lunes, 6 de julio de 2009

Honduras, un país cinco estrellas



Proverbios 10:31 La boca del justo producirá sabiduría; mas la lengua perversa será cortada.

Ayer, una multitud llegó al aeropuerto a recibir al depuesto presidente Zelaya. Los grupos que apoyan al ex presidente son básicamente, el Bloque Popular, los grupos magisteriales, y sorprendentemente, las narco organizaciones. A lo largo de de la muchedumbre se podían escuchar únicamente narcocorridos. La multitud sumaría unas 30,000, o a lo sumo 40,000 personas, venidas de todos los confines de Honduras. Esto contrasta con las multitudinarias concentraciones en las ciudades ratificando la aceptación del nuevo gobierno, que pugnan por la paz, y que repudian los actos de corrupción del gobierno depuesto. Fuentes confiables han dicho que muchos de los manifestantes de ayer son Chavistas pagados con petrodólares de los ciudadanos venezolanos y con narcodólares de fortunas personales.

En su viaje de El Salvador a Honduras, el ex presidente se mantuvo en permanente comunicación con sus contactos en el aeropuerto, incluyendo la reportera de Telesur. La voz del ex presidente presentaba, durante la conversación, francos signos de un estado de embriaguez, no solo por el alcohol ingerido sino por las dosis de benzodiazepinas necesarias para obtener el valor suficiente para arriesgar su vida. En esos momentos el corazón se me rompió. ¿Cómo es posible que un hondureño de Olancho haya caído en el juego de poder del presidente Chavez? El presidente Chávez felicitó la acción de Zelaya, adulándolo como siempre. Mientras tanto, la presidenta de Argentina, quien creyó que podría aterrizar en Honduras sin permiso, que como la OEA ya no reconocía a Honduras, entonces Honduras se había vuelto tierra de nadie, un territorio sin estado, lo pensó mejor y no acompañó a Zelaya. “No vaya a ser que nos derriben. Si eso pasa, es mejor que este hondureño pelotudo sea el mártir”, se le cruzó por la cabeza a la presidenta. La presidenta y otros presidentes latinoamericanos se han dedicado a acompañar a Zelaya donde quiera que vaya por varios días, olvidándose de los apremiantes problemas de sus propios países, pero esta vez lo dejaron solo. Afortunadamente, nuestra Fuerza Aérea, muy profesional, como siempre, siguió el protocolo indicado en estos casos y se limitó a escoltar a la aeronave fuera del territorio nacional.

“No podemos, en Latinoamérica, retroceder más de 30 años, a los tiempos de los golpes de la bota militar”, dijeron los dirigentes latinoamericanos en la reunión de la OEA de anteayer. Un amigo mío dijo que, si Manuel Zelaya Rosales volviera al poder, no retrocederíamos 30, sino más de 300 años, a los tiempos del colonialismo, en donde un país o un grupo de países liderados por un gobernante totalitario, usualmente un monarca, colocaban en los puestos de gobierno de los países conquistados a sus virreyes o lugartenientes. Afortunadamente, en Honduras sí hay estado, sí hay gobierno, sí hay instituciones democráticas, si hay ciudadanos dispuestos a defender con sus vidas la soberanía nacional, y en estos momentos hay, sobre todo, unidad. Ahora mismo todos los ex Cancilleres del país, independientemente de su partido político, están trabajando juntos apoyando al nuevo gobierno. Algunos de mis amigos están de acuerdo con el retorno de Zelaya, sin embargo, la cifra no pasa de un 5 a 6%. Como hondureño, respeto profundamente sus opiniones, y continúan siendo mis amigos a pesar de las divergencias. Y es que en los verdaderos regímenes democráticos la opinión de todos cuenta.

En las manifestaciones de ayer, una persona murió: un joven de 19 años. La autopsia demostró que la bala fue disparada a muy corta distancia, por lo que el asesino estaba entre la multitud. Aunque la tarde de ayer fue favorable para el presidente Chávez, con una ganancia de un mártir para la revolución, el presidente pudo ver que la masa crítica para que Zelaya puediera regresar, no se pudo alcanzar. A tratado de convencer a los soldados, ha llamado a la rebelión, a puesto a las naciones contra Honduras mientras el ejecuta flagrantes violaciones a la democracia de su país, y ahora a creado un mártir.

Y es que parece que la OEA perteneciera al presidente Chávez. Propongo que se le cambie el nombre a OEC, organización de estados chavistas, organismo imperialista con una voracidad infinita, utilizando métodos modernos de conquista, como la guerra mediática y psicológica, atacando con estos medios, sin ningún escrúpulo, a países pequeños como Honduras, ante la cómplice mirada del mundo que no solo se queda de brazos cruzados, sino que lo apoya en sus desmedidas ansias de poder. Creo que al presidente Chávez le gustará ese nombre, o, alternativamente, OEB (organización de estados bolivarianos, Estados Unidos incluido).

Al gobierno bolivariano y a sus satélites se le ha aplicado el nombre de eje del mal. Esta no es mi opinión, desde luego, ya que no me gusta el apelativo negativo para nuestros hermanos latinoamericanos, pero cumplo en decir lo que oigo. Dicen las teorías de la conspiración, que este eje se unirá con otro instaurado en el continente asiático formado por una coalición de países. La organización de estos ejes se está gestando ahora. Algunos gobernantes del mundo comprenden el peligro que esto implica, por lo que el intento de Chávez por intervenir en Honduras es mal vista por estos. A propósito, al presidente Chávez se le ocurrió la brillantez de decir el día de ayer, que el estado de Israel estaba implicado en el “golpe de estado” en Honduras a través de su servicio secreto, el Mossad. Puede ser que el presidente Chávez: 1) Esté confundido ante su garrafal fallo en la conquista de Honduras, 2) conozca y forme parte de la teoría de la conspiración arriba mencionada, y que por lo tanto sepa que Israel tarde o temprano, se verá forzado a intervenir, y que vale más neutralizarlo a tiempo, o 3) simplemente su intención es que los pocos países que han actuado con justicia hacia Honduras en esta crisis, finalmente rechacen también el mal llamado golpe. De las 3 opciones, me quedo con la tercera, aunque una no excluye las otras. Por otro lado, Chávez conoce del trauma de imperialismo padecido por los Estados Unidos. Basta con que Chávez diga que los Estados Unidos estuvo implicado, para que este se lave las manos, como Pilatos, y también condene el “golpe”.

El presidente Chávez no ha podido comprender, no sabe como, no entiende, no tiene concepto ni idea de cómo un país tan pequeño y pobre puede defender su soberanía tan ferozmente. Honduras, será el principio del fin para este nuevo tipo de imperialismo latinoamericano, amparado en el mal llamado socialismo del siglo 21, que más que socialismo es un totalitarismo en ciernes. Las naciones, como siempre, carecen de la suficiente inteligencia colectiva para ver venir los problemas mundiales. No han explotado como se debe las nuevas tecnologías, la nueva ciencia. Un nuevo orden se avecina, y la espada de Damocles pende sobre las cabezas de muchos gobernantes, de los lentos, de las tortugas gigantes que no utilicen a fondo los recursos disponibles para el bien de sus países y del mundo. De los que fallen en saber lo que en realidad beneficiará a las multitudes manteniendo un enfoque hacia el ser humano, sus anhelos sus ambiciones, sus tristezas. Se necesita un equilibrio entre ambos, y los gobiernos que utilicen la inteligencia colectiva lo lograrán.

Quiero, para terminar, dar las gracias al presidente Chávez por haber hecho lo que pocos hombres, hondureños o extranjeros en la existencia Republicana de Honduras, han hecho: unir a los hondureños en una sola causa, independientemente de la orientación religiosa o credo político (con la excepción mencionada de una minoría de la población). Yo, en estos momentos me siento orgulloso como nunca antes de mi patria, Honduras, un país cinco estrellas. Mientras tanto, los ejércitos angelicales del Dios viviente continúan invadiendo cada rincón del territorio Hondureño, y la mayoría de los hondureños dormiremos tranquilos hoy, y las noches por venir. Tenga buen día.

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