domingo, 5 de julio de 2009

En busqueda de mártires de la revolución

1 Samuel 17:50 Así que David, con una honda y una piedra, resultó más fuerte que el filisteo, y derribó al filisteo y le dio muerte; y no había espada en la mano de David. (Biblia Nuevo Mundo).


El día de ayer, la presidenta de nuestra hermana república de Argentina dijo: “He visto la Constitución de Honduras, y en ninguno de los 375 artículos se menciona que un presidente se puede sacar de esa manera”. Desde luego que la Presidenta no lo va a encontrar en la Constitución, y tampoco en todo el conjunto de leyes hondureñas. Los juristas dicen que esto constituye un vacío o laguna jurídica. Es claro que se debía destituir al presidente de alguna forma, y pienso que las Fuerzas Armadas lo hicieron de la manera más profesional que pudieron. La otra opción era encarcelarlo. Ahora, parece que la segunda opción hubiese sido preferible desde el punto de vista jurídico.

La presidenta, en una inteligente jugada, apeló a la esfera emocional de los países latinoamericanos, expresando que los países latinoamericanos no deben volver al pasado, que no se deben permitir los golpes militares en Honduras. He comentado muchos blogs sudamericanos y me he dado cuenta de que la única información de que disponen es de las emisoras y los canales de corte comunista, que continúan mintiendo a cada instante. Los latinoamericanos aun tienen heridas abiertas del tiempo de la guerra fría. Los golpes de estado militares en el siglo pasado, los desaparecidos políticos, la represión, entre otras cosas, aun no se han olvidado. Persisten en la memoria colectiva, especialmente de los familiares de victimas de los regímenes militares. Por eso es que Latinoamérica aun no ha entendido lo que pasó en Honduras.

Desde luego, la maquinaria publicitaria del bloque socialista latinoamericano se vale de dichas heridas para convencer al mundo que en Honduras hay un régimen militar golpista, con algunos simpatizantes civiles, y que se ha puesto a civiles como pantalla. La presidenta Kirchner, apelando a la emocionalidad y no a la racionalidad, ha dicho que ella ha vivido en carne propia la represión de los regímenes militares en Argentina, citando un par de casos en los que, algunas personas, mostraron simpatía por el régimen golpista, viendo como meses después sus familiares desaparecían. De hecho, siento una profunda empatía por estos hermanos latinoamericanos, verdaderos ideólogos y mártires. Sin embargo, la paranoia no debe apoderarse de los latinoamericanos, pues lo que ha pasado en Honduras no se asemeja en nada a lo ocurrido en esa época oscura de nuestro continente.

Para comenzar, la destitución del ex presidente Zelaya fue ordenada por uno de los poderes del estado, el Poder Judicial. Al ser removido de su cargo, el puesto de Presidente de la nación recayó sobre Roberto Micheletti, electo por el otro poder del estado, el Poder Legislativo. Los militares no se encuentran ocupando absolutamente ningún cargo público. Si están en las calles protegiendo la seguridad de los bienes y a las personas.

Parte de la guerra del presidente Chávez hacia Honduras es psicológica. Ha manipulado a los países de la OEA para expulsarnos de dicha institución. ¿No parece sospechoso que los países del bloque socialista y otros, insistan en que se deben tomar acciones prontas, antes de que pase el tiempo? Desde luego, lo que intentan es que el ex presidente vuelva al poder antes de que los países del concierto mundial de naciones se den cuenta de lo que en realidad sucede en Honduras. Así, sus acciones habrán quedado en la impunidad. ¿No parece sospechoso también que las acciones antidemocráticas de Chávez no se sancionen en la OEA? Por ejemplo, el golpe antidemocrático perpetrado por Chávez al alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, pasó sin ninguna consecuencia, y eso que el alcalde apeló a la OEA. Alguien de Argentina me dijo: no creo que Chávez tenga tanta ingerencia en la OEA. Yo le digo: los monstruos de tales dimensiones casi nunca se ven venir, y el poder de manipulación del personaje es de proporciones descomunales en América latina, sin exagerar.

El ex presidente Zelaya intentó regresar a Honduras a pesar de las advertencias. El sabía que habría derramamiento de sangre, por eso lo hizo, pero no de modo propio, sino por órdenes explícitas de Chávez. El conoce la naturaleza humana, y actúan de acuerdo a esta. En las manifestaciones en el aeropuerto murieron 2 personas. Desde luego, las balas provenían de la multitud. Al parecer, había órdenes explícitas de parte del presidente Chávez de matar a algunas personas. Porque no hay revolución sin mártires, y ante su ausencia, hay que crearlos. La astucia mediática del presidente Chávez me sorprende cada día más. Al presidente Zelaya no se le permitió aterrizar en Honduras. Pero eso a el no le importa. El día rindió sus frutos con un saldo positivo de 2 mártires a favor.

Mientras tanto, el pueblo de Dios en Honduras está tranquilo y confiado. La desorganización de los sistemas es necesaria a veces para construir algo nuevo, mejor. Propósito, le llamamos. Aun los monstruos políticos tienen un propósito en los planes divinos, pero el eje del mal se verá seriamente herido en sus cimientos, y Honduras será exaltada como la pequeña nación que venció al monstruo. Finalmente el monstruo caerá, pero no por influencias externas, sino desde adentro, gracias a los valientes del pueblo venezolano. Ánimo Honduras, pueblo de valientes. Como dice la canción, “no hay otro pueblo más macho, que el pueblo catracho, del cual vengo yo”. Ánimo Honduras. El Dios de Israel y sus ejércitos de Ángeles acampan en tus fronteras, en tus calles, tus montañas, tus valles y en las moradas de tus hijos.

sábado, 4 de julio de 2009

De Petrodólares, Narco dólares y Revoluciones

Ecleciastes 9:13 Hablemos de sabiduría: esto vi bajo el sol y que no me pareció poca cosa.
9:14 Había una pequeña ciudad, con pocos habitantes. Se presentó un rey y le puso sitio con parepetos y trincheras.
9:15 En la ciudad, sin embargo, había un hombre muy vivo, un hombre muy ordinario, y gracias a su astucia la ciudad se salvó. Pero como era un hombre muy ordinario, nadie pensó más en él.
9:16 Entonces dije: la sabiduría supera a las hazañas, pero cuando se trata de los pobres, se desprecia su sabiduría: pueden hablar, pero no los escuchan.
9:17 Las palabras de los sabios, dichas con calma, producen efecto; no así los gritos de uno que es bueno para mandar a locos.
9:18 La sabiduría tiene más poder que las armas: pero bastan los errores de una sola persona para destruir mucho bien.
(Biblia Latinoamericana)


He dejado mi forma habitual de escribir en este blog para informar a mis amigos de cómo va la cosa con la destitución del ex presidente Manuel Zelaya. Desde el inicio, es decir, desde el día en el que Zelaya fue expulsado, un canal llamado Telesur, que tiene la apariencia de ser muy profesional, se ha encontrado en permanente estado de “mentira informativa” sobre la situación que vive Honduras en estos momentos. Telesur, y otros medios hondureños y extranjeros han presentado continuamente imágenes de las revueltas en Honduras, incluyendo quema de llantas y las supuestas manifestaciones de los ciudadanos.

Es de todos sabido que la tecnología permite manipular la información, y que la información emitida por los medios constituye una fuerte motivación y factor de influencia de opinión sobre las multitudes, y más si estas multitudes solo ven una cara de la moneda, en este caso, la cara presentada por el presidente Chávez y su ex lugarteniente en Honduras, el ex presidente Zelaya.

Telesur se ha encargado de hacer tomas de primer y segundo plano, de algunos grupúsculos de delincuentes que se han encargado de destruir y manchar obras arquitectónicas importantes en mi ciudad. La policía no ha actuado de manera agresiva contra estas turbas, con la excepción de las detenciones y encarcelamientos de ciudadanos nicaragüenses y venezolanos que las lideraban. Los ciudadanos que se oponen al retorno de Zelaya tomaron la batuta desde un día después de la expulsión, vistiéndose de blanco, realizando marchas por la paz y demostrando su apoyo al nuevo gobierno. Telesur y otros medios internacionales se encargaron de decir que las multitudinarias manifestaciones eran a favor del retorno de Zelaya. Estas manifestaciones estaban formadas, no por mil, ni dos mil personas, sino por cientos de miles de hondureños dándole el apoyo al nuevo gobierno. El día miércoles, los ciudadanos, al darse cuenta de lo que estaba pasando, decidieron elaborar pancartas gigantes, que pudieran ser vistas desde el aire, para que quedara bien claro ante los medios que las marchas eran en contra de Zelaya y a favor del nuevo gobierno, de la paz y de la democracia.

Sorpresa. Al día siguiente varios medios internacionales decían que los empresarios obligaron a los trabajadores a realizar las marchas, que les regalaron camisetas y que mandaron a hacer las pancartas. Esto es cierto, en parte. Porque esta vez, tanto los empresarios como los obreros, se unieron olvidando las diferencias de clase, para marchar en contra del ex presidente. Estoy de acuerdo que algunos grupos sí quieren el regreso de Zelaya. Mi estimación de la proporción de ciudadanos en esta posición es, siendo optimista, de un 10%. Y es que la crisis política actual estan unidos la mayoría de los sectores. En el nuevo gobierno podemos ver personas de los 2 partidos políticos mayoritarios en Honduras, compartiendo las mismas opiniones, trabajando juntos hombro a hombro, condenando los desafueros a las leyes y la Constitución perpetradas por el gobierno pasado. Algo sin precedentes en mi país. Este, insisto, no fue un golpe militar. Los militares están de nuevo en sus cuarteles, y todas las instituciones del estado están en manos de los mismos civiles, con la excepción, claro está, del poder ejecutivo. Sí hay militares resguardando las instituciones en Tegucigalpa, pero ninguno dentro de ellas.

Quiero recalcar que nunca he tenido nada contra el ex presidente Zelaya. Voté por el, y estuve de acuerdo con la mayoría de sus reformas, pero en los últimos días lo he escuchado mentir. Miente, cuando dice que su familia es perseguida. Dijo una vez, por ejemplo, no recuerdo si el lunes o el martes, que “hay en los hospitales miles de heridos debido a las revueltas a favor suyo”. Eso entre muchas mentiras. El secretario de la OEA, José Miguel Insulza, visitó nuestro país en un intento de hacer volver a Zelaya a Honduras. Su posición es, claramente, a favor de Zelaya y en contra del nuevo gobierno. Sin embargo, dijo algo que contradice completamente a los medios internacionales mentirosos: que en Honduras no se ve violencia. Que las manifestaciones son pacíficas, y que durante esta crisis política no se ha derramado sangre. Esto obviamente descalifica lo que han dicho los medios internacionales y el ex presidente.

El Cardenal Oscar Andrés Rodríguez ha pronunciado un discurso el día de hoy, no solo a su nombre, sino a nombre de los 11 obispos de las Diócesis hondureñas, en donde explica el mecanismo legal por el que el ex presidente ya no era presidente de la república cuando fue llevado a Costa Rica debido a las ilegalidades cometidas por este. Exhortó al ex presidente a no regresar a Honduras para no incentivar la violencia en el país, y llamó a la unidad y al apoyo del nuevo Gobierno. ¿Saben que ha dicho el psiquiatra Carlos Sosa Cuello, embajador del ex presidente ante la OEA, en la reunión de este organismo el día de hoy? Dijo que “les preocupa la amenaza del Cardenal Rodríguez de que habría un baño de sangre de regresar Zelaya a Honduras, y que si esas son las palabras de un Pastor o de un comandante golpista”. Flagrante muestra de irrespeto a las autoridades eclesiásticas católicas de Honduras, y a una de las principales figuras religiosas del mundo. Luego, habló el representante de Nicaragua ante la OEA diciendo que “el gobierno golpista manipuló la información para engañar al Cardenal”. Otro insulto a uno de los hombres más letrados y conocedores de la situación hondureña que he conocido. La forma en que se manipula a la audiencia es impecable. Sosa cuello habla de amenazas, cuando lo que hizo el Cardenal fue una advertencia. Dos conceptos muy diferentes. Me consta que la posición del Cardenal es compartida por todas las asociaciones evangélicas de Honduras.

Y es que el golpe en Honduras no fue dado por un gobierno golpista, sino por un pueblo golpista, ante la amenaza imperialista de Chávez y la flagrante violación de las leyes y la constitución. Si los países del mundo creen que la figura del presidente está por arriba de la Ley fundamental, entonces que vuelva Zelaya, pero la espada de Damocles penderá sobre las cabezas de las naciones. De lo contrario, cuando un mandatario abuse y pisotee las leyes habrá un precedente, sentado por un país de América Central, que me recuerda a otra nación, pequeña también, rodeada de enemigos, que ha podido crecer y prosperar en contra de las probabilidades. Hablo de Israel. Aunque no tenemos el poderío mundial de aquel país, el mismo Dios nos protege, y algún día veremos la honra de los países que ahora nos rechazan, nos marginan, nos dan la espalda, no por golpistas, sino por pequeños.

Mientras tanto se continúa encontrando ilegalidades. En los meses anteriores, se encontraron 14 narco avionetas, abandonadas o quemadas, con matrícula venezolana, que al parecer estaban relacionadas con el gobierno. En Casa Presidencial, se dice que se ha encontrado dólares hasta en los basureros, y fuertes cantidades de dinero en diferentes despachos, especialmente en el del ex presidente. Mientras, el pueblo se moría de hambre, y por primera vez en la historia de la nación el gobierno no realizó un presupuesto general de la República. Al parecer y según se dice, el ex gobierno se encontraba, junto a otros gobiernos que conforman al que se ha dado en llamar por estos rumbos “el eje del mal de las Américas”, involucrado en supuesta narco actividad. Después de todo, la revolución (en caso de haber) no será financiada únicamente con petrodólares, sino también con narcodólares, y los países que apoyen al eje del mal habrán sido cómplices, y serán duramente condenados por la historia. Que tenga buen día.

miércoles, 1 de julio de 2009

El presidente Chávez y su irrespeto hacia los Hondureños

Debo reconocer que el mandatario dictador de la República Bolivariana de Venezuela, el señor Comandante don Hugo Chávez, tuvo un momento de inspiración suprema, para lo cual supongo que necesitó utilizar el 100% de su de su corteza de Broca cuando, en un instante de sublime creatividad, le cambió el apellido al nuevo presidente de Honduras, Roberto Micheletti Bahin.

Los apellidos propuestos por el dictador son dos: Peleleti y Gorileti. Voy a ayudar un poco al presidente Chávez a escoger el más idóneo. Para comenzar, Peleleti hace alusión a un pelele, a un muñeco cuyos hilos son movidos por un ente externo, una mente ajena a la voluntad del muñeco o pelele. Descarto completamente esta opción. Si hay algo que me consta es que el señor Micheletti no es un pelele. Desde un inicio, reconozco que fue uno de los pocos en oponerse férreamente a las disposiciones viciadas de ilegalidad del ex presidente Zelaya. Casualmente, el apelativo le calza mejor al ex presidente, quien a partir de su alianza con Hugo Chávez a bailado a su son. Además, continúa haciéndolo. Prueba de ello es que no le importa arriesgar su vida y su libertad con tal de recuperar los muchos millones de dólares de Chávez (o más bien del pueblo Venezolano), olvidados por Zelaya en Honduras por haber tenido que salir a toda prisa, para lo cual Zelaya ha anunciado un viaje a Honduras a pesar de la orden de captura por 18 diferentes cargos. Por lo tanto, Peleleti descartado. El apellido le va mejor a los subalternos del presidente Chávez.

El segundo apellido propuesto por Chávez, Goriletti, es mejor, y además, más simpático. Me recuerda al personaje de aquel juego de Nintendo. ¿Cómo se llamaba? Ah si, Donkey Kong, muy simpático, y además tenaz y perseverante en salvar a la princesa. Mejor, pensándolo bien, me recuerda más a Copito de Nieve, aquel gracioso y simpático gorila albino español, único en su clase. Ese sí le va bien al presidente Micheletti debido a su caucásica y exuberante blancura de conquistador español (o italiano, en este caso). Es de más caché que Peleleti, y el presidente podría usarlo en ocasiones especiales, alternándolo con su verdadero apellido, como en cócteles, o cuando necesite darle más realce a su presencia.

De cualquier manera, no es la primera vez que el presidente Chávez ofende a los hondureños. En su última visita a Honduras se refirió a nosotros como PitiYankis, en nuestra cara y en nuestro territorio, faltándonos flagrantemente el respeto, como si estuviera refiriéndose a un conjunto de peleles sin dignidad. Presidente Chávez, le diré algo que no nos gusta a los hondureños: la forma en la que el ex presidente Manuel Zelaya, que a pesar de ser olanchano y de una estatura nada despreciable, se rinde sumisamente a sus pies, como corderito, al ser llamado con el apelativo altisonante de “Comandante Vaquero”. Entonces, al señor Manuel Zelaya se le inflama el pecho y se le ve el brillo de amor, admiración y servidumbre incondicional en sus ojos. A los hondureños varones hechos y derechos no nos gusta eso. No nos gusta esa mirada vidriosa en los ojos de nuestro presidente cuando otro presidente lo adula, lo acaricia con sus halagos, y luego le ordena que pisotee la constitución de nuestro país.

Los hondureños somos gente de paz. Durante la presente crisis hemos podido distinguir, claramente, dos tipos de manifestaciones. Aquellas pacíficas, conciliatorias, multitudinarias, realizadas por los que están de acuerdo con la destitución de Manuel Zelaya Rosales, y aquellas otras conformadas por grupúsculos agresivos, armados con piedras y palos, golpeando a los servidores del orden público y a cuanta persona decente se cruce por su camino, ensuciando las ciudades, rompiendo el orden y vociferando a viva voz, “viva Mel, muera Micheletti” y otras consignas, liderados por agitadores profesionales extranjeros con franco acento venezolano o nicaragüense, realizando no solo actos vandálicos sino algunos que pueden ser considerados como terroristas, como la carga explosiva que fue activada anoche en una importante radio de nuestro país. Alguien dijo: los buenos somos muchos, los malos, pocos. Yo digo, los malos son poquísimos, pero armados y violentos, y muchos de ellos adiestrados para infligir daño en supuestas manifestaciones callejeras. Déjeme decirle, presidente Chávez. En Honduras, la mayoría de los hondureños rechazamos rotundamente sus métodos violentos para apoderarse de los países, el terrorismo, las mentiras continuadas ante el mundo, y su totalitarismo del siglo 21, doctrina antinatural en esencia. Honduras, es para los hondureños y para los estranjeros de paz, y moriremos defendiéndola de tiranos como usted que quieran usurparla con métodos malignos. Tengo la convicción y la plena seguridad de que estoy hablando en nombre de más del 90% del pueblo hondureño.

Yo no pertenezco a la que el Presidente Chávez llama “oligarquía Hondureña”. Nuestra clínica médica, en donde brindamos atención médica a personas de todos los estratos sociales, está ubicada en un populoso sector de mi ciudad San Pedro Sula. A pesar de los altos índices delincuenciales y la escasa solvencia económica de los residentes de dicho sector, continuamos trabajando por la salud de nuestro pueblo. También trabajo en la investigación genética y genómica de distintas enfermedades en la etnia Garífuna, sin remuneración de ningún tipo y autofinanciado. No soy político y nunca he trabajado en política. No soy seguidor del actual presidente Micheletti. Soy más bien de corte populista. Pienso que nuestro país necesita cambios profundos, especialmente en los sistemas de educación, salud y administración de la justicia. Además, soy liberal por convicción, y voté por el ex presidente Zelaya en las últimas elecciones. Es más, lo apoyaba en su gestión gubernamental y consideré acertadas algunas medidas de su gobierno, como el oponerse a la pena de muerte. Esto hasta el momento en que, como si de un arrebato súbito de enajenación se tratara, se declaró socialista del siglo 21 subordinado al mando de Chávez. Aún así, le ofrecí el beneficio de la duda. Sin embargo mi decepción fue en aumento a medida que observaba como Zelaya mancillaba las leyes y la constitución hondureñas, a la vez que mostraba un servilismo enfermizo hacia el presidente Chávez.

¿Saben ustedes quien nos alertó? El pueblo venezolano, que nos dijo “no se dejen del tirano. A nosotros nos cogió por sorpresa. Ustedes están alertados. No subestimen al monstruo. Nosotros lo subestimamos”. Nosotros solo oímos y actuamos en consecuencia, para el bien nuestro y de nuestras futuras generaciones. Parece mentira, pero algo bueno ha hecho el presidente Chávez por Honduras: nunca antes en mi cortísima vida de muchacho cuarentañero había visto a los hondureños más unidos por una causa que en esta ocasión (con la excepción de los partidos de la Selección Nacional de Futbol, claro está). Que tenga un buen día.