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sábado, 20 de octubre de 2012

miércoles, 2 de mayo de 2012

Cultura del poder: Etimología de los simbolismos en Honduras


Por: Nelson Arambú.  

Para Demócrito, fue tan sencillo como plantear la existencia de los átomos, tan individuales que al agruparse dan origen a lo que conocemos.   El arjé de la crisis del individuo presupone un efecto directo en la colectividad, por tanto, si asumimos al estado como una serie de partículas en teoría individuales pero que juntas dan origen a lo que conocemos como nación, ¿seríamos capaces de asumir que somos responsables directos del buen o mal funcionamiento del mismo?

A finales del siglo pasado, cuando la ciudadanía de este pequeño país veía las agujas del reloj abrir las puertas del nuevo siglo, entre tragos de aguardiente y otros con champagne – barato y de mala calidad – soñaba que Honduras habría de alcanzar su época dorada, ni el más hábil de los teoristas podría augurar tal descalabro económico, social, político y especialmente humanitario. La pequeña nación centroamericana – por ubicación pero más parecida al África por el sufrimiento al que han sido condenados sus habitantes  – alcanzaría los peores estándares de calidad de vida, no fundamentados estrictamente en la privatización de los bienes públicos, sino por la pérdida del raciocinio que caracterizo al país en los últimos 20 años. En yuxtaposición al desplome humanitario, esta década había sido declarada el Decenio Internacional de una cultura de paz y no violencia para los niños del mundo (2000-2009) por la ONU.

¿Cuántas de las cosas que le suceden al país hoy día tienen su origen en la cultura? En 1982, la Unesco declaró: “La cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella, discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella, el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden” (Unesco, 1982: Declaración de México).

La forma de estructura que tiene la sociedad hondureña ha sido reforzada en el consiente colectivo a través del poder de los símbolos. Es necesario que comprendamos que los símbolos son en su mayoría definidos por un sector social pequeño, que de manera arbitraria y basada en sus propios preceptos de moralidad, orden y modelos a seguir, establecen símbolos sociales que funcionan como códigos del comportamiento para orientar al imaginario colectivo – para quienes podría sonar a isomorfismo, no están alejados de la realidad – desde eslogan para campañas políticas hasta la parafernalia armada de los despampanantes desfiles militares, el saludo visceral del comandante de las Fuerzas Armadas al jefe de estado, la misa de apertura de un nuevo gobierno, la cena del 04 de julio en la embajada de los Estados Unidos, el árbol nacional, la bandera, el escudo, la credibilidad del apellido, el matrimonio, las iglesias católica y su prima cada vez más parecida la protestante, los equipos de futbol, la ciudad de San Pedro Sula como símbolo de desarrollo y Tegucigalpa la eterna emblemática de la pobreza y la esclavitud minera, los desfiles del 15 de septiembre insignias ineludibles de una juventud dogmatizada que marcha perenne demostrando su feudo desmedido a una sociedad adulta y decadente, que les aplaude como a sus bufones personales. Siempre quise saber, ¿Por qué razón si celebrábamos independencia, se hace un único desfile y además tan homogéneo?
   
Uno de los simbolismos arraigados con mayor fuerza en la cultura hondureña, lo debe ser la cultura de la no violencia, la que debemos entender como: cultura de la sumisión. Posiblemente toda generación nacida a partir de los 80´s creció con el fantasma de la guerra fría, como un fenómeno aislado de sociedades barbarás, anarquistas, violentas y con profundos vacios morales. El país en el que nacieron, por el contrario, se pintaba a sí mismo como una isla, un lugar paradisiaco donde alguna vez en siglos pasados, un indio llamado Lempira (1537) o un general de apellido Morazán libraron batallas con un sentido libertario. Paradójicamente al general fusilado en San José,  Costa Rica en 1842, se le celebra con desfiles armados, fusiles cañonazos, y un saludo tiranizado a la tribuna conservadora, clasista que devela pulcritud e indulgencia por sus vasallos muertos de hambre.

Nada puede ser más contradictorio que celebrar a Francisco Morazán como siervos de la supremacía. Durante su gestión como mandatario de la República Federal, Morazán promulgó las reformas liberales, las cuales incluyeron: la educación, y libertad de prensa y de religión; además limitó el poder de la iglesia católica con la abolición del diezmo de parte del gobierno, y la separación del estado y la iglesia como emblema innegociable de la libertad del pueblo. En fin, al observar en detalle la lucha de este eminente reformista, se esperaría que la celebración de él como símbolo fuese tan rebelde como su propia esencia. Imaginaría las calles repletas de jóvenes cuestionando al sistema, promoviendo reformas, incitando a la rebeldía, rayando las paredes, demandando la defensa del estado seglar; un ejército caminando al lado del pueblo, recordándole a la clase mimada que cualquier síntoma de amenaza al bien común, desencadenaría una reacción popular en su contra, que seguramente Miguel Facussé temblaría ante la tan sola idea de lastimar a un campesino.  
     
Emma Goldman determinó que la tendencia de nuestros tiempos estaba resumida en una sola palabra: Cantidad. Y es que nada sobre lo que podamos dilucidar tiene más fuerza que la cantidad, desde el trabajo menos remunerado hasta la idea de transformación social más grande que hayamos experimentado; por eso cobra fuerza la teoría de la relatividad pues parece que todo está determinado siempre por el observador,  e=mc2. En la validez de las reformas estructurales al estado por ejemplo: dependen de la masa, de la hecatombe popular. Un cambio importante no puede ser acuñado por un pequeño grupo. Habría que demostrar torrentes de muchedumbres beligerantes para justificar tal desacato a la autoridad. 

Por eso era importante en Honduras la famosa cuarta urna (2009). No bastaba, no era suficiente que algunos pensantes disidentes del sistema explicaran sabiamente que ninguna constitución puede estar por encima de las necesidades más básicas, más urgentes y especialmente más actuales de un país. Era necesaria la cantidad. Por eso también el término popularizado por las raquíticas mentes de la prensa mediática nacional, “los 4 gatos de la resistencia”  – me pregunto sí tenemos claridad respecto a que no son las mayorías las que determinan el curso de las cosas, sino una minoría privilegiada –.   
       
Las obras de Henrik Ibsen fueron geniales para desnudar la idea popularizada sobre el poder de las mayorías. Las mayorías sin conciencia pueden resultar peligrosas y punitivas; la masa por si sola es un simbolismo puro, sin trascendencia, una horda amorfa que no cuaja, que pierde la capacidad no solo de cuestionar al sistema sino de auto-cuestionarse, de crecer y cohesionarse sabiamente, de establecer ritmos, parámetros y sinergias éticas. Una masa significativa tiene calidad, tiene fuerza, el número es prescindible.  Cuando los conservadores balbucean para explicar el descalabro social acuden inmediatamente a la moral. La pérdida de esta es – en su poca capacidad analítica – la única responsable del desorden en el que el país se encuentra. No son capaces de identificar sus aportes significativos a la crisis; las fracasadas regulaciones que ejercen bajo el principio de democracia, cuyo objetivo final es el control de una masa que está compuesta en su naturaleza por todas las minorías. No es contradicción semántica, es simpleza existencial.

La figura de autoridad diseminada entre la gente es quizá el mayor enemigo de la utopía. El simbolismo del poder en la idiosincrasia de este pueblo es tenaz. Revelarse ante esa autoridad es un pecado. Pese a que sea sistemáticamente errática, sería más errático el desacato que el correctivo hacia la autoridad misma. Volvemos a la perspectiva pues la autoridad siempre será inversamente proporcional a la disposición a obedecer, o expresado en otros términos, nadie puede dominar sin que el otro esté dispuesto a permitirlo. Por ello es tan esencial el principio de rendición. Es “bueno rendirse”. Si te cansas debes rendirte; si no podés contra la corriente debés rendirte. El simbolismo impuesto no es luchar, es rendirse ante una autoridad mayor, una fuerza suprema a la que es prohibido desobedecer, unas veces llamada Dios, otras veces gobierno, policía, ejercito, partidos políticos, instituciones, lacrimógenas, fusiles, padres, iglesia, marido, matrimonio, indiferencia, injusticia, uniformes, estatuas, banderas, escudos, dinero…, en fin, aunque la bandera este fea, no te atrevas a decirlo, es haram.

Nelson Arambú / Abril 2012. 

martes, 7 de julio de 2009

El "dolor de nuca" del presidente Chávez

Estoy viendo en estos momentos los videos de Bayly y me parecen de un humor genial. De tanto reírme me dio un ataque de asma. Hoy la situación ha estado en más calma. Tenemos que comenzar el dialogo nacional que involucre todos los sectores, porque los Hondureños necesitamos cambios, y los mismos que han estado luchando por la Constitución y las leyes en esta crisis, lucharán por el combate de la corrupción, la mejora en la educación y la salud, y otros males que aquejan a nuestro pueblo. Definitivamente, la situación en Honduras nunca volverá a ser igual. Los hondureños exigiremos planes de gobierno que los políticos realmente comprendan, y con los que se comprometan. Estoy seguro que después de esto el proceso democrático mejorará en nuestro país.

Cambiando el tema, el ex presidente Manuel Zelaya, desde la aeronave en que se trasportaba el domingo hacia Honduras, primero les suplicó a los soldados que se retiraran de la pista. Ante la negativa, les emitió la orden de retirarse. Los soldados, en cambio, le dijeron que lo escoltarían con dos aviones caza fuera del territorio nacional, porque de todos es sabido que el que manda no suplica. O manda, o suplica, pero no las dos cosas. Desde luego, el estado de embriaguez y la presión psicológica de Chávez surtieron su efecto.

El presidente Hugo Chávez debe estar un poco enojado, pues no fueron dos, ni tres dólares los que invirtió en Honduras. En cambio en Honduras le “dieron en la nuca”. Si mis amigos extranjeros quieren saber lo que es “dar en la nuca” en Honduras, los remito a la entrada de mi blog,
De las técnicas de venta de servicios o, “que me duele la nuca”, del 9 de junio de 2009. Dicho en otras palabras, vino por lana y salió trasquilado. O para más entendimiento, vino a Honduras por el petróleo de la Moskitia hondureña (entre otras cosas), y casi se queda sin el suyo propio. La enorme cantidad de petrodólares invertidos en la cuarta urna se ha disipado, ha ido a parar a cuentas privadas, y en la compra de caras propiedades. Se ha esfumado. No ha quedado ni huella. Aquí, a todo participante de la cuarta urna les recomendamos: no gaste sus petrodólares en marchas improductivas. Mejor ahórrelos, que la recesión puede empeorar. Además, se necesitan mártires, y el verdugo se puede equivocar, y en lugar de dispararle a un muchacho del interior del país, podría vomitarle plomo a usted, por error, y el presidente Chávez podrá decir de nuevo, igual que el domingo, "misión cumplida". En lugar de arriezgar su vida mejor quédese en su casa. Y si no tiene, constrúyase una con los petrodólares. Total, el pueblo venezolano tiene para tirar para arriba. Aquí en Honduras lo hemos podido constatar.

Yo le digo al presidente Chávez: los hondureños somos diferentes. Mejor retírese lo más que pueda de Honduras, o esta gente lo dejará en banca rota, sin PDVSA, sin sus bancos, sin nada, y ni cuenta se va a dar. Yo lo sé. Se lo digo por experiencia. Conozco a mis compatriotas (aclaro que no todos son así). Se que implementará otras estrategias para la conquista de Honduras, pero no se lo recomiendo. Mejor aléjese, aunque creo que no lo hará, pues nadie vive de experiencias ajenas. Pero no podrá decir que yo no se lo advertí. Tampoco traiga los tanques y aviones de su ejército. Indefectiblemente los convertirán en chatarra para vender el hierro por unos cuantos pesos, como hicieron con las alcantarillas de mi ciudad San Pedro Sula. O los pondrán en venta en algún autolote. O los desarmarán en algún taller clandestino para venderlos como repuestos. Los verá esfumarse y no sabrá a donde fueron. Entonces pensará que Honduras tal vez forme parte del famoso Triángulo de las Bermudas. Aunque la presidenta Kirshner fue aun más lejos: pensó que en Honduras se había esfumado el estado completo debido a la decisión de la OEA de expulsarnos, e intentó aterrizar en el aeropuerto Toncontin de Tegucigalpa sin invitación ni autorización. Con todo respeto, que desacierto, señora presidenta. Es como si nosotros, al salirnos voluntariamente de la OEA, como lo hicimos la noche anterior, pensáramos que la OEA ha desaparecido, con todo y sus miembros, aunque creo que esta posibilidad ya se contempla para un futuro no muy lejano.

Le hablo en este blog al presidente Chávez porque creo que ha leído algunas de mis entradas. Por ejemplo, un día yo escribí: “Los ejércitos de ángeles del Dios de Israel ya acampan en territorio Hondureño”. El presidente Chávez leyó esto, y en su paranoia, dijo al día siguiente que Israel debía estar ayudando a Honduras. Creyó que yo estaba hablando en clave. Que lo que en realidad quise decir es que las tropas de Israel solicitadas tal vez por el General Romeo Vázquez ya habían llegado a Honduras para protegernos de alguna posible invasión, y que yo era algún agente del Mossad. Pero todo fue un mal entendido. Señor presidente, le pido que me disculpe. No fue mi intención hacerlo pasar un ridículo. Sucede que todo lo fraguamos los indios hondureños patarrajada, por nosotros mismos, sin ayuda de las Fuerzas de Defensa Israelíes, ni del Mossad, pero sí del Dios de Israel.

Lo que si me conmueve es la actual situación del ex presidente Zelaya. Definitivamente algunas cosas buenas hizo por Honduras, y durante más de dos años de gobierno se que sus intenciones fueron sanas. No me estoy poniendo sentimental. Es que la palabra de Dios nos manda a perdonar setenta veces siete. Bayly diría que yo soy un hombre tan bueno que me confiaría a sus hijas un fin de semana, como se lo dijo al General Romeo Vázquez. Yo, aceptaré humildemente el cumplido (y el ofrecimiento, pero solicitaré foto, con el permiso de mi esposa).

Bien, por ahora nada más que decir. Pronto continuaré informando de lo ocurrido en Honduras a mis amigos sudamericanos y catrachos, anticipando en lo posible los sucesos con un día de antelación, como lo he hecho otras veces. O de pronto continúo con las explicaciones de mi teoría de unificación de los sistemas vivos complejos alejados del equilibrio termodinámico, para no aburrirlos. Saludos.

domingo, 21 de junio de 2009

La forma más fácil de gestar una revolución

En los últimos meses he aprendido mucho de nuestro presidente Manuel Zelaya. Específicamente, la forma más eficiente y fácil de gestar una revolución. No dejo de admirarme como las multitudes pueden ser manipuladas a voluntad con una serie de pasos ya establecidos y bien estudiados, y de la manera como todos podemos participar involuntariamente en un movimiento de seres humanos a gran escala, como una revolución. Los que alguna vez hemos volado aviones le llamamos “lista de chequeo”, y consiste en ir chequeando los pasos que se van cumpliendo hasta el momento.

Remontémonos a principios de año, cuando el Gobierno de la república aumentó el salario mínimo de forma descomunal, algo que parecía que impactaría negativamente en la economía (como efectivamente lo hizo, pero era parte del plan). Como es de esperarse los empresarios protestaron (parte del plan). A las clases populares se les dijo que los empresarios protestarían ya que estos tienen la consigna de no permitir que el trabajador prospere. Comenzamos a ver el germen de la división. Lógicamente, muchos trabajadores tuvieron que ser dados de baja de sus empresas, lo que naturalmente era culpa de los empresarios.

¿Luego que se hace? Buscar un desencadenante final de la división. Un factor que explote nuestra tendencia a comprometernos en uno de dos bandos cuando tenemos que tomar una decisión binaria (ver la entrada de este blog "De células, no células y células madre, del 17 de mayo de 2009). Desde luego, la sociedad no se divide en dos clases de personas, como se quiere hacer pensar. Para muchas de sus características, los seres humanos seguimos lo que se llama en estadísticas una “distribución continua”, en la que no hay un límite preciso entre una clase y la siguiente. Sin embargo, es sencillo activar nuestro instinto guerrero si se nos dice que hay un grupo de seres humanos que son diferentes a nosotros en aspectos esenciales, y que además tienen el poder, y que no estarán dispuestos a entregar ese poder. La cuarta urna ha tenido como propósito precisamente eso. Los dos grupos de personas a las que me refiero son: 1) Los empresarios, dueños del poder, aquellas personas que han sobresalido y que poseen recursos a costa de la explotación del pueblo. Y 2) El pueblo explotado.

Esta clasificación no toma en cuenta las diferencias entre un empresario modesto, con una pequeña tienda con 5 empleados, que ha hipotecado los pocos bienes para poder salir adelante en un país que está diseñado y construido para impedírselo, y el empresario gigante, dueño de multinacionales y con tantos millones que el pobre y explotado trabajador no puede ni leer la cifra. Y dentro de la categoría de explotadores, además, caen los profesionales que de una u otra forma han podido salir adelante muchas veces con el sacrificio propio o de sus padres.

Ahora bien, la población sí se divide en dos grupos poblacionales: 1) Aquellos atrapados en la llamada “cultura de la pobreza” (ver entrada de este blog "El factor clave contra la cultura de la pobreza" del 10 de junio de 2009), quienes ven su propia pobreza como una condición natural y no un estado temporal, y que están seguros de que la única manera de prosperar es quitándole los bienes al explotador, y 2) Aquellos que, aun mínimamente, han podido desarraigarse de dicha cultura. La diferencia no es material sino ideológica.

El objetivo de la cuarta urna no es la cuarta urna. Es la división. Todo está gestado para la revolución. Los que tiene algún bien por mínimo que sea, se niegan a la cuarta urna. Muchos de los que no tienen nada (o que tienen algo pero son miembros de honor de la cultura de la pobreza) ven a los que se niegan a la cuarta como sus enemigos, ya que a estos últimos se les ha prometido tener los bienes que ahora están en manos de los que tienen, y que luego pasarán a manos de los que no tienen, luego convirtiéndose estos últimos en los que tienen, y los primeros en los que no tienen, o que tienen, pero sus bienes estarán entonces en algún país extranjero. Que enredo. Desde luego ya está encendido el fuego de la revolución.

Pienso que el comunismo, que obviamente se pretende instaurar en Honduras (desde luego amparado en una falsa democracia), ha mostrado su fracaso como régimen por una sencilla razón: Los sistemas sociales son muy complejos, pero autoorganizados. El control total es antinatural en los sistemas complejos. Si pretendemos controlarlo todo impedimos su crecimiento. Eso pasó en la ex Unión Soviética. Estoy de acuerdo que el modelo neoliberal y su contraparte política, la democracia actual, no son soluciones 100% adecuadas, pero al menos permiten el crecimiento y el potencial cambio a otros tipos de modelos más conformes a nuestros cambiantes tiempos.

A pesar de esto los regimenes comunistas ofrecen soluciones a dos problemas básicos de nuestra sociedad: La salud y la educación. Paradójicamente la educación podría se la solución a la cultura de la pobreza. Pero no una educación basada en el adoctrinamiento, y en la omisión de las nuevas tecnologías, que no hace más que sumir a los pueblos en el atraso, una medicina que resulta peor que la enfermedad. Espero, y tengo la fe en Dios de que, de instaurarse un modelo comunista en nuestro país en los próximos años, los dirigentes tomen esto en cuenta.

Pero ¿Por qué la revolución se da en Latinoamérica? ¿Por qué el comunismo latinoamericano del siglo 21? ¿Por qué no la revolución Canadiense, o Europea, por ejemplo? Es sencillo. La cultura de la pobreza es el huevo de la revolución. Este huevo eclosionará si se dan las condiciones necesarias y suficientes, y la cuarta urna a dado paso a estas condiciones. ¿Recuerda los países tras la cortina de hierro en la Europa de la guerra fría? En América, para los países que están acogiendo el comunismo del siglo 21, propongo que se diga que están ubicados tras la “Cortina del Maiz” (sin acento). ¿Qué le parece?

El martes próximo nuestra iglesia Ministerios de Jesús, a petición de nuestro líder, el carismático Pastor Roberto Marroquín, junto a otras iglesias de todas las denominaciones, realizará una marcha por la paz y la libertad, para que no haya derramamiento de sangre adicional en nuestro país. Ya Honduras ha sido bañada de sangre lo suficiente, debido a los gigantescos y crecientes índices de criminalidad. En estos momentos la ciudad está casi decierta. El clima de inseguridad se percibe en el ambiente. Espero que desencadenar un caos de inseguridad no sea parte del plan, aunque tengo mis dudas. La cuarta es el 28, y hoy es 21. Esta semana se vislumbra conflictiva.

Yo por los momentos, abogo por la paz, a la vez que observo. Intento dilucidar cuales son los equivalentes de la revolución en los organismos y sociedades biológicas. Mi teoría de la evolución hacia la complejidad exige que haya correspondencias en todos los niveles de complejidad, por lo que tengo mucho que observar y aprender de la cuarta urna. Que tenga buen día.

martes, 2 de junio de 2009

El Apelativo Prohibido

¿En que se parecen un comunista, un narcotraficante, un terrorista islámico y la cuarta urna?
¿Se han fijado que los Estados Unidos siempre están peleando por alguna causa? Fíjense (o fíjesen, en Colombia) bien: cuando yo era pequeñito (no hace mucho. Bueno, en tiempo cósmico) el tema era la guerra fría. La noticias internacionales no dejaban de incluir algún chisme sobre las rencillas entre el Presidente de turno de los Estados Unidos y el Primer Ministro de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (¿O era Soviéticas Socialistas? No recuerdo. Quien recuerde ese dato merece ser considerado un digno ejemplar del siglo pasado), o URSS.

Al terminar la guerra fría, la lucha se desplazó contra el narcotráfico. Así como antes decir “comunista” se consideraba la más grande ofensa del mundo, algo que había que esconder porque al cliente lo podía interceptar un agente de la CIA, después de la guerra fría decir “narcotraficante” era decir proscrito, condenado por la sociedad. Se inició la persecución contra todo lo que oliera, se sintiera, pareciera, se oyera, o supiera a narcotraficante, especialmente colombiano. Ya decir “comunista” era como decir “el muchacho de la esquina”, alguien sin ninguna importancia aparte de la de existir (incluido Fidel). Pero decir Narco…. Esas sí eran palabras mayores. La publicidad negativa y el hecho de relacionarse a Colombia con el narcotráfico hicieron que más de un colombiano decente pasara humillaciones en algún aeropuerto del mundo, en donde se le exploraban las vergüenzas más recónditas en búsqueda de vestigios del polvo blanco.

Eso cambió después del 911 (léase nain uan uan, para más caché). A partir de entonces el apelativo prohibido se transformó en: “El Terrorista Islámico”. Después de eso los Narcos pudieron estar relajados. Es mas, ahora esta profesión se ha vuelto tan popular que las canciones de moda en muchos sitios son los “Narcocorridos”. La atención se a puesto tanto en el terrorismo internacional, y se ha ligado tanto el terrorismo con el Islam, que muchos árabes hondureños venidos hace tiempo de las lejanas tierras de oriente medio (y quienes en su mayoría son cristianos) han refinado su acento castellano. Por ejemplo, algunos antes del 911 decían “club Arrabe, Jabibi”, con un claro acento mesopotámico. Ahora, dicen club árabe con acento perfecto, y omiten el jabibi (por si acaso alguna interceptación telefónica). Creo que este fenómeno se extiende al mundo entero, por lo que las lenguas arábigas, poéticas por excelencia, están sufriendo un duro revés (vean como antes la gente quería aprender árabe. Ahora, chino mandarín). Hoy en día, los que son explorados en sus más intrincados recovecos anatómicos en busca de algún arma biológica o química, son los sospechosos de ser terroristas islámicos.

Como yo sé de la complejidad de los sistemas complejos, y la sociedad cae dentro de esta categoría, me intriga de verdad la causa para esta eterna persecución a algún tipo de organización, agrupación o gremio por parte de los Estados Unidos. Lo extraño es que siempre es una sola organización. Todos los recursos se destinan a eso. Es probable que de lo complejo que es el sistema norteamericano, yo solo aprecie solo una pequeña parte de la realidad. Si alguien tiene la respuesta a este dilema, ¿me la podría decir, por favor? Estaré pendiente de las respuestas. Mientras tanto, estoy ansioso por saber cuál será el nuevo (redoble de tambores): “Apelativo Prohibido”. ¿Será “Chavista”? O quizá, ¿”Melista”? Espero que no, porque entonces los revisados en los aeropuertos en búsqueda de “la cuarta de Mel” en los lugares anatómicos más escondidos, seremos los hondureños. 

Tenga buen día.

martes, 26 de mayo de 2009

Sobre la cuarta urna y los grupos de poder

Alguien me está ganando en mi carrera por conquistar al mundo: se llama “Wolfram Alfa”. Es un buscador de internet inteligente, pero ummmm es más inteligente de lo que pensé. Wolfram Alfa cree que me ganará solo porque su inventor publicó su primer artículo sobre física de partículas a los 16 años. Bueno, algo se me ocurrirá. Hoy tengo ganas de hablarles un poco de política, porque ningún ratón que se precie de querer conquistar al mundo puede dejar de decir algo de política y de futbol.

El día de hoy he escuchado hablar a algunos eminentes periodistas de nuestro país, quienes han defendido la libertad de expresión, que es representada por la llamada “prensa independiente” y que en la actualidad se ve amenazada por el afán de continuismo político del gobierno de turno. Casualmente, dos periodistas se encuentran en estos momentos secuestrados (no digo que ambas cosas están relacionadas. Como científico necesitaría evidencias para confirmarlo). Estos sucesos me hacen recordar los ataques contra la Prensa libre de parte del Presidente Chávez. De hecho, algunos sucesos actuales del país son una reminiscencia de los acaecidos en Venezuela hace algunos años.

Ahora bien, hace unos momentos leí en un libro del historiador alemán Paul H. Koch, titulado La Historia Oculta del Mundo, cuyo tema es la teoría de la conspiración y las sociedades secretas, una historia sobre un periodista de nombre John Winton, jefe de redacción del New York Times por muchos años. En su fiesta de despedida por su jubilación, alguien levantó la copa y dijo: “por la independencia de la Prensa,” a lo que Winton respondió (lo transcribo textualmente): “No existe una prensa independiente, a no ser en una pequeña ciudad de provincias: ustedes lo saben y yo lo sé. No hay ni uno solo entre ustedes que ose escribir su honesta opinión y, si lo hiciera, saben de sobra que su texto jamás será publicado. El oficio de periodista en Nueva York, y en toda América, consiste en destruir la verdad, en mentir abiertamente, en pervertir, en envilecer. ¿Qué locura es esa de beber a la salud de la prensa independiente? Somos herramientas y criados de hombres ricos que se ubican tras bambalinas. Somos unos polichinelas: ellos tiran de los hilos y nosotros bailamos. Nuestros talentos, nuestras posibilidades y nuestras vidas son propiedad de otros hombres. Somos unos prostitutos espirituales.” Desde luego, Winton se estaba jubilando y sus palabras, las que calló por tanto tiempo, ya no tendrían mucha repercusión en su trabajo.


Estas palabras dichas por un jefe de redacción de uno de los periódicos más prestigiosos del mundo me impactaron. Yo tengo algunos amigos periodistas a quien tengo un aprecio entrañable. Yo les pregunto: ¿es cierto eso? Porque de ser así, entonces, ¿Quién podrá defendernos? ¿Los reportajes, de verdad, no son la opinión sincera de ustedes sino la de instituciones o grupos de personas con intereses particulares, arreglada de tal manera que luzca atractiva a la audiencia? Eso me asusta sobremanera. Desearía que eso no fuera cierto para nuestro país.

Ahora, déjenme decirles que no se necesita ser un ratón genio como yo para saber que Honduras NO necesita un cambio en la constitución. Los problemas de Honduras son enormes como para distraerse con nimiedades que solo interesa a un grupo de burócratas en Tegucigalpa. Para la mayoría de las personas, el que cambien la Constitución o no la cambien, el que haya o no haya cuarta urna, DA LO MISMO. Igual seguirá la mayoría de la población en el nivel de pobreza extrema, igual no se apoyará el desarrollo y avance de la ciencia (yo mismo he sufrido en carne propia la indiferencia de las instituciones a la investigación científica), igual continuaran los alarmantemente altos índices de corrupción. Lo que Honduras necesita es reinventar por completo sus instituciones. La Universidad, que la cierren y la reinventen. Las mentes jóvenes que luchan por abrirse paso en la vida deseando una educación superior, perderán menos tiempo. Las instituciones que han sido atacadas inmisericordemente por la segunda ley de la termodinámica, es más fácil, y económicamente más factible, rediseñarlas y reconstruirlas, que intentar arreglarlas con parches.

Escuchaba un anuncio publicitario del Gobierno de la República sobre la cuarta urna. En el, una mujer dice: “yo estoy con la cuarta urna, porque quiero decidir como quiero vivir”. Já, ¿decidir como quiero vivir? ¿Usted cree que algún día se realizará un plebiscito para consultarle al pueblo (por ejemplo) si quiere que la educación pública sea bilingüe? ¿O sobre cualquier asunto que de verdad influya sobre la forma de vida de la gente? ¿Usted cree que el hondureño promedio decidirá, haya o no haya cuarta urna, en el futuro inmediato, como quiere vivir? Lo único que decide es si se va o no se va mojado para Estados Unidos. No se si habrá algún iluso que crea que las palabras de ese anuncio son ciertas, pero supongo que si lo hay.

Ahora bien, ¿no es también acaso continuismo el hecho de que existe una brecha insalvable entre la clase privilegiada de este país y los más pobres, y que NINGÚN gobierno por venir ofrezca soluciones claras y realistas, y que lejos de esto se interesen en mantener el status quo de una elite privilegiada? ¿No es acaso el status quo una forma de continuismo? El Gobierno de turno, ni corto ni perezoso, solo está aprovechando la situación.

Como tuve la oportunidad de estudiar en nuestra hermana república de Colombia, pude comparar su cultura con la nuestra. En ese país, las mejores escuelas son las públicas, por lo que todos los niños tienen acceso a una educación de calidad. En nuestro país, a la educación deficiente de la mayoría de las escuelas públicas se le suma la falta de clases por las numerosas huelgas que se repiten año con año. Díganme ustedes, ¿Cómo va a competir en el futuro ruedo laboral un niño con recursos que apenas alcanzan para comprar un par de cuadernos, que asiste a pocas clases en el año, con aquellos que tienen acceso a una educación bilingüe de primera? Desde la tierna infancia el futuro está marcado. Lo que debemos hacer es reinventar, rediseñar, reconstruir el Magisterio en Honduras. ¿Por qué no ocupamos nuestro tiempo en la discusión permanente de cómo solucionar estos y otros problemas apremiantes de nuestra sociedad? Le diré por qué: Todo es cuestión de poder (dulce poder): Por ejemplo, en la actualidad hay dos grupos disputándose el poder 1) el Gobierno de turno (de hecho, no es el Gobierno, es un grupo de poder tras este) buscando el continuismo político, quien tarde o temprano, de lograrlo, comenzará a expropiar bienes privados que pasarán al grupo de poder tras bambalinas, y 2) los grupos de poder privilegiados actuales, como algunos medios de comunicación y otros a quienes interesa el status quo. Esto es más claro que el agua, pero la discusión la arreglan con frases bonitas y palabras altisonantes: que defendiendo la constitución, que los artículos pétreos, que los derechos del pueblo, que la democracia, que la libre expresión. A ambos bandos les importa un bledo el bienestar de las mayorías. En medio de esta lucha de poder está el resto de nosotros, quienes nos dejamos hipnotizar por tal circo retórico.

Últimamente he conversado con algunas personas sobre su opinión respecto a si habrá o no continuismo político. La respuesta, invariablemente, es que en este país los grupos poderosos actuales son tan poderosos que no permitirán que eso suceda. Aparentemente esta es una opinión generalizada. Ahora pregunto yo: si los grupos de poder en Honduras son tan poderosos ¿por qué no han hecho nada para que se mejore (entre otras cosas) la educación pública? Hay dos respuestas posibles: 1) como los hijos de los poderosos asisten a escuelas bilingües de primera categoría del país o del extranjero, tienen acceso a los mejores servicios de salud etc. simplemente les importa un pepino, o como dice mi madre, un soberano cacahuate. O 2) les interesa que la gente siga sumida en la ignorancia y el analfabetismo, de tal forma que puedan ser convencidos y manipulados con frasecitas mentirosas pero elegantes y a simple vista convincentes.

¿Cómo es posible que en un país en el que todavía se mueren los niños de desnutrición se hable solo de la cuarta urna y de futbol? ¿Estamos tan idiotizados? Afortunadamente, la tecnología moderna permite que el poder se descentralice un poco. De esa manera, yo puedo verter mis opiniones en este blog. La frase en inglés se oiría más bonita, y no se si está acuñada, pero yo la llamaría: Empowerment of the Common Man (tal vez la leí en alguna parte). ¿Ven? Yo puedo hacer eso porque tuve la dicha de estudiar en una escuela bilingüe (bueno, además soy ratón genio, ¿recuerdan?). Mis preciados amigos, mejor termino ya antes de meterme en problemas, y me voy a ¡tratar de conquistar al mundo!