Mostrando entradas con la etiqueta Grupos de poder. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Grupos de poder. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de diciembre de 2012

SOBRE LOS GRUPOS DE PODER MUNDIAL

Por: Edwin Francisco Herrera Paz

Actualmente se habla mucho sobre los grupos de poder que controlan el mundo. Haciendo una pequeña recopilación de lo comentado y discutido en el foro “Política en Honduras”, de Facebook, podemos distinguir los siguientes grupos más o menos delimitados.

Presidente del Poder Legislativo de Honduras
En primer lugar los gobiernos. Los gobernantes de todo el mundo llevan una vida de lujo y explotan a los ciudadanos con cuantiosos impuestos. Los más benignos, devuelven una buena parte en obras sociales. En Honduras el gobierno no devuelve prácticamente nada. El gobierno central y las municipalidades en conjunto, son el mayor empleador del país. Se habla de los cuantiosos salarios de médicos y maestros, sin embargo, esta fracción del gobierno es la única absolutamente necesaria para el bienestar de la población. Se habla del enorme presupuesto en concepto de sueldos para esta fracción, pero nunca se piensa en mejorar sus condiciones de trabajo, ni en proporcionarles los recursos para realizar correctamente sus labores. El resto de la burocracia hondureña es parasítica en su mayor parte. Ninguna economía puede ser saludable cuando una pequeña fracción de la población es la que produce mientras la gran mayoría parasita. Los funcionarios de más alto nivel son pocos, pero consumen una cantidad de los recursos del estado muy superior a los de bajo nivel.

Algunos gobiernos controlan a otros, y no es secreto que en Honduras pocas cosas se hacen sin la aprobación del Departamento de Estado de los Estados Unidos de América.

industria farmaceutica
Por arriba del nivel de los gobiernos se encuentran las corporaciones. Estas controlan a los gobiernos de diferentes maneras. Patrocinan candidatos de elección popular que luego deberán legislar o gobernar a favor de aquellos. Algunas corporaciones son medios de comunicación y ejercen influencia sobre las decisiones de estado mediante publicidad disfrazada de noticia. Por último, controlan a los gobernantes o legisladores mediante lobby y jugosos sobornos y comisiones. Muchas corporaciones llegan a tener tanto poder que controlan gobiernos enteros. Las corporaciones sí son productivas, pero su problema es otro. Son entidades egoístas cuyo único objetivo es maximizar las utilidades. Esto muchas veces trae beneficios a la sociedad, pero también sus acciones ponen en riesgo el ambiente, y en una gran cantidad de ocasiones van en contra de los intereses de las mayorías. Se ha mencionado mucho los excesos de las farmacéuticas, para el caso. Las corporaciones no son malas en sí mismas. Simplemente un director ejecutivo busca la mejor manera de que los inversionistas vean dividendos.
Casita con rótulo de Davivienda
Por arriba de este nivel está la banca, tanto local como mundial. Nada se mueve sin el movimiento de capital de los bancos. Los préstamos se han hecho necesarios en el mundo actual, y los bancos han sido artífices del enorme impulso de la economía. El valor futuro del dinero se basa en la confianza en la producción. Pero los bancos también son entidades egoístas y mediante diversas estrategias han propiciado un endeudamiento que compromete la producción de varias generaciones. Así, su voracidad por el capital los ha convertido en un enorme parásito. La banca mundial controla los dos niveles anteriores. Uno de los pecados de los bancos contra la humanidad es la de propiciar el agravamiento de la inflación.
Esquema del grupo Bildernerg
En el vértice de la pirámide tenemos los verdaderos grupos que controlan el poder, e incluyen clubes de gobernantes perpetuos de superpotencias, dueños de medios con cobertura mundial, dueños de los bancos más grandes, y dueños de grandes corporaciones. Estos son los mesías que intentan controlar el rumbo de la humanidad y que creen saber cómo va la cosa. Aquí entran Bilderberg y otros grupos tristemente célebres por considerarse ligados a la planificación de un proceso de eugenesia, es decir, de eliminación del trasfondo genético “malo” de la humanidad (lo vimos en su más clara manifestación en la época de la “Alianza para el Progreso” con la esterilización de mujeres indígenas nulíparas en latinoamérica). Es probable que los índices de violencia en Honduras y otros países sean parte de los planes de estos grupos materializados en políticas de estado que incluirían promover confrontaciones genocidas en los países pobres, como la lucha ideológica durante la guerra fría, que ahora revive con los mismos o similares actores en la supuesta lucha antinarcóticos. Estos grupos no siempre están de acuerdo y algunas confrontaciones de escala continental, o incluso conflagraciones de escala mundial, surgen de esos desacuerdos, lo que además podría ser eventualmente utilizado para generar mano de obra para las poblaciones insatisfechas, nuevos y lucrativos negocios, y como mecanismo de control del sobrepoblamiento mundial. ¡Patada y mordida! Por otra parte, la competencia entre grupos garantiza cierto grado de equilibrio evitando el dominio total y la esclavización del planeta por un solo grupo. 

Hombres sosteniendo un gran cheque
En Honduras, se dice que los grupos de poder están conformados por unas cuantas familias (algunos enumeran 19) que concentra la mayor parte de los recursos del país, mientras más del 60% de los hondureños aun viven bajo la linea de pobreza, y muchos de estos de extrema pobreza. Estas familias son propietarias de la mayor parte de la banca, la industria y los medios, y controlan las decisiones de estado incluidas las licitaciones públicas. Algunas veces colaboran entre sí, y otras compiten originando serias crisis políticas.

Bilderberg y otros poderosos
Muchos de los actores dentro de los grupos de poder mundial son fluctuantes, pero algunos pasan la batuta de una generación a otra. Lo que se mantiene más o menos constante es la estructura. Esta estructura está sostenida y protegida muy rígidamente por los sistemas financieros, las legislaciones y otros sistemas jurídicos, de las cuales se valen. Los niveles de poder no están bien delimitados y se traslapan. Hay algunos grupos emergentes que subrepticiamente han permeado los gobiernos, las corporaciones y la banca. El más destacado de estos es el narco sudamericano (La Reina de los Andes) que hoy por hoy está adquiriendo un creciente poder de decisión.

Es probable que una de las causas del desequilibrio mundial en la distribución de la riqueza sea el creciente número de personas, en su mayoría bien educadas, que quieren pasar a formar parte de la fracción parásita de los grupos de poder (muchos caciques para pocos indios). Y si pocos trabajan, ¿Quién producirá para mantenerlos? En Honduras, pocos son los que no desean tener un trabajito de paracas en el gobierno.

Personalmente en lo que no estoy de acuerdo es que los grupos poderosos realmente controlen el destino del mundo, al menos voluntariamente, adrede y de manera casi que omnisciente, como a veces se pretende. Así como dice el protagonista del Sicario Económico, no hace falta que las personas de todos estos grupos conspiren para dirigir el destino del mundo. Basta con que cumplan sus respectivos roles, que tomen las decisiones que les corresponden y las cosas se van dando. Pero actualmente la complejidad del mundo es tal que es improbable vaticinar el resultado de una acción determinada. Se podría planear un conflicto armado, y los resultados podrían no ser los esperados.

Avión a punto de estrellarse en el WTC
Pongamos por ejemplo el internet. Ni las más minuciosas elucubraciones de hace 20 años hubieran podido predecir el impacto de la red en el mundo. Los grupos de poder ven cómo se creó un monstruo que ya no pueden controlar. El temor a la red por parte de los grupos de poder incluye: 1) Cada vez es más difícil ocultar los secretos de estado. Los planes maquiavélicos son dilucidados por expertos y rápidamente difunden en la red. Cada vez es más difícil desacreditar la información alegando Teoría de Conspiración por lo que los gobiernos pierden credibilidad. ¿Quién no sabe a estas alturas del partido que las guerras de Estados Unidos en Afganistán e Irak fueron provocadas? Yo me comencé a dar cuenta y finalmente me convencí de ello por un aparentemente insignificante detalle: el derrumbe del edificio 7 del WTC en los ataques del 9-11. A partir de allí es comida de trompudo desenrollar la madeja. 2) El tiempo necesario para organizar revueltas se ha acortado enormemente, y la capacidad de convocatoria ha aumentado exponencialmente. Pongamos como ejemplo la recientemente propuesta y malograda Ley SOPA, que buscaba el control de la red por parte del gobierno se los Estados Unidos. En cuestión de semanas se organizaron grupos de protesta alrededor del mundo que hicieron dimitir a los impulsadores de la ley.
Hombre con rótulo de stop sopa
Ahora estamos hablando de un porcentaje relativamente pequeño de persona que cuentan con conexión a la red. ¿Qué pasará cuando 5 mil millones de seres humanos estén conectados? No lo sé. Nadie lo sabe. Ni los grupos de poder. Lo más probable es que irá emergiendo un supercerebro colectivo cuyas capacidades están aun fuera de nuestra imaginación.

Estoy seguro que este breve resumen está lejos de ser completo, y agradecería que se complementara con sus comentarios.

Saludos. 

jueves, 9 de diciembre de 2010

El retorno de la democracia

Por: Edwin Francisco Herrera Paz
Hace unos días, antes de ir a la cama cavilaba sobre lo que los actuales gobiernos del mundo llaman “democracia,” sacrosanta palabra en la que se sustentan los estados modernos. La palabra democracia se ha convertido, en nuestra época, en una especie de “santo grial” por el que vale la pena luchar y morir, y que sirve de caballo de batalla de gobiernos para justificar guerras e intervenciones.
Pericles. 495-429 A.C.
¡Claro que la democracia es preferible al mandato de un caudillo, líder o dictador! Pero, ¿Viven los estados modernos de occidente realmente bajo regímenes auténticamente democráticos? ¿Es verdad que en nuestros países se aplica a cabalidad, con toda propiedad, la esencia etimológica de la palabra democracia? ¿Es que acaso yo, un ciudadano común, tengo algún poder, por mínimo que sea, en las decisiones de estado? ¿Es democracia el hecho de que cada cuatro años me pongan una papeleta con tres tristes candidatos cuyo verdadero pensamiento filosófico ignoro casi por completo? ¿Las decisiones de estado de cualquier índole se toman en realidad pensando en lo que es mejor para mí y para la gran mayoría? ¿Realmente los funcionarios públicos, a quien pago mis impuestos, hacen el mejor uso de mi dinero? ¿Representan genuinamente estos gobiernos el sentimiento y la voluntad de la mayoría?
La respuesta a todas las preguntas anteriores es un rotundo NO. Los gobiernos actuales que hacen alarde de ser muy demócratas en realidad no lo son. En nuestro país, para el caso, los grupos que ostentan el poder económico han comprado, casi por completo, el poder político. Ellos resuelven quienes serán los candidatos y quienes ganaran, lo que consiguen invirtiendo cuantiosas sumas de dinero en forma de publicidad. ¿Los grandes ganadores? Los medios de comunicación masiva, que de paso pertenecen a los mismos grupos de poder. 
Negocio redondo, pero a usted y a mi nos quedó la sensación de estar participando en una genuina democracia. Una vez en el poder, los candidatos se ven comprometidos a tomar las decisiones que favorecerán a los poderosos aunque estas sean contrarias al bienestar de las mayorías, para lo cual utilizan el poder manipulador de los medios. Y lo que es cierto en Honduras, es cierto en el resto del mundo. Los grandes grupos capitalistas han logrado controlar tanto el poder político como el de los medios masivos de comunicación, pero las negociaciones se deben hacer secretamente, bajo una máscara que oculta la verdad con el fin de mantener la ilusión.
Ahora, para comprender el alma de la democracia genuina y original remontémonos a la antigua Grecia, específicamente a un período que comienza en el año 594 A.C. cuando Solón proclama que la participación política de los ciudadanos no dependerá ya de su condición social. La democracia en Atenas no nace de golpe, sino que evoluciona como una lucha balanceada entre dos fuerzas: la oligarquía tradicional, representada por un organismo denominado Areópago conformado por los arcontes, y el poder del pueblo, representado por un complejo sistema de división del territorio ateniense, o Ática, que contaba con representantes de todas las regiones. Sucesivos estadistas, como Clístenes, Efialtes y Pericles brindarían importantes contribuciones al sistema.
Pero el corazón mismo de la democracia estaba constituido por la Asamblea popular, o Ekklesia, compuesta por todos los ciudadanos varones mayores de veinte años independientemente de su condición económica. En la Asamblea los ciudadanos tenían la posibilidad de votar todos los asuntos públicos, además de tener derecho a alzar la mano y expresar sus puntos de vista.
Al parecer, el modelo de democracia en Grecia resultó tremendamente exitoso, lo que se hizo evidente en la batalla de Maratón, con una victoria contundente de los griegos que pondría fin a la primera guerra médica. Se presume que el éxito de la guerra contra los persas descansó en el compromiso genuino de los ciudadanos, quienes no fueron a la lucha por la voluntad arbitraria de un soberano sino por la participación de la gran mayoría en las decisiones sobre dicha guerra. Además, fue la democracia ateniense la que finalmente consolidó el dominio de Atenas sobre las demás polis de la Liga de Delos. La democracia continuó su evolución, con altos y bajos, hasta su final en el año 322 A.C., cuando se desintegran las instituciones democráticas bajo el dominio del imperio Macedonio.
John Locke, fundador del empirismo inglés
El mundo debió esperar más de 2000 años para que la Revolución Francesa trajera consigo los nuevos esquemas de pensamiento que resucitarían la democracia, basada ahora en las ideas de ilustres pensadores como Alexander Hamilton, John Locke, Jean-Jacques Rousseau, y especialmente Montesquieu con su separación de poderes basada en el sistema de pesos y contrapesos. Pero la democracia ya no podría ser directa, como en la antigua Grecia, pues demandaba de una gran cantidad de horas laborales. Además, las ciudades con un creciente número de habitantes no tenían como albergar asambleas semejantes a las griegas. El sistema debía ser solo representativo.
Y llegamos a nuestro tiempo, cuando el sistema democrático de separación de poderes ha demostrado tener fisuras que le permiten ser controlado cada día más por una oligarquía reminiscente del Areópago de Atenas. Y no solo eso. La complejidad alcanzada por las sociedades humanas actuales es tal, que es imposible que unos pocos individuos sean capaces de gobernar o dirigir adecuadamente sus destinos, por lo que este Areópago se torna a la vez, cada día más ineficiente. El número de variables sociales ha aumentado tanto que no se puede predecir el resultado de una decisión. Las tecnologías de vanguardia han determinado la aparición de fenómenos emergentes imposibles de vaticinar. Y es en este momento, hito de la historia, que contamos ya con la tecnología propicia para abrirnos paso en ese mar de incertidumbre social. Contamos con la red global, un instrumento de potencial infinito que nos ha revelado la manera en la que un voluntariado, a escala mundial, es capaz de hacer proezas inimaginables en períodos de tiempo relativamente cortos.
Y como los gobiernos son por naturaleza lentos en reaccionar, las bondades de la inteligencia colectiva de esta red han sido aprovechadas por agrupaciones de activistas. Vimos recientemente el surgimiento de la primera enciclopedia construida enteramente por la comunidad global (Wikipedia), y en estos días los grupos de poder mundial, especialmente estadounidenses y del medio oriente, han revelado su resistencia a la divulgación masiva de la información de parte de un pequeño contingente informático compuesto por cinco personas lideradas por Julian Assange. Desde luego que es un grupo pequeño, pero solo en apariencia ya que es respaldado por una red de informantes y activistas expertos en informática, inconformes que intentan devolver a la democracia su verdadero sentido descubriendo el velo que tapa las intenciones reales de los poderosos.
La ciberguerra se ha desatado. Y no es una guerra entre países. En este caso particular, los activistas son la voz del ciudadano común que lucha contra un status quo que no es malo por su condición de tal, sino porque está quedando caduco y obsoleto. Los cambios los estamos viendo. Ya no hay marcha atrás. 

lunes, 19 de abril de 2010

Clases medias, víctimas de la indiferencia
























Dr. Edwin Francisco Herrera Paz. El día de ayer fui a almorzar con mi pastor, un hombre carismático de San Pedro Sula quien ha edificado muchísimas vidas en el corto lapso de su ministerio. Después de pensarlo un poco, decidimos almorzar en un céntrico restaurante de nuestra ciudad San Pedro Sula en donde la especialidad son unos deliciosos tacos al estilo mexicano. Llegamos a eso de las tres de la tarde con nuestras familias, pero no tardamos en darnos cuenta de la mala decisión en la escogencia del lugar: se tardaron una hora solo en atendernos. Después de hora y media se nos sirvieron las deliciosas viandas las que disfrutamos entre platica y platica. Terminamos de comer a eso de las seis de la tarde y nos dispusimos a retornar a nuestras respectivas casas. En el estacionamiento se encontraba el dueño del lugar con cinco guardaespaldas.
Poco tiempo después recibí una llamada del pastor. Al llegar a su casa se dio cuenta que la cerradura de su carro había sido violentada. La computadora en la que mantenía la información de los ocho años de ministerio, incluidas prédicas, presentaciones, borradores de libros e información vital para el funcionamiento de la iglesia, fue robada. Regresamos al restaurante y solicitamos hablar con los dueños para recibir la colaboración que el caso ameritaba.
Bueno, al menos eso pretendimos. Después de dos horas de espera nos enviaron a Walter, el gerente. Cuando le solicitamos hablar con el dueño, el gerente nos dijo que para eso estaba él, pero lejos de intentar ayudarnos con el problema, nos dijo que el restaurante no se hacía responsable de la pérdida, que no tienen vigilante y que para eso tienen los rótulos como el que se muestra en el inicio de este post. Que ellos solo proporcionan el servicio de estacionamiento bajo riesgo del cliente. El gerente parecía más bien el agraviado, y por más que insistimos no pudimos hablar ni conseguir la colaboración de los dueños.
El restaurante le da el servicio de parqueo pero la vigilancia la debe poner usted mismo, lo cual no es difícil si usted cuenta con servicio de guardaespaldas. Pero, ¿Qué pasa si usted es una persona de clase media, de esas que son las que en realidad sustentan la economía del país, que lo único que desea es pasar un momento de esparcimiento de su familia? Usted no tiene garantías, porque garantías no se las da nadie. Ni la delincuencia, ni el gobierno, ni el establecimiento.
Bien, en la metáfora de esta historia el establecimiento representa a la oligarquía, y la víctima de robo (en este caso el pastor) a las clases medias. Vale decir que a diferencia de otros países, en Honduras la llamada “oligarquía” permanece en una total apatía e indiferencia, haciéndose de la vista gorda ante los problemas fundamentales de nuestro pueblo, es decir, carece de toda responsabilidad social (desde luego hay excepciones).
La historia que les narré es nada más que una muestra de la indiferencia de la que he sido testigo recientemente, lo que me obliga a recapitular algunos hechos políticos acaecidos en Honduras en el último año. En el mes de Junio pasado las iglesias evangélicas, las que aglomeran a la mayor parte de la clase media hondureña, realizaron la marcha más numerosa de la que se tiene conocimiento en Honduras. Miles de personas salieron a las calles en protesta contra la intromisión del presidente de Venezuela Hugo Rafael Chávez Frías y su socialismo del siglo XXI. El resultado fue el convencimiento de las Fuerzas Armadas de Honduras del rechazo a dicha intromisión, lo que dio como resultado la expulsión del ex presidente Manuel Zelaya Rosales.
Los hondureños de clase media marchamos en pos de nuestro estilo de vida y en contra de los cambios, pero viendo el asunto en retrospectiva, ¿realmente marchamos por nosotros mismos? o, ¿no será que dimos la cara por los grupos realmente poderosos que serían afectados por los cambios propuestos por Manuel Zelaya Rosales? ¿Será que clases medias e iglesias caímos en una trampa muy bien elaborada? ¿Quiénes han resultado realmente afectados con el conflicto político de Honduras? El aumento de la delincuencia y especialmente de la modalidad de secuestro, ¿hacia quienes va dirigida? No al pueblo pueblo, que no tiene como pagar un rescate. Mucho menos a la oligarquía, quienes transitan por las ciudades rodeados por un gran número de guardaespaldas y habitan en sus burbujas blindadas. ¿Quiénes pagan con aumentos cuantiosos a los impuestos la crisis económica desencadenada por la condena de los países al supuesto golpe de estado? El ministro de economía William Chong Wong dijo: El pueblo debe pagar el déficit económico originado por el problema político del año pasado.
¿Pagará el gobierno? Desde luego que no. Lejos de disminuir, el engranaje burocrático está en alza y no hay medidas serias para palear el peor de los males que aqueja las finanzas del gobierno: la corrupción pública. ¿Pagará la oligarquía? Todos conocemos las condonaciones otorgadas a aquellos que han invertido cuantiosas sumas de dinero para colocar políticos a su servicio en puestos estratégicos.
No mis amigos. Pagamos las clases medias. Pagamos con la sombra del secuestro y de una delincuencia cada vez más sanguinaria, y pagamos con nuestra economía. Si, las clases medias que salimos el año pasado a las calles a luchar por nuestro “status”, para darnos cuenta de que nuestro status es de desprotección, de indiferencia gubernamental y de los grupos de poder, y de la ausencia de verdaderos cambios encaminados al desarrollo. ¿Será que nos equivocamos? ¿Será que nos hicimos el “harakiri”? ¿Será que en Honduras sí necesitamos promover verdaderos cambios? ¿Que sí necesitamos alguna manera de redistribuir el poder económico y político? Las clases medias somos las llamadas a decidir de nuevo, con nuestra voz y nuestras acciones, como lo hicimos el año pasado. No nos durmamos en nuestros laureles y recordemos que Honduras continúa siendo uno de los países más atrasados de las Américas en materia de desarrollo humano, tecnológico, científico, etc., pero el problema fundamental es la mala distribución y manejo de las finanzas.
Por eso, si usted quiere comer en un lugar en el que hay un rótulo como el del inicio de este artículo, no se estacione ya que no hay ninguna garantía para su vehículo. Mejor váyase a su casa, deje su carro y recorra el trayecto a pie, así matará dos pájaros de un tiro: comerá muy rico y perderá unas libras, aunque en la jornada lo más probable es que lo que pierda sea la vida.
Saludos.

martes, 26 de mayo de 2009

Sobre la cuarta urna y los grupos de poder

Alguien me está ganando en mi carrera por conquistar al mundo: se llama “Wolfram Alfa”. Es un buscador de internet inteligente, pero ummmm es más inteligente de lo que pensé. Wolfram Alfa cree que me ganará solo porque su inventor publicó su primer artículo sobre física de partículas a los 16 años. Bueno, algo se me ocurrirá. Hoy tengo ganas de hablarles un poco de política, porque ningún ratón que se precie de querer conquistar al mundo puede dejar de decir algo de política y de futbol.

El día de hoy he escuchado hablar a algunos eminentes periodistas de nuestro país, quienes han defendido la libertad de expresión, que es representada por la llamada “prensa independiente” y que en la actualidad se ve amenazada por el afán de continuismo político del gobierno de turno. Casualmente, dos periodistas se encuentran en estos momentos secuestrados (no digo que ambas cosas están relacionadas. Como científico necesitaría evidencias para confirmarlo). Estos sucesos me hacen recordar los ataques contra la Prensa libre de parte del Presidente Chávez. De hecho, algunos sucesos actuales del país son una reminiscencia de los acaecidos en Venezuela hace algunos años.

Ahora bien, hace unos momentos leí en un libro del historiador alemán Paul H. Koch, titulado La Historia Oculta del Mundo, cuyo tema es la teoría de la conspiración y las sociedades secretas, una historia sobre un periodista de nombre John Winton, jefe de redacción del New York Times por muchos años. En su fiesta de despedida por su jubilación, alguien levantó la copa y dijo: “por la independencia de la Prensa,” a lo que Winton respondió (lo transcribo textualmente): “No existe una prensa independiente, a no ser en una pequeña ciudad de provincias: ustedes lo saben y yo lo sé. No hay ni uno solo entre ustedes que ose escribir su honesta opinión y, si lo hiciera, saben de sobra que su texto jamás será publicado. El oficio de periodista en Nueva York, y en toda América, consiste en destruir la verdad, en mentir abiertamente, en pervertir, en envilecer. ¿Qué locura es esa de beber a la salud de la prensa independiente? Somos herramientas y criados de hombres ricos que se ubican tras bambalinas. Somos unos polichinelas: ellos tiran de los hilos y nosotros bailamos. Nuestros talentos, nuestras posibilidades y nuestras vidas son propiedad de otros hombres. Somos unos prostitutos espirituales.” Desde luego, Winton se estaba jubilando y sus palabras, las que calló por tanto tiempo, ya no tendrían mucha repercusión en su trabajo.


Estas palabras dichas por un jefe de redacción de uno de los periódicos más prestigiosos del mundo me impactaron. Yo tengo algunos amigos periodistas a quien tengo un aprecio entrañable. Yo les pregunto: ¿es cierto eso? Porque de ser así, entonces, ¿Quién podrá defendernos? ¿Los reportajes, de verdad, no son la opinión sincera de ustedes sino la de instituciones o grupos de personas con intereses particulares, arreglada de tal manera que luzca atractiva a la audiencia? Eso me asusta sobremanera. Desearía que eso no fuera cierto para nuestro país.

Ahora, déjenme decirles que no se necesita ser un ratón genio como yo para saber que Honduras NO necesita un cambio en la constitución. Los problemas de Honduras son enormes como para distraerse con nimiedades que solo interesa a un grupo de burócratas en Tegucigalpa. Para la mayoría de las personas, el que cambien la Constitución o no la cambien, el que haya o no haya cuarta urna, DA LO MISMO. Igual seguirá la mayoría de la población en el nivel de pobreza extrema, igual no se apoyará el desarrollo y avance de la ciencia (yo mismo he sufrido en carne propia la indiferencia de las instituciones a la investigación científica), igual continuaran los alarmantemente altos índices de corrupción. Lo que Honduras necesita es reinventar por completo sus instituciones. La Universidad, que la cierren y la reinventen. Las mentes jóvenes que luchan por abrirse paso en la vida deseando una educación superior, perderán menos tiempo. Las instituciones que han sido atacadas inmisericordemente por la segunda ley de la termodinámica, es más fácil, y económicamente más factible, rediseñarlas y reconstruirlas, que intentar arreglarlas con parches.

Escuchaba un anuncio publicitario del Gobierno de la República sobre la cuarta urna. En el, una mujer dice: “yo estoy con la cuarta urna, porque quiero decidir como quiero vivir”. Já, ¿decidir como quiero vivir? ¿Usted cree que algún día se realizará un plebiscito para consultarle al pueblo (por ejemplo) si quiere que la educación pública sea bilingüe? ¿O sobre cualquier asunto que de verdad influya sobre la forma de vida de la gente? ¿Usted cree que el hondureño promedio decidirá, haya o no haya cuarta urna, en el futuro inmediato, como quiere vivir? Lo único que decide es si se va o no se va mojado para Estados Unidos. No se si habrá algún iluso que crea que las palabras de ese anuncio son ciertas, pero supongo que si lo hay.

Ahora bien, ¿no es también acaso continuismo el hecho de que existe una brecha insalvable entre la clase privilegiada de este país y los más pobres, y que NINGÚN gobierno por venir ofrezca soluciones claras y realistas, y que lejos de esto se interesen en mantener el status quo de una elite privilegiada? ¿No es acaso el status quo una forma de continuismo? El Gobierno de turno, ni corto ni perezoso, solo está aprovechando la situación.

Como tuve la oportunidad de estudiar en nuestra hermana república de Colombia, pude comparar su cultura con la nuestra. En ese país, las mejores escuelas son las públicas, por lo que todos los niños tienen acceso a una educación de calidad. En nuestro país, a la educación deficiente de la mayoría de las escuelas públicas se le suma la falta de clases por las numerosas huelgas que se repiten año con año. Díganme ustedes, ¿Cómo va a competir en el futuro ruedo laboral un niño con recursos que apenas alcanzan para comprar un par de cuadernos, que asiste a pocas clases en el año, con aquellos que tienen acceso a una educación bilingüe de primera? Desde la tierna infancia el futuro está marcado. Lo que debemos hacer es reinventar, rediseñar, reconstruir el Magisterio en Honduras. ¿Por qué no ocupamos nuestro tiempo en la discusión permanente de cómo solucionar estos y otros problemas apremiantes de nuestra sociedad? Le diré por qué: Todo es cuestión de poder (dulce poder): Por ejemplo, en la actualidad hay dos grupos disputándose el poder 1) el Gobierno de turno (de hecho, no es el Gobierno, es un grupo de poder tras este) buscando el continuismo político, quien tarde o temprano, de lograrlo, comenzará a expropiar bienes privados que pasarán al grupo de poder tras bambalinas, y 2) los grupos de poder privilegiados actuales, como algunos medios de comunicación y otros a quienes interesa el status quo. Esto es más claro que el agua, pero la discusión la arreglan con frases bonitas y palabras altisonantes: que defendiendo la constitución, que los artículos pétreos, que los derechos del pueblo, que la democracia, que la libre expresión. A ambos bandos les importa un bledo el bienestar de las mayorías. En medio de esta lucha de poder está el resto de nosotros, quienes nos dejamos hipnotizar por tal circo retórico.

Últimamente he conversado con algunas personas sobre su opinión respecto a si habrá o no continuismo político. La respuesta, invariablemente, es que en este país los grupos poderosos actuales son tan poderosos que no permitirán que eso suceda. Aparentemente esta es una opinión generalizada. Ahora pregunto yo: si los grupos de poder en Honduras son tan poderosos ¿por qué no han hecho nada para que se mejore (entre otras cosas) la educación pública? Hay dos respuestas posibles: 1) como los hijos de los poderosos asisten a escuelas bilingües de primera categoría del país o del extranjero, tienen acceso a los mejores servicios de salud etc. simplemente les importa un pepino, o como dice mi madre, un soberano cacahuate. O 2) les interesa que la gente siga sumida en la ignorancia y el analfabetismo, de tal forma que puedan ser convencidos y manipulados con frasecitas mentirosas pero elegantes y a simple vista convincentes.

¿Cómo es posible que en un país en el que todavía se mueren los niños de desnutrición se hable solo de la cuarta urna y de futbol? ¿Estamos tan idiotizados? Afortunadamente, la tecnología moderna permite que el poder se descentralice un poco. De esa manera, yo puedo verter mis opiniones en este blog. La frase en inglés se oiría más bonita, y no se si está acuñada, pero yo la llamaría: Empowerment of the Common Man (tal vez la leí en alguna parte). ¿Ven? Yo puedo hacer eso porque tuve la dicha de estudiar en una escuela bilingüe (bueno, además soy ratón genio, ¿recuerdan?). Mis preciados amigos, mejor termino ya antes de meterme en problemas, y me voy a ¡tratar de conquistar al mundo!