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martes, 28 de septiembre de 2010

El desequilibrio de la riqueza: poder y codicia en un mundo desigual









Por: Edwin Francisco Herrera Paz "Definitivamente doña Luz de Luna (Lulu para los amigos) sí que sabe sacar provecho del sistema", me dice un niño de hablar precoz sobre la señora que vende golosinas en la caseta de su escuela. La escuela –continúa el niño- le regala los vasos y ella los vende a tres lempiras. Si le pone un cubito de hielo al vaso sube el precio a cinco lempiras. Cuando le pregunté que por qué tenía las salchichas tan caras ella me contestó que porque eran traídas de Suiza. Días después me di cuenta que eran de la marca más barata de Honduras. ¡Doña Luz sí sabe! Yo le saco plática para ver si así me deja la comida más barata, pero siempre termino timado –concluyó el niño.
Bueno, doña Alma es una muestra a pequeña escala de nuestro sistema económico diseñado para sacar el mejor provecho de las situaciones en beneficio propio. Eso no está del todo mal, si es a pequeña escala.
Hace un tiempo conversaba con un amigo sobre el tema. Le comentaba que en el mundo moderno hay mucha desigualdad en la distribución de los recursos, que el sistema económico actual se basa en la competencia sin importarle el ser humano, o el conocimiento, o cualquier otra cosa que valga la pena. Que lo único que le interesa es la maximización de las ganancias, a lo que me contestó mi amigo que inevitablemente la sociedad tiene variabilidad de individuos. Algunos son más hábiles que otros y eso no está mal. Es la selección natural actuando. La ventaja del más apto en plena acción.
¿Será cierto? ¿Será la selección natural en acción actuando sobre los individuos por medio de los factores económicos? Definitivamente no a nivel individual. El individuo con muchísimos recursos tiene casi la misma probabilidad de sobrevivir y pasar los genes a la descendencia que el individuo promedio. Allí no hay selección natural. Lo que hay es una inestabilidad del sistema. Una aberración. Una desviación fuera de lo óptimo. La sociedad capitalista actual valora al individuo en tanto sea un ente con poder adquisitivo. Y es así como luchamos toda una vida para tener progresivamente más recursos. Sin embargo, lo que sí puede existir es la selección natural aplicada a poblaciones enteras valiéndose de inteligentes procedimientos de eugenesia sistemática (como comentaré más adelante), pero entonces la selección natural pasa a ser una selección artificial.
El crecimiento económico de las sociedades modernas se base en el valor futuro del dinero. Es decir, si yo le presto 100 a usted, deberá devolverme esos 100 dentro de un tiempo, más 10 adicionales de intereses. Pero esos 10 aun no existen. Usted se compromete por la promesa de crecimiento. Se espera que esos 10 salgan del crecimiento futuro del capital total. El sistema ha funcionado hasta ahora. Los países han crecido y el poder adquisitivo de las personas en el mundo va en aumento.
Pero el sistema económico ha crecido tanto que en la actualidad se ha vuelto inestable. La inestabilidad depende de la misma variabilidad de las personas. De la existencia de aquellos individuos que conocen tan bien el sistema que se aprovechan de él en beneficio propio. Antaño se decía, basándose en el modelo capitalista, que el sistema económico es completamente autorregulado y no necesita intervención humana. No son necesarios los controles. El libre mercado con su oferta y demanda se encarga de mantenerlo a raya y funcionando siempre.
De pronto, de este libre mercado surgen los individuos que consiguen acumular grandes fortunas, capitales absurdamente grandes, e inevitablemente utilizarán los recursos en beneficio propio. En la búsqueda de mayores ganancias se origina la corrupción a gran escala, alimentada por la sed de dinero, la codicia de la sociedad alentada por ese sistema, y surgen los derrumbes económicos. Las famosas explosiones de las burbujas financieras.
La corrupción es un fenómeno que comprende al mundo entero. Gigantescas compañías transnacionales pagan jugosos sobornos a funcionarios de los gobiernos para que sus proyectos les sean aprobados. Muchos de tales proyectos van en detrimento de la sociedad y de nuestro entorno, lo cual carece de importancia para el funcionario involucrado y el ejecutivo de la compañía con tal de inflar sus bolsillos con abundantes rectángulos verdes de papel. Lo hemos visto en nuestro país, lo hemos visto en el mundo entero y lo continuaremos viendo.
Los dueños del poder económico nos dictan nuestros gustos, nos dicen qué debemos comer, como debemos vestirnos, cómo debemos caminar, en qué políticos debemos confiar y en cuales no, y hasta qué debemos pensar. Controlan los medios e inclinan la opinión pública a su conveniencia. Penetran nuestra mente subrepticiamente mediante la publicidad continuada, ponen y quitan gobernantes a voluntad, y dominan el poder político mediante la estrategia de comprometer a los candidatos a cambio de patrocinio. Nos dicen que todo está bien y que los cambios no son necesarios, o por el contrario, que debemos temer a tal o cual “enemigo peligroso,” mientras nosotros no nos damos cuenta y nos convertimos en el “hombre marioneta.”
Esa hambre por el capital corrompe países completos, incluidos sus pobladores, sus cuerpos policiales, sus entes gubernamentales… ¡corrompe todo! Permea cada capa y cada estrato de nuestras sociedades. La sed de capital origina colapsos económicos a escala mundial, y perpetúa la pobreza en nuestros países tercermundistas.
El ser humano no es nadie si no es poseedor de cierto capital. No importa tanto su servicio a la sociedad, sus conocimientos o su arte, excepto si proporciona ganancia económica. No importa la ciencia, excepto si de esta se puede sacar ventaja económica. Y es así como las compañías farmacéuticas han destruido reputaciones y han impedido importantes avances terapéuticos si se han sentido amenazadas económicamente por algún novedoso descubrimiento que ponga en peligro las ventas de algún popular y redituable producto.
La sed del dinero ha sustentado la peor farsa de la humanidad hasta el momento: la lucha antinarcóticos. No hay tal lucha. La mencionada lucha es una adecuada justificación para la asignación de millonarios presupuestos que sustentan el modus vivendi de algunos funcionarios. Mientras nuestro poderoso hermano del norte se divierte y baila impunemente al ritmo del carísimo polvo blanco, Latinoamérica paga los platos rotos con la sangre de sus hijos; con la proliferación de la profesión más vil e infame que ha conocido la humanidad: el sicariato. Estos “prostitutos de la muerte” han proliferado tanto en mi país que muchos asesinan por encargo casi por el precio de una hogaza de pan. Y ya lo vemos cotidiano, rutinario. Ya ni nos asustamos de las últimas noticias de los seis decapitados, o los cinco secuestrados del día. Son solo “daños colaterales” de la “empresa.”
Por medio del tráfico de estupefaciente y la supuesta “lucha” antidroga de los Estados Unidos, los dueños de este planeta están cumpliendo su deseo de depurar el mundo civilizado de la peste de la Latinoamérica pobre. Han encontrado la forma más singular y simpática de realizar eugenesia sin mancharse las manos, y así poder parar el éxodo masivo de inmigrantes ilegales (el término actual es criminales. ¿En qué momento se volvió en el mundo la inmigración un crimen?). “¡Que se maten ellos mientras nosotros nos divertimos”! Y entonces, hermano levanta su pistola contra hermano sin sospechar que con su muerte está matando un poquito de su propio acervo genético.
¡Lucha antinarcóticos! No hace falta ser un genio para ver que mientras hay demanda hay oferta, el paradigma del libre mercado. Pero la demanda está presente aun en los más altos niveles. “¿Quién necesita lucha antinarcóticos cuando nosotros nos divertimos de lo lindo? ¡Que se maten ellos! Que libren el planeta de esa peste con genoma latinoamericano retrógrado. Que se autoaniquilen. Nosotros, solo promovamos la mentira.”
Ni la fe se ha librado de ser contaminada por la codicia y el desequilibrio económico, y hoy por hoy vemos en la iglesia de Cristo el resurgimiento de la antigua práctica de comprar milagros. Apreciamos estupefactos por la caja estúpida –que a decir verdad a veces es más lista que algunos humanos- la manera en la que ciertos ministros sugieren que todo milagro tiene un precio, y mientras mayor la paga mayor la benevolencia del Creador para con el dador. Procederes como este de parte de unos pocos líderes ponen en tela de juicio la conducta de toda nuestra iglesia, en detrimento de la imagen de los hombres de Dios. La imagen de nuestra iglesia ha caído tanto por la comercialización que hoy en día es un hecho aceptable que una artista de la música pop declare sin tapujos ni ambages de ningún tipo, que está sacando un curso en internet para ser “pastora evangélica” y de esa forma poder oficiar las bodas del mismo sexo de sus fans gays.
Los intereses económicos y la lucha por el poder condicionan a los codiciosos a manipularnos y lavarnos el cerebro para que sigamos tal o cual doctrina política. “No, no. No basta rezar, hacen falta muchas cosas para construir la paz,” reza la canción, y los latinoamericanos levantamos nuestras armas contra nuestros propios hermanos en busca de un ideal, y en lugar de construir la paz nos hicimos la guerra. Yo digo que ¡Más nos hubiera valido solo rezar!
“Los comunistas son la peor plaga de criminales del planeta”, nos dijeron, y levantamos las armas contra nuestros hermanos para matar el falso ideal. En aquel entonces, como ahora, nuestra Latinoamérica fue el terreno fértil para la lucha por la hegemonía mundial. Los muros cayeron, el comunismo tocó fondo y los ideales se desvanecieron, y hoy decir comunista es solo decir Fidel Castro, el último gran bastión que finalmente, al final de sus días, en busca de redención, confiesa que el “sistema” no sirve ni ha servido.
Porque peor que un sistema económico de libre mercado, o mejor dicho de libertinaje de mercado, es aquel que es absolutamente controlado por agentes del estado. La complejidad del sistema hace que muchísimas variables escapen al control y no queda más remedio que mantener el sistema en cautiverio, preso, evitando su crecimiento, estancado, carente de incentivos. Las sociedades humanas son como un niño en desarrollo. No debemos ser crueles y confinar al niño a cumplir con nuestra voluntad, pero tampoco tan permisivos que se malcríe. En ambos extremos el niño se echará a perder.
Y lo simpático del asunto es que no es el estado el destinado a ser el padre ideal. Los estados han demostrado ser malos padres y se podría decir que son, casi que invariablemente, parte del problema y no de la solución. Deberán surgir nuevas configuraciones basadas en una verdadera democracia, no propagandística ni manipuladora, que surja de las entrañas mismas de la inteligencia colectiva. Un nuevo sistema emergente.
Para terminar debo decir que como todo en un sistema complejo, la perturbación originada por el desequilibrio económico no es totalmente nociva. Algunos de los hombres más ricos del planeta están donando casi todas sus fortunas para obras filantrópicas, el porcentaje de pobres ha disminuido, la esperanza de vida ha aumentado y en Honduras, la construcción de lujosas residencias está en auge. Además, los hondureños podemos comprar medicamentos originales muy por debajo del precio de costo. Externalidades positivas del desequilibrio. “Cosas veredes, Sancho amigo”, diría el ingenioso Hidalgo de la Mancha.
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jueves, 27 de agosto de 2009

La derecha y la Izquierda: hacia una nueva síntesis

Cuando no hay consulta, los planes fracasan. En el consejo de muchos está la victoria. Proverbios 15:22.

Ayer sostuve una plática con dos contactos de mi correo electrónico cuyos nombres mantendré anónimos por motivos obvios. Se trata de un amigo mexicano de corte izquierdista (señor 1), y un hondureño que le gusta la ideología de derecha (señor 2). Se me permitió la participación después de mucha discusión, por lo que únicamente incluiré los argumentos finales. Los últimos párrafos son de mi participación con algunas añadiduras, todo lo humilde que un ratón megalómano pueda ser.

A continuación, mi participación

“Estimados amigos y familiares: he leído su discusión sobre los sistemas capitalista y socialista y me parece interesante, y me gustaría exponerles mi humilde opinión. Los sistemas políticos, jurídicos, económicos etc. son parte de un sistema complejo que es la sociedad humana. El estudio de los sistemas complejos se ha venido desarrollando desde el siglo pasado pero aún hay mucho que descubrir. Una de las características de estos tipos de sistemas es que son resistentes y adaptables a un gran número de configuraciones diferentes. Otra característica es que evolucionan siempre hacia una creciente complejidad. Es por eso que ambos quizá tengan razón en la mayoría de sus puntos, ya que la sociedad es capaz de absorber y desarrollarse tanto bajo un régimen socialista como uno capitalista, sin mayores consecuencias. Pero, y la evidencia, ¿qué dice? Bien, el simple hecho de que el socialismo desapareciera de la antigua URSS habla bastante, pues el sistema evolucionará hacia una configuración más adaptable y compleja, y no a la inversa, por lo tanto, en la práctica se demuestra la ventaja del capitalismo sobre el socialismo, y por una sencilla razón demostrada por la ciencia recientemente: el sistema democrático capitalista se vale en parte de la inteligencia colectiva para la solución de problemas y para su autorregulación. Dice el refrán que una cabeza piensa mejor que una, pero el consenso de una colectividad siempre será más acertado que cada una de las partes individuales (demostrado). Hasta aquí las cosas vemos que la regulación de un sistema muy complejo escapa al control de unos pocos individuos (los autócratas podrían ser muy eficientes en pequeñas poblaciones, pero sus eficiencia decae con el aumento de la complejidad de la sociedad), aun siendo estos de una sabiduría extraordinaria.
Eso no quiere decir que el sistema capitalista en su más pura expresión sea perfecto (no hay sistema complejo perfecto, solo adaptativo). Siempre habrá un grupo de individuos que aprenderán a beneficiarse del sistema y surgirán excesos que desestabilizaran ese sistema.

Son muchos los investigadores que se han involucrado en el estudio de los sistemas complejos. Particularmente les sugiero que lean las ideas del químico Ilia Prigogine, y especialmente del físico danés Per Bak. Este último describe las inestabilidades de pequeños bultos de arena, que tarde o temprano, de continuar creciendo, originaran una pequeña avalacha. Estas inestabilidades y avalanchas también se dan en las sociedades, y una de las recomendaciones de Per Bak es que los sistemas sociales sean autorregulados pero con cierto control que evite la acumulación de inestabilidades grandes con consecuencias desastrosas, como revoluciones, derrumbes financieros etc. Es algo así como, en un bosque, provocar pequeños incendios controlados para evitar un incendio de grandes proporciones. Pero aunque nosotros controlemos algunas variables del bosque, este se desarrollará solo. No pretenderemos cultivar cada árbol y controlar cada variable del bosque. Este es un ecosistema que se regula solo. Nosotros nos limitamos a cuidarlo y mantenerlo saludable, y provocar pequeños incendios es parte de esa estrategia.

Ahora, nos encontramos que en estos tiempos en los que la complejidad se desarrolla aceleradamente, los sistemas políticos no han evolucionado a la par de otros sistemas sociales, por lo que se demandan nuevas maneras de ver las cosas, nuevas configuraciones, sistemas políticos nuevos que se valgan masivamente de la inteligencia colectiva: miles de personas originando ideas, las que se filtrarán por medio de algo que he denominado "red democrática".
Tengo una propuesta práctica muy interesante que desarrollaré en un futuro cercano. Solo expongo un esbozo. Para ilustrarse de lo que estoy hablando les sugiero la lectura del libro "The Age of the Unkhinkable". Estamos en una era en la que los paradigmas se rompen a diario, y una demostración de esto es el reciente golpe en Honduras.
Pienso que el libre mercado y la democracia son sistemas idoneos pero que deben ser regulados muy de cerca por leyes, disposiciones, organizaciones, etc. emanadas de una ideólogía socialista que evite los excesos. Pero para que los países tomen las decisiones más acertadas se deberán valer de la participación masiva, no en las urnas, sino en forma de opinión filtrada por medio de una red democrática: una estructura similar a las redes sociales pero utilizada en favor de las decisiones de los gobiernos (desde luego, el tipo de decisiones que se podrían tomar por este medio deberá ser regulado. Solo expongo la idea básica), y además, en tiempo real. Las redes democráticas desplazarían a la prensa como el cuarto poder, y a diferencia de esta última, se constituirían en un poder popular genuino, no alterado por politicas institucionales.

¿Que la conectividad a internet es exclusiva de la clase media y alta? Bien, no es dificil proporcionar conectividad a las clases populares si así nos lo proponemos. Además, se ha demostrado que el coeficiente intelectual de las personas, y en especial de los niños, mejora substancialmente cuando se le permite y proporciona una libre navegación por la red. Nos sorprenderíamos de la creatividad y la capacidad de resolución de problemas en beneficio de la prosperidad de los estados que tal implemantación traería como consecuencia, con algún tipo de inteligencia emergente de la que aun no tenemos conocimiento, y que se haría cargo de buscar los conjuntos de las mejores soluciones posibles a los problemas sociales.

Para terminar quiero recalcar que yo también pienso que los grandes males de Latinoamérica, y en especial de Honduras son, en primer lugar, la corrupción, y en segundo, la falta de una adecuada impartición de una educación formal de calidad en las clases menos privilegiadas. Estos problemas se pueden abordar SIN necesidad de grandes cambios en los sistemas políticos, y los gobiernos de turno deberán incidir de una manera proactiva y agresiva en estos aspectos, pues de lo contrario nuestros países quedarán rezagados en la carrera de un mundo globalizado mucho más competitivo.

Saludos.
Edwin Francisco Herrera Paz, MD.,MSc. “

Hasta aquí la discusión. Como yo firmo con mi nombre seguido por MD (médico) y MSc (master de ciencias), mi hermano comenzó a hacer lo mismo, escribiendo después de su nombre, Abogado y Notario, y luego MSc. Cuando le pregunté que cuando había estudiado una maestría en ciencias me contestó que MSc significa “Misceláneas”.

Que tenga buen día.

domingo, 12 de julio de 2009

Musica de protesta y reinas de belleza venezolanas



Hace poco me encontraba escuchando una bonita canción de Joan Manuel Serrat llamada “Mis Gaviotas”. La canción en cuestión hace alusión a la niñez del autor, desarrollada (según la canción) en algún lugar cerca del mar. El protagonista sueña con volar, igual que sus gaviotas, y luego se aleja de su hogar, vive toda una vida, sin lograr alcanzar la plenitud. Luego decide regresar al hogar y ya nada es lo mismo. Ya no están sus gaviotas y se pone triste, nostálgico. La manera en la cual Serrat logra narrar la historia sin narrarla en realidad es fantástica, y obliga al oyente a revivir los acontecimientos vividos por el protagonista, con el uso de metáforas. El mensaje de la canción es claro. Las cosas cambian, aunque no queramos, porque hemos evolucionado, hemos aprendido, los paisajes han cambiado.

Y es que efectivamente los tiempos cambian. Ya el mundo no es el mismo. El mundo necesita inventar nuevas maneras de poner a disposición de los gobiernos las nuevas tecnologías para aprovechar al máximo la inteligencia colectiva. No hay marcha atrás. Las configuraciones sociales antiguas, que fracasaron en el siglo pasado, no deben ser retomadas, pues no superaron la prueba del tiempo.

Las armas mediáticas del socialismo del siglo 21 del presidente Hugo Chavez incluyen la utilización de música que activa los recuerdos de los acontecimientos que se vivieron en Latinoamérica el siglo pasado. Al siguiente día de la destitución del ex presidente Zelaya, ya se podía escuchar en todo momento en Radio Progreso la llamada música de protesta. Muy bonita, y orientada a caldear los ánimos del pueblo oprimido. “Por que no unirnos si por qué si ya se unieron, el fusil y el evangelio en las manos de Camilo”. O “los ejes de mi carreta, si a mi me gusta que suenen, por qué los he de engrasar”, o “que vivan los estudiantes porque son la levadura, del pan que saldrá del horno con toda su sabrosura. Para la boca del pobre que hoy come con amargura. Caramba y samba la cosa, viva la literatura”. Hay una canción de Ana Belén que me gusta mucho: “Solo le pido a Dios, que la guerra no me sea indiferente…”.

Confieso que después de un rato de oír la mencionada música, sentí nostalgia de mis días de universidad en la década de los ochentas, y hasta ciertos deseos de tomar un arma y enmontañarme y luchar por los pobres, bajo el pseudónimo de comandante E. Pronto me di cuenta de lo poderosa que es la música para despertar las emociones y los recuerdos de una época que ya pasó, y que no volverá. Como dice Serrat, busqué mis gaviotas y ellas también se fueron, porque corren otros tiempos que exigen soluciones nuevas, y no un comunismo nostálgico, impuesto con petrodólares y reforzado por la emocionalidad, y condenado de nuevo al fracaso.

El presidente Chávez, sigue mintiendo. Cuando se le preguntó por la “Operación Enjambre”, el presidente dijo que lo que había escrito en el pizarrón era porque un panal de abejas se había revuelto, atacado y picado a 100 personas en una manifestación. Personalmente creo que el presidente, como experto estratega militar, no es tan bruto como para confundir un enjambre con una colmena, o un panal de abejas. Todo el mundo sabe que un enjambre es un grupo de zánganos volando desesperadamente alrededor de la reina, tratando de aparearse con ella. En la operación enjambre, el avión del ex presidente Zelaya era la abeja reina, y la muchedumbre los zánganos.

Otra estrategia mentirosa del presidente: varios periodistas de Telesur se robaron unos automóviles alquilados. Bueno, tal vez no se los robaron, solo los rentaron y se les olvidó regresarlos. Los periodistas fueron detenidos y deportados. Una vez que la policía los capturó, el presidente corrió inmediatamente a publicarle al mundo que los periodistas venezolanos estaban siendo detenidos y reprimidos por la policía Hondureña. El presidente Chavez cree que el mundo entero es tonto. Lo que no me explico es por qué el Estado de Honduras se tardó tanto en sacarlos. Uno de los periodístas dijo: "No se puede sacar a un periodista así. Ya Chavez está informado". !Uuuy, ya le dijo a papi Chavez, que miedo! Por si el periodista en cuestión no se ha dado cuenta, los Hondureños sacaron a un presidente corrupto a patadas, no van a sacar a un periodista de Telesur. No quiero fomentar el odio. Solo pienso que está bien la deportación, pues creo que los hermanos venezolanos periodístas deportados andan más perdidos que perro fino en mediana de boulevard muy transitado.


El ex presidente Zelaya, también sigue mintiendo. Cuando los periodistas le preguntaron a Mel Zelaya sobre sus nexos con Chávez, este contestó: “solo somos amigos”. Señores periodistas, ¿En realidad creyeron que Zelaya les contestaría: “Solo soy su títere”? Claro que no. Cuando los periodistas le preguntaron que por qué entonces andaba viajando en un avión venezolano, con pilotos venezolanos, con gasolina pagada por el pueblo venezolano este contestó: “ustedes están prejuiciados. No es lógico sacar a un presidente por ser amigo de otro presidente”. Por favor, los periodistas no son ciegos (hay algunos, poquísimos, solo ligeramente miopes). El ex presidente dijo también que él solo había usado una tarjeta de crédito en su vida. Su tarjeta personal “Visa Mastercard”, dijo textualmente, con esas palabras. ¡Ajá!, entonces son dos tarjetas de crédito: una Visa y otra Mastercard. En Honduras, todo el mundo sabe que en los tres días posteriores a la destitución, el ex presidente gastó, con su tarjeta corporativa del Gobierno de la República, la nada despreciable cantidad de $US 85,000.00. Pregunto yo, ¿por qué mienten? Y no una vez, sino consuetudinariamente, permanentemente, descaradamente.

Ante las denuncias hondureñas y la situación política en Honduras, en Perú se ha podido constatar la entrada masiva de dinero a ese país a través de las llamadas casas de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), y se sospecha de una fuerte injerencia política proveniente de Venezuela. También son conocidos los nexos del presidente Chávez con las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (las FARC) y con el grupo guerrillero peruano Túpak Amaru. Y es que los tentáculos del presidente son largos, y muchos. ¿Y que hay de los medios informativos mundiales? Es sabido que las cadenas CNN y Microsoft Network han adoptado una postura completamente polarizada en contra de Honduras. Y, ¿Qué le hace creer al presidente que tiene el derecho de exigirle al presidente Obama que retire las tropas estadounidenses de Palmerola, en Honduras? Presiento que los tentáculos son más largos de los que pensé. Me hace recordar al famoso “Pulpo”, sociedad secreta constituida por poderosos que mueven los hilos del mundo. Entonces, la cadena de marionetas no terminaría con el presidente Chávez. La cadena sería: El pueblo pueblo es la marioneta de Manuel Zelaya; Manuel Zelaya, a su vez, sería la marioneta del presidente Chávez; el presidente Chavez y los hermanitos Castro serían a su vez la marioneta de otros intereses, ocultos a nuestros ojos. Parece que, después de todo, el comunismo del siglo 21 se reduce a capitalismo del más puro. Creo que los ratones genios del mundo tendrán trabajo por un tiempo, intentando desenredar esta madeja.

Los hondureños somos, por naturaleza, rebeldes pero relajados (personalidad Rerre, diría yo). No nos gustaría para nada que el Estado nos dijera lo que tenemos que hacer, qué tenemos que vestir, comer, etc. Sí nos gusta trabajar para el Estado, pues son trabajos light, suavetones, y generalmente bien pagados, por lo que el gobierno, en Honduras, es actualmente el mayor empleador. Además, los hondureños no respondemos a la brava. Aquí, le hubiera ido mejor por las buenas, señor presidente Chávez. Le voy a dar una idea. Hace poco, revisando un blog cubano, descubrí un comentario en el que se decía que se estaba incentivando en Honduras el odio por los venezolanos. Yo pensé: al contrario. En Honduras les tenemos mucho cariño a nuestros hermanos de Venezuela. Tienen, por ejemplo, a José Luis Rodríguez (El Puma), a Ricardo Montaner, y a Franco de Vita, entre otros. Aquí está la idea: mande a Honduras, en lugar de Manuel Zelaya como lugarteniente, a unas cuantas reinas de belleza venezolanas. Le aseguro que en un abrir y cerrar de ojos tendrá el apoyo de por lo menos la mitad de los hondureños (la población masculina). Las mujeres hondureñas, entonces, tomarán las armas y armarán la revolución. Las mujeres serían vencidas en batalla, y los hombres aceptarían, finalmente, el comunismo latinoamericano del siglo 21, con tal de ver a las mujeres compartiendo (casa, cuarto, etc.) con las reinas de belleza. ¿Ya ve? Esa es una salida inteligente y pacífica, se ahorraría muchos petrodólares y a los hombres no les importaría que usted se llevara a los niños para adoctrinarlos. Aclaro, yo no. Ya no soy así, pero conozco a mis compatriotas.

Yo más bien, ya no escucho música de protesta. Tampoco escucho narcorridos, como nuestro ex presidente. Ahora oigo coritos cristianos. Son edificantes, tienen un mensaje positivo, y tienen propósitos eternos; y si escucho otra cosa, me regaña mi Pastor. Que tenga buen día.

martes, 2 de junio de 2009

El Apelativo Prohibido

¿En que se parecen un comunista, un narcotraficante, un terrorista islámico y la cuarta urna?
¿Se han fijado que los Estados Unidos siempre están peleando por alguna causa? Fíjense (o fíjesen, en Colombia) bien: cuando yo era pequeñito (no hace mucho. Bueno, en tiempo cósmico) el tema era la guerra fría. La noticias internacionales no dejaban de incluir algún chisme sobre las rencillas entre el Presidente de turno de los Estados Unidos y el Primer Ministro de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (¿O era Soviéticas Socialistas? No recuerdo. Quien recuerde ese dato merece ser considerado un digno ejemplar del siglo pasado), o URSS.

Al terminar la guerra fría, la lucha se desplazó contra el narcotráfico. Así como antes decir “comunista” se consideraba la más grande ofensa del mundo, algo que había que esconder porque al cliente lo podía interceptar un agente de la CIA, después de la guerra fría decir “narcotraficante” era decir proscrito, condenado por la sociedad. Se inició la persecución contra todo lo que oliera, se sintiera, pareciera, se oyera, o supiera a narcotraficante, especialmente colombiano. Ya decir “comunista” era como decir “el muchacho de la esquina”, alguien sin ninguna importancia aparte de la de existir (incluido Fidel). Pero decir Narco…. Esas sí eran palabras mayores. La publicidad negativa y el hecho de relacionarse a Colombia con el narcotráfico hicieron que más de un colombiano decente pasara humillaciones en algún aeropuerto del mundo, en donde se le exploraban las vergüenzas más recónditas en búsqueda de vestigios del polvo blanco.

Eso cambió después del 911 (léase nain uan uan, para más caché). A partir de entonces el apelativo prohibido se transformó en: “El Terrorista Islámico”. Después de eso los Narcos pudieron estar relajados. Es mas, ahora esta profesión se ha vuelto tan popular que las canciones de moda en muchos sitios son los “Narcocorridos”. La atención se a puesto tanto en el terrorismo internacional, y se ha ligado tanto el terrorismo con el Islam, que muchos árabes hondureños venidos hace tiempo de las lejanas tierras de oriente medio (y quienes en su mayoría son cristianos) han refinado su acento castellano. Por ejemplo, algunos antes del 911 decían “club Arrabe, Jabibi”, con un claro acento mesopotámico. Ahora, dicen club árabe con acento perfecto, y omiten el jabibi (por si acaso alguna interceptación telefónica). Creo que este fenómeno se extiende al mundo entero, por lo que las lenguas arábigas, poéticas por excelencia, están sufriendo un duro revés (vean como antes la gente quería aprender árabe. Ahora, chino mandarín). Hoy en día, los que son explorados en sus más intrincados recovecos anatómicos en busca de algún arma biológica o química, son los sospechosos de ser terroristas islámicos.

Como yo sé de la complejidad de los sistemas complejos, y la sociedad cae dentro de esta categoría, me intriga de verdad la causa para esta eterna persecución a algún tipo de organización, agrupación o gremio por parte de los Estados Unidos. Lo extraño es que siempre es una sola organización. Todos los recursos se destinan a eso. Es probable que de lo complejo que es el sistema norteamericano, yo solo aprecie solo una pequeña parte de la realidad. Si alguien tiene la respuesta a este dilema, ¿me la podría decir, por favor? Estaré pendiente de las respuestas. Mientras tanto, estoy ansioso por saber cuál será el nuevo (redoble de tambores): “Apelativo Prohibido”. ¿Será “Chavista”? O quizá, ¿”Melista”? Espero que no, porque entonces los revisados en los aeropuertos en búsqueda de “la cuarta de Mel” en los lugares anatómicos más escondidos, seremos los hondureños. 

Tenga buen día.