sábado, 10 de julio de 2010

¿Podrá la ciencia contestar algún día las preguntas morales?

Dr. Edwin Francisco Herrera Paz


Quiero comentar en esta ocasión la brillante ponencia de Sam Harris cuyo video incluyo al final de este artículo. Si usted gusta, puede ir directamente al video y luego echarle un ojo a estos comentarios.   
Harris plantea las posibles rutas de la conducta moral humana como un paisaje con valles y picos, y lo compara con la alimentación. Argumenta que nadie discutiría sobre la existencia de un cuerpo de conocimientos en este tema, aunque también es indiscutible que la gama de dietas es variadísima, pero dicha variación no afecta en gran medida el resultado: la utilización de los alimentos para la producción de tejido y energía. Aun así, hay esquemas de alimentación preferibles a otros en cuanto al impacto en la salud del individuo.

Según el expositor, de esa misma forma habrá esquemas de comportamiento que afectan al individuo en particular y a la sociedad en general que son susceptibles de ser estudiados en el marco de la neurociencia. A la vez, tiene cuidado de mencionar que el bienestar de la colectividad está por encima del de un solo individuo, y menciona el caso del fundamentalista suicida que experimenta la autosatisfacción con la destrucción de otros seres humanos. También hace énfasis en la protección del débil ante los abusos del fuerte, indicando que la conducta (por ejemplo la manera de vestir) no debe ser impuesta por un sexo sobre otro, sino una libre elección.

En este último punto la polémica debería ser intensa. ¿Hasta qué grado una conducta es impuesta? ¿Es la conducta de las mujeres árabes de cubrirse el rostro con un velo (burka) una imposición, o el resultado de su disposición a ajustarse a un conjunto de costumbres y leyes? O por el contrario, ¿Es la moda liberal en occidente el producto de la libre escogencia, o el resultado de sutiles imposiciones de los regentes de la moda mediante técnicas mediáticas? ¿Podrá la ciencia algún día construir un marco de referencia basado en la moralidad que se ajuste a todo el género humano? En mi opinión, las variables que afectan la conducta moral son tantas y diversas en determinados ambientes que la valoración moral de ciertos comportamientos será siempre subjetiva, y no susceptible de ser solucionada por un algoritmo.

Harris contrasta conductas que están en extremos opuestos, como la del Dalai Lama y la de un violador en serie, y argumenta que son obvias las diferencias. Pero las diferencias entre comportamientos intermedios o colectivos no son tan obvias. Para el caso, ¿es la guerra un comportamiento deseable? A todas luces, no. Pero en un mundo diverso siempre habrá abusadores que deberán ser detenidos, por lo que una guerra orientada a ese fin será válida. Pero, ¿hasta qué punto la solución resulta peor que el problema? ¿Hasta qué punto justifica la sospecha de una esclavitud futura la muerte de muchos inocentes?

Un ejemplo: En Honduras un golpe de estado terminó con el mandato del expresidente Manuel Zelaya Rosales. A todas luces, un golpe de estado es un evento indeseable. Sin embargo los ejecutores del golpe alegan “estado de necesidad”, definiendo este término como aquel en el que la conducta indeseable (golpe de estado) es preferible a la serie repetida de abusos efectuados por el gobernante, y la evidencia de que dichos abusos se prolongarían en el tiempo de manera indefinida. Sin embargo, ¿Existe evidencia real de que Zelaya se perpetuaría en el poder? La evidencia es circunstancial y no contundente. La verdadera intención de Zelaya nunca se sabrá, pero en el ambiente del momento había un fuerte “sentimiento” de que así sería, lo que justifica el estado de necesidad. ¿Podrá la ciencia algún día zanjar este tipo de controversias? ¿O será siempre necesaria la actuación del juez humano, con toda y su carga de subjetivismo y ambivalencia?

La propuesta de que la ciencia es capaz de estudiar la conducta moral como cualquier otro campo del conocimiento entra dentro del análisis de los sistemas complejos. El sistema complejo es capaz de responder a múltiples y variadas entradas (input) sin alterar en gran medida la salida (autput) debido a la presencia de mecanismos de autorregulación, o de retroalimentación negativa. Como ejemplos, nuestro funcionamiento diario normal no experimentará muchas variaciones independientemente de la dieta y actividad física de un día en particular. El medio interno (homeostasis) siempre se mantendrá dentro de un amplio margen de condiciones ambientales. De igual forma, las conductas morales tendrán poca repercusión sobre la sociedad como un todo, siempre y cuando se mantengan dentro de un margen de variación que excluya ciertos extremos. Estos son los valles y los picos en el paisaje de nuestro expositor.

A mi manera de ver, la ciencia puede ser capaz de diferenciar lo malo de lo bueno en ciertas condiciones bien definidas, pero en la mayor parte del comportamiento humano el elemento de subjetividad siempre constituirá un sesgo importante. Con la alimentación como analogía, debemos saber qué alimentos son buenos y la cantidad de calorías optimas, pero no todos necesitamos un nutricionista que nos indique a cada momento cuales alimentos y en qué cantidades los debemos consumir. Basta con conocer ciertos lineamientos generales sobre la forma correcta de alimentarse.

De igual manera, el comportamiento moral se debería enmarcar en unas pocas leyes generales. Pero estas leyes no necesitan un enorme cuerpo de conocimiento científico que las sustente. Ya han sido promulgadas por la mayoría de líderes espirituales del mundo, y sí la ciencia tuviera la osadía de estandarizar el comportamiento moral basándose en el bienestar humano, y luego los gobiernos utilizaran dichos estándares para justificar su intervención en las costumbres de sociedades milenarias, entonces la humanidad repetiría el viejo error de oficializar doctrinas como la tristemente célebre eugenesia aplicada a poblaciones humanas. Sobra decir que dicha doctrina, aunque correcta desde el punto de vista práctico y racional, presenta serias implicaciones éticas.

¿Y qué decir sobre la evidencia que indica que gran parte de la evolución del cerebro humano se debe a las dificultades enfrentadas por nuestra especie en la lucha por sobrevivir en ambientes hostiles? Es posible que el máximo bienestar personal y colectivo no sea el estado óptimo para el desarrollo ulterior de las civilizaciones. Más aun, la teoría de sistemas complejos exige la presencia de perturbaciones para que puedan surgir nuevas formas de ordenamiento. Este hecho se hace evidente en el campo de la biología. Los biólogos saben perfectamente que la mayor diversidad de especies surge en épocas de adversidad y cambio acelerado, y la diversidad lleva a la complejidad.

Por lo demás, opino que la exposición de Sam Harris es brillante. Lo dejo con el expositor, y no olvide activar los subtítulos en español antes de echar a andar el vídeo si desea traducción. Saludos. 

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