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viernes, 16 de abril de 2010

En busca de la píldora de la eterna juventud

Edwin Francisco Herrera Paz

Los seres humanos de todos los tiempos hemos anhelado la inmortalidad (física). Desde alquimistas hasta conquistadores, la longevidad y la inmortalidad ha estado en la mente del ser humano y ha guiado muchas veces sus acciones: los alquimistas buscaron con ahinco el famoso “elixir de la vida”, mientras el conquistador Ponce de León descubrió el territorio de Florida en busca de la fuente de la eterna juventud. Curiosamente, la ciencia actual se encuentra a la puerta de conseguir tan preciada posesión: la prolongación de la juventud y tal vez la inmortalidad. Vale decir que el término “inmortalidad” es utilizado únicamente como un tecnicismo, ya que a pesar de que se podría perpetuar la juventud, siempre se correría el riesgo de un accidente con daños físicos irremisibles, como por ejemplo al ser aplastado por un carro. 

Ingeniería de Tejidos

Las técnicas destinadas a la regeneración de órganos han adquirido un gran auge en los últimos años. La reversión de células somáticas a células pluripotenciales mediante la manipulación de algunos factores de transcripción específicos nos permitirá obviar la utilización de células madre embrionarias para la producción y regeneración de órganos.

Una de las técnicas más prometedoras es aquella en la que se realiza un lavado del órgano del donante con el fin de eliminar las células dejando solo el “andamio”, que servirá de soporte para las células del receptor, las que se reproducirán repoblando el órgano y haciéndolo completamente funcional. La utilización de las células del receptor (paciente) solucionará el problema del rechazo.

Cibernética

Ya es posible el reemplazo de órganos perdidos mediante la implantación de prótesis de alta tecnología con sofisticados mecanismos de control. Algunas prótesis robóticas para miembros inferiores y superiores son incluso más fuertes y de mejor desempeño que sus contrapartes naturales, haciendo realidad al “hombre de los 6 millones de dólares”, populares en la década de los ochenta.

En el simposium denominado “artificial visión” realizado recientemente en Bonn, se anunció el posible lanzamiento de las primeras prótesis de retina para el 2011. Estas constituyen una esperanza para los no videntes del mundo en general, y especialmente para aquellos con perdida de la vista por la llamada degeneración macular senil.

Diagnostico genético

La identificación de los factores genéticos de las enfermedades relacionadas con la edad, como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y el mal de Alzheimer, podrían ayudar a prevenir su desarrollo mediante un diagnostico temprano.

Hoy en día contamos con la identificación genética de enfermedades hereditarias de transmisión directa (mendeliana), como el cáncer de mama hereditario y el retinoblastoma. Las enfermedades multifactoriales, aquellas en las que la herencia de variantes genéticas confiere únicamente cierta susceptibilidad a la enfermedad, es más difícil, sin embargo dentro de algunos años contaremos con técnicas de tamizaje rutinario para la detección de dichas variantes mediante chips (microarreglos), lo que promete un gran aumento de la esperanza de vida.

 Estas tecnologías serán podrán ser utilizadas en un futuro incluso para poder escoger los gametos con menos riesgo antes de la fertilización in vitro, lo que originará el mejoramiento humano, un campo de la genética actualmente en debate debido a las implicaciones éticas.

 Identificación de rutas metabólicas relacionadas con el envejecimiento

Pero tal vez la investigación más prometedora en la lucha contra el envejecimiento es la destinada a la descripción de las rutas metabólicas relacionadas con el envejecimiento. A mediados del siglo pasado, las investigaciones con ratones de laboratorio demostraron que la privación calórica aumenta en mucho el lapso de vida en comparación con ratones al que se les proporcionó alimento ad libitum. Posteriormente se observó que la privación calórica no solamente funcionaba en ratones, sino también en otras especies disimiles, como la Sacharomyces cerevisae (levadura) y la Drosofila melanogaster (mosca de la fruta).

Hasta hace algunos años a la disminución de la ingesta calórica únicamente se implicaba la disminución de la acumulación de daño celular por la acción de las especies reactivas de oxigeno. Sin embargo, en años reciente se ha descubierto varias rutas metabólicas alteradas en cepas de ratones con privación calórica que pueden conducir al aumento del lapso de vida. La comparación de los genes alterados de ratón que mimetizan la acción de la privación, con genes sinténicos (equivalentes) estudiados en cohortes de humanos longevos, ha dado resultados alentadores. Una de estas rutas metabólicas es la de las Cirtrulinas, proteínas silenciadoras del ADN con gran potencial antienvejecimiento.

La importancia de la identificación de genes y rutas metabólicas que simulan la privación calórica radica en que sería posible alargar el lapso de vida mediante el bloqueo o la activación de las mencionadas rutas sin necesidad de recurrir a la disminución de la ingesta. Al fin y al cabo, comer es uno de los grandes placeres de la vida y no queremos sacrificar nuestros taquitos, o nuestras chuletitas solo para vivir unos años más.

La identificación de las rutas daría como resultado la identificación de posibles blancos farmacológicos y el diseño de medicamentos con acción antienvejecimiento. Es posible que esto se logre en algunos años. La farmacología moderna ya ha diseñado fármacos contra la disfunción eréctil, contra la depresión y un sinnúmero de patologías que han acosado a la humanidad. ¿Por qué no una pildorita (podría ser roja, ya que la azul es para la de la disfunción eréctil) contra la senilidad y las enfermedades degenerativas que usualmente que la acompañan?

Una excelente revisión del tema se encuentra en la revisión “Aging” de la revista Nature. Vol 464, no. 7288, 25 de marzo de 2010.