jueves, 18 de noviembre de 2010

La manía de la élite cerebral. ¿Por qué será que los científicos complican todo?

Edwin Francisco Herrera Paz
Bejejejeje. Y ¿yo que culpa tengo?
¿Se ha dado cuenta de que la gente siempre busca darse aires de importancia de alguna manera? Así, los científicos le pasan cambiando nombre a todo lo que se vuelve muy popular o vulgar. Alguien llamó “clonación” al acto de formar un organismo completo trasplantando un núcleo de una célula somática del individuo a clonar a un óvulo. Al tener éxito el procedimiento en una oveja a la que se llamó Dolly en honor a la célebre y bien dotada cantante de música Country estadounidense Dolly Parton -ya que la célula, según me parece, fue tomada de una mama de la mamá de Dolly (la oveja, no la cantante)-, los científicos se sintieron incómodos, y esto debido a que el término ganó rápidamente popularidad entre el vulgo, y como ustedes ya saben, los científicos no son poca cosa. Son seres superdotados con grandes cerebros que piensan sobre cualquier asunto también grandioso, incluidas las mamas de la mamá de Dolly (la oveja, claro, no la cantante).
Ijijijiji, iiijijijijiji,
Y entonces, como no les gustó que el vulgo anduviera repitiendo y repitiendo por allí un término de su brillante invención, lo que hicieron fue cambiarlo para que nadie lo entendiera, y rebautizaron a la clonación con el nuevo nombre de “Transporte (o transferencia) Nuclear de Células Somáticas”. Se acabó el problema. También decidieron añadirle a la fertilización in vitro –término que ya estaba gastado por la gente común- el pomposo nombre de “transporte de óvulos fecundados.” Tal vez el nombre de “introducción en la mujer de óvulos fecundados” hubiera sido más claro, pero los hombres de ciencia sienten una extraña fascinación por la palabra transporte. Hay incluso algún científico que cuando desea una noche de pasión con su esposa, le indica a esta que quiere efectuarle un transporte (o transferencia) de espermatozoides. ¡Y que agradezca ella que fue romántico!
Dolly (la cantante, no la oveja)
A propósito, los científicos suelen creer que su cerebro es el non plus ultra de la creación, y que sus cuerpos solamente sirven para llevar a ese brillante y masivo cerebro de un lado a otro. Por eso las sociedades científicas internacionales están pensando seriamente en cambiar la palabra “cuerpo” ya gastada por la gente vulgar y corriente, al término más atractivo de “unidad de transporte de masas encefálicas.”
Es verdad. Aunque usted no lo crea a todo le cambian el nombre, y aunque esta práctica también es común entre los médicos asistenciales, debo aclarar que las motivaciones de estos últimos son diferentes. El médico habla difícil para que no le entiendan y así, ante el susto del paciente, pueda cobrar más.  Por ejemplo, si una señora o señorita necesita que su útero le sea extirpado, el médico le dirá que urge una “histerectomía abdominal total más salpingooforectomía bilateral,” o simplemente una HAT + SOB. Claro, esa cosa no es cualquier humano el capaz de realizarla y el médico habrá abierto el camino para darle en la nuca* a la paciente. Y dicho sea de paso el médico no “da en la nuca” de la manera usual utilizada por otros profesionistas. Ejecuta la práctica más refinada de “infligir un traumatismo contundente directo a la región cervical posterior.”
Espermatozoides transportados
Retomando el tema, el siglo pasado se caracterizó por una serie de monumentales descubrimientos en genética. Pero como el vulgo gastó el término “genética”, ellos se inventaron el de genómica y la humanidad entró en una nueva era de estudio de las secuencias de ADN de las diferentes especies. Pero el truco resultó tan bueno que decidieron aplicarlo a todo. El estudio de las proteínas humanas se convirtió en “proteómica,” el de los genomas de la flora bacteriana humana en “microbióma humano,” las variaciones del genoma son ahora el “varioma,” las conexiones cerebrales son el “conectoma,” el conjunto de todos los libros sobre biología del mundo es el “biblioma,” el de todos los hombres groseros con sus mujeres el "cabroma humano," etc., etc., etc.
@·#@&%$##@
¿Sabe qué? Le contaré del cambio de nombre que más me ha impresionado. Usted habrá notado, o al menos oído por ahí, que algunas representantes del sexo bello viven en realidad una doble vida, o sea, tienen una doble personalidad, como la del personaje de la popular novela “El extraño caso del Dr. Jeckyll y el señor Hyde.” Durante unos días, la portadora de esta intrigante y extraña característica es el ser más apacible y agraciado de la creación, toda dulzura, toda amor, toda comprensión y sumisión. Pero de pronto, un día, sin previo aviso, ocurre la transformación. La dulzura se convierte en un saborcito entre agrio y amargo y la conducta apacible se vuelve un estallido continuo. La mirada tierna se cambia por centellantes saetas que se incrustan en la humanidad del primer desprevenido que aparezca con la boca abierta, que usualmente es el marido. A esta característica los científicos la llamaron “Síndrome Premenstrual,” o SPM (mi abuelita le decía simplemente “movimiento de la luna”).
Antes, síndrome premenstrual
Pues bien, cuando el vulgo ya se había adaptado al término los científicos volvieron a las suyas. Como ya “síndrome” es un vocablo gastado por el uso y el abuso que además casi todo el mundo conoce, el nombre de la condición médica en discusión fue cambiado por el altisonante y poco comprendido nombre de “Trastorno Disfórico Premenstrual” (en realidad, dicen que es el mismo SPM pero mucho peor). De un día a otro convirtieron a la fémina sindrómica en trastornada. Y aparte de eso disfórica, que casi nadie entiende lo que es. Aunque creo que el viejo término es más comprensivo y benigno, con el nuevo se venden más los antidepresivos, diuréticos y otras hierbas diseñadas para las señoras y señoritas que no desean ser disfóricas trastornadas.
Ahora, trastorno disfórico premenstrual
Bueno, ¡sabia manera de los científicos de ayudar a las casas farmacéuticas a darle en la nuca a la paciente! Tal vez lo único que necesita la mujer sea que el marido le brinde un poco de paciencia, cariño y comprensión.
Saludos.

*“Dar en la nuca” es una expresión utilizada en Honduras para designar el procedimiento mediante el cual se utilizan ingeniosos ardides para bajarle** el dinerito a los clientes (ver figura).
**En Honduras: bajarle=quitarle, “despojar de.”
Examen de Anatomía 101. Marque con una X las áreas propicias para propinar o dar un "Golpe en la Nuca"

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