamérica, en cambio, los nuevos habitantes fueron los hijos de las indígenas humilladas, ultrajadas y utilizadas como incubadoras de los señores españoles. Díganme ustedes: ¿Qué actitud ante la vida heredarían estas mujeres a sus hijos? En Honduras la herencia fue, y no cabe duda, la cultura de la pobreza.

Si usted no cree que sea del todo cierto lo que digo, sintonice algún noticiero de las emisoras nacionales (HRN o Radio América). La frase que se escucha con más frecuencias en las llamadas del público es “nosotros los pobres”, como si la pobreza fuera una condición necesaria ligada a su humanidad, y no una situación temporal, franqueable y superable. Esta posición de inferioridad innata, implícita en el ser, nos ha convertido en los hermanos pobres del gigante del norte. Sus satélites, nos llaman.

Pero desde un punto de vista científico no existe en la realidad tal inferioridad, y eso lo demuestran día con día ilustres latinoamericanos que triunfan en los distintos campos del arte, la literatura, la ciencia, los deportes etc. De hecho, las poblaciones mezcladas presentan en su ADN un aumento de la llamada heterocigocidad, la cual es una medida de la variabilidad y hace a las poblaciones mezcladas más fuertes, resistentes y más adaptables a diferentes ambientes. Pero el enorme poder publicitario de los que tienen el dominio de los medios en el mundo nos ha hecho creer que somos seres atrasados, que nos merecemos vivir en la pobreza porque esa es nuestra naturaleza. Desde luego que esas cosas no se dicen, pero las imágenes y las actitudes hablan más que las palabras.

La cultura de la pobreza no es nada más que el vestigio de la disrupción ocasionado por la mezcla racial, pero dichos vestigios deben tender a desaparecer con las generaciones, como las ondas originadas en un estanque por alguna perturbación, que se van apaciguando. A mi entender, a valido la pena cada centímetro de sufrimiento, cada humillación de los latinoamericanos, con el solo hecho de haber podido salvar una diversidad genética tan valiosa. Estoy seguro que al profundizar en el estudio de la variabilidad genética de la humanidad (el denominado varioma humano, cuya primera aproximación se vislumbra en el proyecto “mil genomas”) nos encontraremos con sorpresas interesantes, como variantes genéticas puntuales, adaptativas a los diferentes ambientes, al analizar los genomas de culturas antiguas, como las indoamericanas. Pero la riqueza nos es únicamente genética. La variabilidad lingüística es enorme. Solo en el tronco lingüístico macrochibcha encontramos una variabilidad formidable de fonemas, expresada en los diferentes dialectos que aun se hablan en Centro y Sur América.

¿Qué hacer para bregar con la cultura de la pobreza? La respuesta inequívoca es mediante la educación. Este es el punto nuclear de nuestro futuro como nación; el factor que nos enrutará hacia un futuro cada vez más promisorio. No es que sea pesimista, pero les indicaré lo que sucederá si nos mostramos apáticos ante una mejora en la educación: Los países más ricos, que cuentan con recursos intelectuales y físicos podrán, en un futuro no muy lejano, realizar lo que se llama “mejoramiento humano”. Es decir, se manipularán variantes genéticas relacionadas con una mejor memoria y capacidad de abstracción, mejores condiciones físicas, mayor longevidad, mejor apariencia física etc. En la actualidad se llevan a cabo debates sobre la conveniencia de utilizar la genética para realizar mejoramiento humano, pero la experiencia nos dice que si esa es la tendencia, no se detendrá por más debates que se realicen. Las características que no puedan ser mejoradas mediante manipulación genética lo serán mediante la tecnología denominada “Interfaz Humano Máquina”, con la que podremos ver seres humanos con capacidades físicas, mentales y sensoriales increíbles. Estas tecnologías serán desarrolladas y aplicadas en aquellos grupos humanos que tengan el conocimiento y los recursos, con lo que es posible que la brecha entre ricos y pobres se vuelva abismal e insalvable. Surgirá entonces una nueva forma de discriminación: la de los humanos mejorados hacia los no mejorados. Es más, ahora esta discriminación estará basada en una superioridad real, y no una superioridad supuesta, como la que hoy incentivan algunos grupos xenofóbicos (es obvio que hay diferencias genéticas entre poblaciones, pero en la actualidad estas diferencias no son de tanto peso como para justificar la conducta xenofóbica).

Este simple hecho, nos manda a que “no nos durmamos”, a que salgamos de nuestro letargo, de ese estado de semiconciencia en el que vivimos los hondureños, distraídos por problemas tan banales como la cuarta urna, o si la selección irá al mundial (aunque se podría plantear un “asidero” para salir de la cultura de la pobreza a partir de nuestro amor al futbol. Luego les diré como). No es que estos asuntos carezcan de importancia, pero no es tanta como para que dediquemos todos nuestro recursos intelectuales y nuestro tiempo en ellos.

Para que se pueda llevar a cabo una genuina mejora en la educación, tanto de niños como de adultos, debemos comprometernos todos y olvidar por un momento nuestros intereses inmediatos. Al final, nuestra conducta repercutirá sobre nuestro bienestar y el de nuestros hijos de maneras inesperadas. Lo anterior no es solamente bíblico (cosechar lo que se siembra) sino que está implícito en la teoría general de sistemas, la que nos dice que los elementos de un sistema son interdependientes. Los llamados a promover un movimiento genuino de mejora en la educación son los intelectuales Hondureños en todos los campos. Aunque representaría una labor titánica, se podrían utilizar las nuevas tecnologías basadas en la red para difundir la información entre los intelectuales, y diseñar conjuntamente estrategias para influir sobre las personas indicadas, diseñar planes de educación compatibles con nuestro medio, idear maneras de integrarnos a grupos internacionales de desarrollo humano en los diferentes campos del saber, etc. etc. La semilla está sembrada. Si usted lee esta entrada, piense en como puede usted contribuir para desarrollarla. La pregunta ya no es si es o no es conveniente, o si es o no es éticamente correcta la manipulación genética para el ser humano. La pregunta es, ¿En qué fracción de humanidad estarán nuestros nietos? ¿En la mejorada o en la rezagada?

La consigna es gigantesca, pero el tiempo apremia. Unámonos en esa dirección.

martes, 9 de junio de 2009

De las técnicas de venta de servicios o, “que me duele la nuca”

Los nombres de los personajes en esta entrada se cambiaron para proteger a los involucrados. Se utilizó el apellido “Perdomo” porque es uno de los más frecuentes entre los Médicos sampedranos (todos los médicos de apellido Perdomo provienen de una pequeña comunidad en Santa Bárbara y están emparentados entre sí), de tal manera que nadie sabrá de quien se trata. Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia. Es decir, todo lo que les voy a contar es mentira, por si acaso alguien por allí me quiera demandar.

Hace unos días llegué a mi clínica y encontré a José (superintendente, recepcionista, mayordomo y contador) platicando con el Dr. Perdomo en una reunión, al parecer, de emergencia. Cuando les pregunté de qué se trataba, el Dr. Perdomo, con cara de preocupación me planteó que la situación andaba muy mal, que debido a la recesión agravada por el desempleo ocasionado por el aumento del mínimo, los pacientes ya no se quieren hospitalizar. Y esto sin mencionar el terremoto, la cuarta urna, el reciente aumento a los precios de los carburantes, la manera como se intenta convencer a las masas de que si votan por la cuarta se repartirán Honduras, con la previsible revuelta popular, etc., etc., etc., Me dijo que él, con la ayuda de José y en un momento de inspiración ya había encontrado la solución.

Verá, -me dijo- “mientras yo espero al paciente en el consultorio con una sonrisa (aunque me cueste), Tere, doña Abe o la enfermera que esté de turno, esperará detrás de la puerta con un garrote o leño diseñado para el fin que compete, aunque un bate estaría bien. Al entrar el paciente, Tere le asestaría un certero y fuerte golpe en la nuca que lo dejaría inconciente, y de ese modo se tendría que ingresar por lipotimia (desmayo). La idea es simplemente brillante, ¿No es cierto?”

Ante tal planteamiento me preocupó un poco la tergiversación de conceptos y el error en la transmisión de información que pueden llevar al desastre. Le expliqué al Dr. Perdomo, con sumo tacto, que no me parecía del todo la idea de “darle en la nuca” al paciente, y procedí a explicar los motivos. En primer lugar, siempre es posible que el garrote se desvíe, por error humano, unos cuantos milímetros y en lugar de impactar en la nuca impacte en la cabeza, ocasionando un traumatismo encefalocraneano de consecuencias desastrosas. En segundo lugar, es muy difícil mantener la mentira sin ser descubierta por mucho tiempo. ¿Cómo se puede explicar tantos ingresos por desmayo? A menos que nos inventáramos alguna epidemia de desmayos, y digamos entonces que dicha epidemia pone en peligro inminente la vida, sería muy difícil ofrecer una explicación creíble. Además, siempre es posible que alguien vea a Tere propinándole el golpe al paciente, y en ese caso podría terminar en la prisión para mujeres de Támara.

A pesar de mis explicaciones no sentí que el Dr. Perdomo estuviera muy convencido. Me dijo que todo el mundo sabe que es una práctica frecuente de muchos médicos, y de profesionales de otros gremios, como los mecánicos y los abogados, “darle en la nuca” al cliente. Yo, siempre con mucho tacto para evitar herir susceptibilidades, le dije que el término es simplemente alegórico y no literal. Que en lenguaje coloquial catracho (hondureño) significa sacarle el máximo provecho a un paciente o cliente, como por ejemplo sugiriéndole una cirugía de extirpación renal al cliente que llega buscando consulta por una simple infección urinaria. El cliente, que teme por su vida, se opera y todos quedan contentos: el paciente salvó su vida; el cirujano pagó la cuota del préstamo para su casa en alguna lujosa colonia; la clínica podrá pagar los onerosos recibos de energía eléctrica; y el Gobierno, con el dinero del pago del recibo de energía superinflado podrá continuar con sus descarados despilfarros (y a todo esto: ¿Dónde está el riñón extirpado, que aparte de estar separado de su amado cuerpo, es totalmente funcional?). Otro ejemplo es el del técnico en enfriamiento automotriz, que le dice al cliente que debe cambiar el evaporador, el compresor, el condensador y otros “ores”, que al final no le cambia nada al carro y vende las piezas nuevas.

De las formas que tienen los abogados de “dar en la nuca” no tengo nada que decir, ya que son tantas, y tan crípticas y enredadas en términos jurídicos que nadie las entiende. La técnica que utiliza el constructor de la casa en la lujosa colonia es interesante. Hace un presupuesto, pero debido a gastos inesperados le quedó corto recién iniciadas las labores de construcción. Al final de la construcción el cliente paga hasta 3 y 4 veces lo estipulado inicialmente, lo que hace que el cliente, a su vez, busque darle en la nuca a sus clientes, y así ad infinitum.

En fin, la filosofía de dar en la nuca se basa en que, “bueno, ya que llegó un cliente, hay que sacarle el jugo. Tal vez no nos llegue otro”. Además, hay que pagar los costos, como gastos de operaciones, gastos fijos etc. Esto, aunque parezca mentira, mantiene rodando la rueda de la economía de consumo sobre el camino, que más que camino es falacia: el valor futuro del dinero, o los intereses mejor dicho, que garantizan una vida de lujo para el prestamista y para muchas generaciones de sus descendientes. Bueno, inestabilidades de los sistemas complejos. Debemos encontrar mejores soluciones a ese conjunto de ecuaciones diferenciales.

Finalmente, le expliqué al doctor que si no fuera porque darle en la nuca al paciente es anti ético, aunque la Ley no lo prohíba tácita sino implícitamente, la solución sería la ideal, pero que más nos vale que vayamos buscando otras maneras de mercadear nuestros servicios.

martes, 2 de junio de 2009

El Apelativo Prohibido

¿En que se parecen un comunista, un narcotraficante, un terrorista islámico y la cuarta urna?
¿Se han fijado que los Estados Unidos siempre están peleando por alguna causa? Fíjense (o fíjesen, en Colombia) bien: cuando yo era pequeñito (no hace mucho. Bueno, en tiempo cósmico) el tema era la guerra fría. La noticias internacionales no dejaban de incluir algún chisme sobre las rencillas entre el Presidente de turno de los Estados Unidos y el Primer Ministro de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (¿O era Soviéticas Socialistas? No recuerdo. Quien recuerde ese dato merece ser considerado un digno ejemplar del siglo pasado), o URSS.

Al terminar la guerra fría, la lucha se desplazó contra el narcotráfico. Así como antes decir “comunista” se consideraba la más grande ofensa del mundo, algo que había que esconder porque al cliente lo podía interceptar un agente de la CIA, después de la guerra fría decir “narcotraficante” era decir proscrito, condenado por la sociedad. Se inició la persecución contra todo lo que oliera, se sintiera, pareciera, se oyera, o supiera a narcotraficante, especialmente colombiano. Ya decir “comunista” era como decir “el muchacho de la esquina”, alguien sin ninguna importancia aparte de la de existir (incluido Fidel). Pero decir Narco…. Esas sí eran palabras mayores. La publicidad negativa y el hecho de relacionarse a Colombia con el narcotráfico hicieron que más de un colombiano decente pasara humillaciones en algún aeropuerto del mundo, en donde se le exploraban las vergüenzas más recónditas en búsqueda de vestigios del polvo blanco.

Eso cambió después del 911 (léase nain uan uan, para más caché). A partir de entonces el apelativo prohibido se transformó en: “El Terrorista Islámico”. Después de eso los Narcos pudieron estar relajados. Es mas, ahora esta profesión se ha vuelto tan popular que las canciones de moda en muchos sitios son los “Narcocorridos”. La atención se a puesto tanto en el terrorismo internacional, y se ha ligado tanto el terrorismo con el Islam, que muchos árabes hondureños venidos hace tiempo de las lejanas tierras de oriente medio (y quienes en su mayoría son cristianos) han refinado su acento castellano. Por ejemplo, algunos antes del 911 decían “club Arrabe, Jabibi”, con un claro acento mesopotámico. Ahora, dicen club árabe con acento perfecto, y omiten el jabibi (por si acaso alguna interceptación telefónica). Creo que este fenómeno se extiende al mundo entero, por lo que las lenguas arábigas, poéticas por excelencia, están sufriendo un duro revés (vean como antes la gente quería aprender árabe. Ahora, chino mandarín). Hoy en día, los que son explorados en sus más intrincados recovecos anatómicos en busca de algún arma biológica o química, son los sospechosos de ser terroristas islámicos.

Como yo sé de la complejidad de los sistemas complejos, y la sociedad cae dentro de esta categoría, me intriga de verdad la causa para esta eterna persecución a algún tipo de organización, agrupación o gremio por parte de los Estados Unidos. Lo extraño es que siempre es una sola organización. Todos los recursos se destinan a eso. Es probable que de lo complejo que es el sistema norteamericano, yo solo aprecie solo una pequeña parte de la realidad. Si alguien tiene la respuesta a este dilema, ¿me la podría decir, por favor? Estaré pendiente de las respuestas. Mientras tanto, estoy ansioso por saber cuál será el nuevo (redoble de tambores): “Apelativo Prohibido”. ¿Será “Chavista”? O quizá, ¿”Melista”? Espero que no, porque entonces los revisados en los aeropuertos en búsqueda de “la cuarta de Mel” en los lugares anatómicos más escondidos, seremos los hondureños. 

Tenga buen día.