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lunes, 18 de marzo de 2013

RASEL TOMÉ, LIDER DE LA RESISTENCIA

Por: José María Castillo Hidalgo

Líder resistencia honduras

Abogado Rasel Tomé, expresidente de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) y líder de la Resistencia. Acompañó al expresidente José Manuel Zelaya Rosales durante los seis meses que permaneció refugiado en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa. 

miércoles, 2 de mayo de 2012

Cultura del poder: Etimología de los simbolismos en Honduras


Por: Nelson Arambú.  

Para Demócrito, fue tan sencillo como plantear la existencia de los átomos, tan individuales que al agruparse dan origen a lo que conocemos.   El arjé de la crisis del individuo presupone un efecto directo en la colectividad, por tanto, si asumimos al estado como una serie de partículas en teoría individuales pero que juntas dan origen a lo que conocemos como nación, ¿seríamos capaces de asumir que somos responsables directos del buen o mal funcionamiento del mismo?

A finales del siglo pasado, cuando la ciudadanía de este pequeño país veía las agujas del reloj abrir las puertas del nuevo siglo, entre tragos de aguardiente y otros con champagne – barato y de mala calidad – soñaba que Honduras habría de alcanzar su época dorada, ni el más hábil de los teoristas podría augurar tal descalabro económico, social, político y especialmente humanitario. La pequeña nación centroamericana – por ubicación pero más parecida al África por el sufrimiento al que han sido condenados sus habitantes  – alcanzaría los peores estándares de calidad de vida, no fundamentados estrictamente en la privatización de los bienes públicos, sino por la pérdida del raciocinio que caracterizo al país en los últimos 20 años. En yuxtaposición al desplome humanitario, esta década había sido declarada el Decenio Internacional de una cultura de paz y no violencia para los niños del mundo (2000-2009) por la ONU.

¿Cuántas de las cosas que le suceden al país hoy día tienen su origen en la cultura? En 1982, la Unesco declaró: “La cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella, discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella, el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden” (Unesco, 1982: Declaración de México).

La forma de estructura que tiene la sociedad hondureña ha sido reforzada en el consiente colectivo a través del poder de los símbolos. Es necesario que comprendamos que los símbolos son en su mayoría definidos por un sector social pequeño, que de manera arbitraria y basada en sus propios preceptos de moralidad, orden y modelos a seguir, establecen símbolos sociales que funcionan como códigos del comportamiento para orientar al imaginario colectivo – para quienes podría sonar a isomorfismo, no están alejados de la realidad – desde eslogan para campañas políticas hasta la parafernalia armada de los despampanantes desfiles militares, el saludo visceral del comandante de las Fuerzas Armadas al jefe de estado, la misa de apertura de un nuevo gobierno, la cena del 04 de julio en la embajada de los Estados Unidos, el árbol nacional, la bandera, el escudo, la credibilidad del apellido, el matrimonio, las iglesias católica y su prima cada vez más parecida la protestante, los equipos de futbol, la ciudad de San Pedro Sula como símbolo de desarrollo y Tegucigalpa la eterna emblemática de la pobreza y la esclavitud minera, los desfiles del 15 de septiembre insignias ineludibles de una juventud dogmatizada que marcha perenne demostrando su feudo desmedido a una sociedad adulta y decadente, que les aplaude como a sus bufones personales. Siempre quise saber, ¿Por qué razón si celebrábamos independencia, se hace un único desfile y además tan homogéneo?
   
Uno de los simbolismos arraigados con mayor fuerza en la cultura hondureña, lo debe ser la cultura de la no violencia, la que debemos entender como: cultura de la sumisión. Posiblemente toda generación nacida a partir de los 80´s creció con el fantasma de la guerra fría, como un fenómeno aislado de sociedades barbarás, anarquistas, violentas y con profundos vacios morales. El país en el que nacieron, por el contrario, se pintaba a sí mismo como una isla, un lugar paradisiaco donde alguna vez en siglos pasados, un indio llamado Lempira (1537) o un general de apellido Morazán libraron batallas con un sentido libertario. Paradójicamente al general fusilado en San José,  Costa Rica en 1842, se le celebra con desfiles armados, fusiles cañonazos, y un saludo tiranizado a la tribuna conservadora, clasista que devela pulcritud e indulgencia por sus vasallos muertos de hambre.

Nada puede ser más contradictorio que celebrar a Francisco Morazán como siervos de la supremacía. Durante su gestión como mandatario de la República Federal, Morazán promulgó las reformas liberales, las cuales incluyeron: la educación, y libertad de prensa y de religión; además limitó el poder de la iglesia católica con la abolición del diezmo de parte del gobierno, y la separación del estado y la iglesia como emblema innegociable de la libertad del pueblo. En fin, al observar en detalle la lucha de este eminente reformista, se esperaría que la celebración de él como símbolo fuese tan rebelde como su propia esencia. Imaginaría las calles repletas de jóvenes cuestionando al sistema, promoviendo reformas, incitando a la rebeldía, rayando las paredes, demandando la defensa del estado seglar; un ejército caminando al lado del pueblo, recordándole a la clase mimada que cualquier síntoma de amenaza al bien común, desencadenaría una reacción popular en su contra, que seguramente Miguel Facussé temblaría ante la tan sola idea de lastimar a un campesino.  
     
Emma Goldman determinó que la tendencia de nuestros tiempos estaba resumida en una sola palabra: Cantidad. Y es que nada sobre lo que podamos dilucidar tiene más fuerza que la cantidad, desde el trabajo menos remunerado hasta la idea de transformación social más grande que hayamos experimentado; por eso cobra fuerza la teoría de la relatividad pues parece que todo está determinado siempre por el observador,  e=mc2. En la validez de las reformas estructurales al estado por ejemplo: dependen de la masa, de la hecatombe popular. Un cambio importante no puede ser acuñado por un pequeño grupo. Habría que demostrar torrentes de muchedumbres beligerantes para justificar tal desacato a la autoridad. 

Por eso era importante en Honduras la famosa cuarta urna (2009). No bastaba, no era suficiente que algunos pensantes disidentes del sistema explicaran sabiamente que ninguna constitución puede estar por encima de las necesidades más básicas, más urgentes y especialmente más actuales de un país. Era necesaria la cantidad. Por eso también el término popularizado por las raquíticas mentes de la prensa mediática nacional, “los 4 gatos de la resistencia”  – me pregunto sí tenemos claridad respecto a que no son las mayorías las que determinan el curso de las cosas, sino una minoría privilegiada –.   
       
Las obras de Henrik Ibsen fueron geniales para desnudar la idea popularizada sobre el poder de las mayorías. Las mayorías sin conciencia pueden resultar peligrosas y punitivas; la masa por si sola es un simbolismo puro, sin trascendencia, una horda amorfa que no cuaja, que pierde la capacidad no solo de cuestionar al sistema sino de auto-cuestionarse, de crecer y cohesionarse sabiamente, de establecer ritmos, parámetros y sinergias éticas. Una masa significativa tiene calidad, tiene fuerza, el número es prescindible.  Cuando los conservadores balbucean para explicar el descalabro social acuden inmediatamente a la moral. La pérdida de esta es – en su poca capacidad analítica – la única responsable del desorden en el que el país se encuentra. No son capaces de identificar sus aportes significativos a la crisis; las fracasadas regulaciones que ejercen bajo el principio de democracia, cuyo objetivo final es el control de una masa que está compuesta en su naturaleza por todas las minorías. No es contradicción semántica, es simpleza existencial.

La figura de autoridad diseminada entre la gente es quizá el mayor enemigo de la utopía. El simbolismo del poder en la idiosincrasia de este pueblo es tenaz. Revelarse ante esa autoridad es un pecado. Pese a que sea sistemáticamente errática, sería más errático el desacato que el correctivo hacia la autoridad misma. Volvemos a la perspectiva pues la autoridad siempre será inversamente proporcional a la disposición a obedecer, o expresado en otros términos, nadie puede dominar sin que el otro esté dispuesto a permitirlo. Por ello es tan esencial el principio de rendición. Es “bueno rendirse”. Si te cansas debes rendirte; si no podés contra la corriente debés rendirte. El simbolismo impuesto no es luchar, es rendirse ante una autoridad mayor, una fuerza suprema a la que es prohibido desobedecer, unas veces llamada Dios, otras veces gobierno, policía, ejercito, partidos políticos, instituciones, lacrimógenas, fusiles, padres, iglesia, marido, matrimonio, indiferencia, injusticia, uniformes, estatuas, banderas, escudos, dinero…, en fin, aunque la bandera este fea, no te atrevas a decirlo, es haram.

Nelson Arambú / Abril 2012. 

martes, 26 de julio de 2011

LA TRAICIÓN, LA ENCRUCIJADA Y EL PUNTO DE NO RETORNO

Por: José María Castillo Hidalgo

Las demás personas que estaban en el recinto salieron por distintos motivos que no vienen a cuento. El discípulo dejó de contar monedas y tuvo entonces fuerzas insospechadas para confrontar y ver directamente a los ojos de su Maestro, a quien amaba y a veces también odiaba. Pero para él todo estaba claro ahora. Si alguna metáfora cabía, era aquella que dice que los granos ya están dorados y listos para la molienda.

El recibimiento apoteósico y la proclama hecha por la multitud a su Maestro como hijo de David, es decir, heredero legítimo al trono, era la señal esperada y él quería desde hace mucho tiempo introducir entre las prédicas de sus compañeros, su propia lucha y sus aspiraciones. Este tema ya había sido tratado en conversaciones anteriores, pero nunca como ahora consideraba él que era esta la hora propicia de la sublevación y si no era esta, ya no habría otra, así que había que hacer un último esfuerzo para que esto entrara al programa de inmediato.

Al pueblo le urge que se le quite de encima la opresión del usurpador extranjero, que se le devuelva la dignidad que da el pan y la religión y que tenga oportunidad de ser feliz. Aquí en mi cinto y mas allá sobre los estantes, están las espadas con doble filo, y lo que es más importante, sobran las fibras que las han de blandir y que no saben temblar, para destriparles las cabezas a tanto pagano extranjero que nos desgobierna, nos explota y nos humilla. La gloria de Salomón está a la vuelta de la esquina, las aspiraciones del pueblo son para vivirlas hoy, para que nuestros hijos y nietos sean mejores y que cada amanecer sea más brillante que el anterior.

Así que de una buena vez habló: “Querido Maestro, tengo todo arreglado, unámonos a la lucha armada, y tu se el Rey, por favor.” El Maestro no anduvo con ambages y con una firmeza de montaña, la cual su discípulo sintió como una estocada en los intestinos con extracción de tirabuzón le contestó: “Ya te dije que no y ya te expliqué por qué.”

El discípulo sintió encabritarse los vellos de sus brazos y la nuca. Percibió que le bullía la sangre y las orejas le silbaron. Entonces cualquier palabra que pudiera haber salido de su garganta, se convirtió en una vorágine que se hundió en el mar de su cuerpo y se hizo silente como una tumba. Se dio la vuelta y se encaminó a la puerta. Cuando tomó la aldaba escuchó la voz de su Maestro y el alma le regresó al cuerpo solo para abandonarle de nuevo al interpretar su mente las palabras que le decía: “Lo que vas a hacer, no le des tanta vuelta.”

Afuera estaban los hombres divididos en grupos, casi todos con espadas pero ninguno pensando en la lucha ni en pie de guerra, sino que se la pasaban siguiendo al Maestro y a unas cuantas mujerucas en sus pregones pacíficos e ilusionismos folclóricos, detrás de unos mensajes llenos de imágenes, que a veces compartían el dolor del pueblo y a veces lo dejaban huérfano. Cuando vio a los compañeros sintió que se le desbordaban por las circunvoluciones del cerebro las palabras dichas por su Maestro: “No le des tanta vuelta,” entonces ya no caviló sino que  dijo en voz baja “ja...cual vueltas si voy derechito a erigir un mártir para la lucha de mi pueblo.”

Adentro el Maestro vislumbraba en el horizonte imágenes del futuro y sintió como se reventaban las plaquetas y los vasos en su sistema y cuando se secó el sudor de la frente con el dorso de la mano, pudo advertir que estaba transpirando sangre. Al día siguiente, le tocó al Astro Rey retostar por última vez al Rey Maestro a quien a su vez le tocó desfilar empapado en mas sudor y más sangre, y con un leño a cuestas, y a los efluvios dorados siguiendo instrucciones precisas, además de su oficio regular de todos los días, les tocó hacer saltar de aquella piel gravemente torturada un vapor que repeliera a los serafines, a los espíritus de sus ancestros por línea materna y a las demás fuerzas protectoras del universo y también a infinidad de entidades paralelas que intentaban permear para socorrerle desde todos los confines del multiverso.

Las mujeres al paso de aquel cuadro prorrumpían en llanto, pero él les decía: “No lloréis por mi, esto no es nada, llorad por lo que le espera a vuestros hijos... ¡Vaya la élite de Sacerdotes y del Sanedrín, si esto hacen con el árbol que da fruto, que esperanza le queda al pueblo!”

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La revuelta judía en serio contra los invasores Romanos tardó algunos treinta años más en estallar y en todo caso, el patriota aquel que fue apóstol, para bien o mal, se libró de verla y vivirla. Fue si no en el año 66 de la era común,  primero en el Norte de la provincia, precisamente en la región llamada Galilea, donde la insurrección liderada por guerrilleros zelotas y sicarios (término que  les aplicaron los romanos a los defensores judíos por analogía con los malandrines de su ruedo, la palabra viene de “sica,” pequeño puñal que se ocultaba en los pliegues del manto y se sacaba rápidamente para cumplir encargos... grupo por demás radical y recalcitrante, dedicado al  asalto, el secuestro y la eliminación selectiva, del cual dicho sea de paso, Barrabás había sido conspicuo miembro y posiblemente también el propio discípulo tesorero: Iscarii-ote=el sicario, y aún otros de ellos) que incitados por fanatismos religiosos y políticos (vaya combinación  explosiva) atacaron y destruyeron la guarnición romana compuesta mayormente por mercenarios griegos y sirios, y al llegar los refuerzos, se replegaron a Jerusalén.

Aquí los Comandantes históricos Eleazar ben Ananías, Juan de Giscala, Simón ben Giora, Eleazar ben Yair (Juan bar Aona?) se atrincheraron en lugares estratégicos de Jerusalén, en la ciudadela de la fortaleza Antonia, en el mismo Templo y otras grandes edificaciones, para enfrentarse a los enviados del Emperador Vespasiano, su hijo el General Tito, Cestio Galo, Lucilio Baso, Lucio Flavio Silva. Los romanos tenían 70,000 hombres en armas, los judíos unos 300,000.

Los señores de la guerra del Imperio, duchos en el arte de vencer y dominar, intentaron durante el asedio una rendición que les reportara una mínima de bajas, usando la guerra psicológica. Hicieron despliegue de sus armas sofisticadas y de última generación, flamantes catapultas y ballestas, y sus soldados mostraron sus corazas relucientes y su férrea disciplina, haciendo todo tipo de ejercicios militares con sus caballos y mastines, levantando nubes de polvo y produciendo una mezcla multicolor con la fanfarria que da el poder.

También pusieron al sabio e ínclito historiador judío Flavio Josefo, a que desde afuera de la muralla increpara a sus paisanos: “¡Nuestro pueblo NO ha recibido nunca el don de las armas, y para hacer la guerra acarreará forzosamente ser vencido en ella!” “¡Creéis que Dios permanece aún entre los suyos convertidos en perversos!”  Y otras expresiones de este talle. Pero lastimosamente ni esto ni aquello disuadió al valiente corazón del guerrillero judío, quienes tampoco permitieron a la población negociar la rendición por vía de cometerle atrocidades (como siempre al pueblo le toca hacer de jamón y queso en el sandwich) y ni modo, los romanos tampoco podían regresarse a Italia con las manos vacías y a embates de arietes y rocas rompieron la muralla de la ciudad.

Aún hoy en día, puede verse sobre la Vía Sacra de la Ciudad Eterna allende el Mediterráneo, el Arco de Tito, mostrando en  bajorrelieve a soldados romanos en procesión triunfal alzando como botín de guerra la menorá (candelabro de siete brazos) y otros tesoros del Templo, y hay crónicas que relatan que se sacó de allí tanto oro que su precio bajó a la mitad en esos días.

El último reducto de la resistencia estuvo en la Fortaleza de Masada, situada sobre una colina con vista al Mar Muerto, donde casi mil personas, tomando fuerza e inspiración de la vistada, prefirieron suicidarse en masa en el año 73, antes que entregarse a los idolatras.

CONSECUENCIAS: Toda la provincia fue arrasada, Jerusalén quedó en escombros y del imponente templo solo quedó un muro adrede al que todavía llegan a lamentarse los fieles judíos. Más de un millón de personas puede decirse que afortunadamente murieron, en comparación a la funesta suerte de gran parte de los sobrevivientes que les tocó vivir como esclavos. Esa fue precisamente la razón de la diáspora y la extinción del antiguo Estado judío. Inclusive se especula que esta terrible tragedia ocasionó el estigma y trauma  colectivo que ulteriormente impidió a los askenazíes y sefarditas organizar una resistencia guerrillera efectiva contra los aberrados nazis.


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El Presidente tropical, normalmente audaz, pendenciero y lenguaraz, se miraba ahora pálido, desconcertado, y guardaba silencio. Un sudor gélido se escurrió por su rostro y acabó en sus bigotes en forma de escarcha, mientras escuchaba las explicaciones que no quería escuchar. El creía que podía ser conveniente posponer la movida y así lo había expresado, y pensaba: ¡Pero si yo mismo he sido de la oligarquía y la oligarquía no es tan mala!... ¡Y si en verdad tengo apoyo popular del auténtico soberano NO necesitamos insistir en actuar a matacaballo!  Pero el bajito de anteojos le decía: “Ya NO nos podemos echar pa tras, es mejor enfrentar las obsoletas y retrógradas leyes de este país y a las autoridades y monigotes pusilánimes y pichiruches de la oligarquía corrupta, corruptible y corruptora y demás poderes fácticos, en el peor de los casos, que enfrentar o contrariar a las fuerzas que nos han apoyado hasta ahora, porque entonces sí que no quedará títere con cabeza y ni vos ni yo vamos a hallar un escondrijo suficientemente bueno donde reposar el morro. Recordá que para los nuestros el poder es su religión y sus métodos casi cualquiera y no entienden de razones, menos de estupideces y reculadas. Ya lo dijo el Che: Si avanzo seguidme, si me detengo, empujadme y si retrocedo pegadme un tiro.”

Entonces el chaparrito de cachetes escabrosos apagó el aire acondicionado, miró a la mujer sonriente sentada de piernas cruzadas en el sofá y luego quedó viendo al Presidente para apreciar alguna reacción en su cuerpo. Afuera la concurrencia esperaba impaciente. El Presidente se quitó el sombrero, respiró hondo y  con ambas  manos se aplastó el cabello hacia la nuca. Con voz suave y melodiosa dijo: “Démosle viaje puesss...”

RECUENTO:
2,000 millones de dólares en perdidas.
+100 muertos.
+Miles de heridos.
=Una nación dividida.

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...Pero el nuevo amanecer es nuestro!


Roatán, Julio 26, 2011.


JOSÉ MARÍA CASTILLO HIDALGO

viernes, 14 de mayo de 2010

Médico de la resistencia o, ¡doctor, me resisto a medicarme!

Dr. Edwin Francisco Herrera Paz.

Los nombres de los personajes han sido cambiados. Cualquier coincidencia con el mundo real no es más que eso: pura coincidencia (para que no me demanden).

Hace unos días charlaba amenamente con un colega y amigo, el Doctor Hermenegildo Demetrio, mientras comíamos unas deliciosas baleadas1. Hermenegildo Demetrio, quien es militante de la resistencia, es además un hombre estudioso y muy bien preparado en su campo. Además de su especialidad médica cuenta con una subespecialidad, una subsubespecialidad y una subsubsubespecialidad, por lo cual ha pasado gran parte de su vida estudiando.
El problema con mi amigo es que de tanto estar encerrado estudiando se ha quedado congelado en el tiempo, como en estado de animación suspendida, y no es hasta recientemente que está conociendo el mundo moderno. Yo a veces le ayudo enseñándole por ejemplo que ahora contamos con cosas como Google y Wikipedia, o que en un futuro cercano los diagnósticos de susceptibilidad genética se realizarán con un pequeño chip, o que ya no se utilizan electroshocks para tratar las depresiones.
No. No es como decía el ingenioso novelista sobre su ingenioso hidalgo, que a Hermenegildo Demetrio se le haya secado el cerebro de tanto estudiar. El problema es que las ciencias en general se están volviendo especializadas en extremo, lo cual no está mal si el especialista no se olvida que el ser humano es un ente integral que no se puede reducir a cada una de las partes.
Al respecto es ilustrativo mencionar el caso de una ancianita paciente de mi esposa. La viejecita tomaba un arsenal de medicamentos para cada uno de sus males, recetados por las más variadas especies de especialistas. En la primera consulta le dijo a mi esposa que tomaba más de 30 tabletas al día, y “me rechichto a medicarme mách, porque ahora me chiento peor que al princhipio”. Mi esposa procedió a retirarle la totalidad de las medicinas, con lo cual la ancianita se alivió milagrosamente de todos sus achaques. ¡Santo remedio!
Bien, departía yo con el Doctor Hermenegildo Demetrio y le comentaba de mi intención de realizar una campaña para socializar la profesión médica en nuestro país. Verán. Mi amigo, además de ser un activista del grupo denominado “La Resistencia” formado a partir de los eventos políticos del 2009 en Honduras, tiene fuertes tendencias socialistas. Es decir, es un ideólogo del socialismo.
-Mirá Hermenegildo Demetrio- le dije. –En Honduras los especialistas y subespecialistas ganan bastante más que los médicos generales. Pero desde el punto de vista socialista esto no debe ser así. Si el médico general trabaja 8 horas y el especialista también 8, entonces deben ganar lo mismo. Aunque esto debería extenderse a todas las profesiones y quehaceres laborales, nosotros como médicos debemos comenzar con la medicina. ¿Qué te parece?-
-Además- continué –las plazas del estado están acaparadas por unos pocos. Por ejemplo, vos tenés tres plazas para las cuales no te das abasto, mientras otros especialistas no tienen ninguna. Desde el punto de vista socialista estas plazas deberían estar equitativamente distribuidas, ya que muchas plazas en manos de unos pocos se aproxima más al modelo oligarca que vos con justa razón condenás. Los especialistas oligarcas, además de gozar de los jugosos salarios por sus múltiples plazas, han aprendido a sacar ventaja de sus posiciones y refieren a los pacientes de los hospitales a sus consultorios privados aduciendo “falta de medicamentos, recursos o material”. Vos sabés, como todos nosotros, del jugoso negocio consistente en la venta de material de osteosíntesis para el tratamiento quirúrgico de fracturas en los hospitales.-
Continué con mis argumentos: -Es lógico que bajo este modelo el sistema de salud en nuestro país sea deficiente, por más que para el estado sea una de las áreas a la que se destine un mayor porcentaje del gasto público. Vos sabés además que incluso hay especialistas que ostentan plazas en sitios lejanos a sus residencias y cobran sus salarios sin haberse presentado nunca a sus puestos de trabajo. Y si viven cerca del hospital donde laboran en guardias nocturnas, únicamente están “por llamado”, pero sus sueldos no los cobran por llamado sino íntegro.-
Procedí entonces a hacerle una propuesta a Hermenegildo Demetrio: -Mirá Herme, yo quiero comenzar una campaña para que se instaure un sistema socialista en el gremio médico que labora con el estado. Pero yo no trabajo con el estado ni pretendo hacerlo, y vos sí, y no hay nada que tenga más impacto que un hombre íntegro que practica lo que predica. Si vos me ayudás en esta campaña, sin lugar a dudas tendrá éxito.-  
En este punto yo ya me había emocionado con mi exposición, y proseguí: -Incluso, Herme, podríamos llevar nuestra campaña al extremo. Por ejemplo, vos tenés una hermosa residencia en una zona exclusiva de la ciudad, con cuatro dormitorios amplios. Podrías dejar dos dormitorios para vos y tu familia, y compartir los otros dos con otros médicos que aun no tienen su casa. ¿No te parece bello? ¡El verdadero comunismo de Marx en acción! Vos lo harías voluntariamente y serías un ejemplo que pronto seguirían otros.-
Todo iba bien hasta que mencioné lo de la casa. Mi amigo se atragantó con la baleada para lo cual procedí a la maniobra de Heimlich, y además tuve que darle aire con un libro que improvisé para que sirviera como ventilador. !Casi se me muere mi amigo! Una vez restablecido, continuamos la conversación y me dijo: -Bueno, bueno, habría que pensarlo. Yo te aviso, aunque no creo que sea una idea viable.-
-No te preocupés- le dije. -¡Lo sospeché desde un principio!- Porque no es lo mismo verla venir que platicar con ella. O como diría la finada Teresita, “del dicho al hecho hay mucho trecho”. O como digo yo, “de la oración a la acción, hay un mundo de separación”. O tal vez, “todos podemos ser grandes ideólogos, mientras no nos toquen la bolsa”.
-Herme, ¿No te vas a comer la otra baleada?- Le dije.
-No, ya se me quitó el hambre-
-Dale la primera mordida que como dice mi madre, “comer y rascar, todo es empezar”.- 

1. Baleada: comida típica hondureña consistente en una tortilla de harina con frijoles, queso, mantequilla, huevo, chorizo, chuleta de cerdo y aguacate, aderezada con encurtido de chile y cebolla. Antes le ponían pollo, pero tras el descubrimiento de la relación entre la ingesta de pollo y la homosexualidad por parte de Evo Morales, la esperanza de vida les ha aumentado a estos plumiferos animalitos. 

miércoles, 9 de septiembre de 2009

¿Resistencia o resiliencia?


Edwin Francisco Herrera Paz

Las redes de comunicación pueden ser usadas con fines constructivos o destructivos. El poder de la energía atómica puede ser usado para proveer energía a miles de hogares, o para destruir una ciudad en cuestión de segundos, o incluso para destruir el género humano. Las técnicas de biología molecular pueden utilizarse para fabricar vacunas contra microorganismos asesinos, o para convertir microorganismos inocuos en asesinos por medio de la práctica del bioterrorismo. El transporte nuclear de células somáticas (clonación) se podrá usar para construir órganos nuevos que substituirían a los dañados, y como consecuencia salvarían vidas, o para construir un ejército de humanos exterminadores mejorados (¿recuerda “Los niños del Brasil”?). De la misma manera, la red podría ser utilizada para mejorar las comunicaciones entre grupos colaboradores en distintas ramas del quehacer humano, como la ciencia, la política, los asuntos de estado, la democracia, etc., o para organizar guerras, terrorismo cibernético, y terrorismo psicológico (mediante la rápida divulgación de falsos rumores).

Siempre llevar a cabo labores constructivas requerirá un mayor esfuerzo que realizar labores destructivas, ya que la segunda ley de la termodinámica nos dice, en palabras sencillas, que es más fácil desorganizar que organizar. En ese sentido, la misma vida en todos sus niveles de complejidad, incluyendo la organización social, parece desafiar dicha ley. Por eso el estudio de la vida, llámese célula, órgano, individuo, comunidad, organización, sistema financiero o sociedad global, es tan interesante. ¿Cómo es posible que estos sistemas evolucionen siempre hacia configuraciones progresivamente más complejos? ¿Interviene Dios y de qué forma en el desarrollo de dichos sistemas? ¿Por qué hay fuerzas destructivas? ¿No sería deseable que en el universo solo hubiera fuerzas constructivas? Estas y otras preguntas son objeto de discusión en la actualidad en diversos campos del conocimiento, que van desde la física de partículas, a la biología, la teología, la sociología, la economía y las ciencias políticas, participando todas en el estudio de una disciplina en común que hoy en día se denomina “Sistemas Complejos”, y es así como, por ejemplo, un biólogo experto en ecología en los Estados Unidos se atreve a aconsejar a los expertos en economía sobre estrategias financieras.

Usted se habrá dado cuenta de que he utilizado los términos “procesos constructivos” y “procesos destructivos”, en lugar de los apelativos de procesos buenos o malos, por una sencilla razón: ambos tipos de procesos son necesarios en la evolución de los sistemas complejos.

El sistema óseo humano (nuestro esqueleto), por ejemplo, está compuesto por una matriz de la proteína llamada colágeno, que le proporciona flexibilidad, y de hidroxiapatita, una sal de calcio que le proporciona resistencia. El esqueleto cumple las funciones del andamio del cuerpo, y también de protección dada su dureza. Así, protege de traumatismos a órganos vitales como al encéfalo (cráneo), a los pulmones y al corazón (caja torácica). Estamos claros que una de las características funcionales del esqueleto es su resistencia.

Pero el esqueleto no es solo un andamio inerte, como el que sostiene a un edificio. En su matriz habitan dos tipos celulares: los osteoblastos, en cargados de construir el tejido óseo (proceso constructivo), y los osteoclastos, encargados de degradarlo (proceso destructivo). Estos dos procesos simultáneos y mutuamente complementarios origina el proceso llamado “remodelación ósea”. Este último hace del esqueleto una estructura dinámica, adaptable. Ante ciertos estímulos ambientales, como el aumento en la actividad física, aumenta la actividad de los osteoblastos, aumentando el tamaño de los huesos y por ende, la capacidad de soportar fuerzas estresantes. Por el contrario, en un ambiente de ingravidez, por ejemplo, predominará la actividad osteoclástica. El remodelamiento óseo tiene otra función: la reparación continua de pequeñas fracturas o deformidades (inestabilidades del sistema), manteniendo la función y forma normal del hueso en ambientes cambiantes, lo que hace al sistema óseo una estructura adaptativa, capaz de adaptarse a diferentes niveles de estrés físico.

La vida en todas sus formas se caracteriza por su adaptabilidad al ambiente mediante diferentes sistemas autorregulados, y mediante procesos constructivos y destructivos. Las células se encuentran en un constante dinamismo, destruyendo y reciclando proteínas y sintetizando nuevas. El desarrollo de los embriones se caracteriza por el surgimiento de estructuras que contienen células que deberán morir por un proceso de muerte celular programada llamada apoptósis, y así permitir el correcto desarrollo de los órganos. En las sociedades humanas, cada generación envejece y finalmente muere, cediendo su lugar a la siguiente generación con ideas renovadas. La vida se destruye y se renueva continuamente, y este proceso es necesario para crear en los sistemas vivos la capacidad para absorber ataques ambientales de diversa índole, convirtiéndolos en adaptativos. A esta característica de los sistemas vivos la podemos llamar “resiliensia”, tomando el término prestado de la psicología.

La sociedad humana ha logrado dominar la tierra gracias a su enorme resiliencia. Los sistemas sociales humanos son en extremo dinámicos, cambiando constantemente merced a diversos fenómenos, como el antagonismo entre grupos, las guerras y las revoluciones. A lo largo de la historia de la humanidad vemos a las sociedades compitiendo o cooperando, pero siempre rediseñandose, adaptándose a los cambios continuos surgidos de la tecnología, la ciencia, la religión, la política o los sistemas de producción.

Los grupos inconformes y revolucionarios se oponen siempre al status quo, en el que grupos de poder logran dominar el sistema cayendo en un círculo vicioso de corrupción y derroche. Todos los grandes imperios de la historia han terminado en decadencia cuando su poder se ha vuelto excesivo, controlador y abusador, y de no ser por la diversidad de pensamiento de las sociedades, el inconformismo y la lucha por la liberación de la opresión, la humanidad entera degeneraría en un caos orgiástico y decadente en el que unos pocos (los cultural o genéticamente mejor provistos) amasarían un poder desmedido, tal vez autodestruyéndose por los excesos, mientras la inmensa mayoría caería en la lipidia, muriendo de hambre. Afortunadamente para nuestra especie, el espíritu humano no se conforma, es inquieto, siempre está en busca de soluciones a los problemas, siempre creando nuevas formas de hacer las cosas, y la diversidad de ideas siempre generando antagonismos que devienen en nuevas síntesis, consistentes en tomar los elementos deseables de las formas de pensar pasadas para encontrar mejores soluciones, o alternativamente, cambiando de manera radical un sistema decadente y substituyéndolo por otro.

Así, en la actual crisis política, podemos ver a la denominada “resistencia” como un grupo de revoltosos, mancha paredes, irrespetuosos, bochincheros y comanches, o verla desde una perspectiva diferente: un grupo heterogéneo de hondureños luchando contra el status quo, que incluye, claro, revoltosos y delincuentes de todos los tipos (¿en qué gremio no los hay?), pero también intelectuales y hondureños sinceros, que quieren soluciones reales para nuestro país, como el combate genuino a nuestros flagelos históricos como lo son la corrupción y la deficiencia en la educación y la salud pública, que nos han impedido salir a flote en el miserable mar da la inopia. Esta es una fuerza modeladora que deberá ser usada por la hondureñidad hacia mejores derroteros; que la resistencia sea un factor de resiliencia futura para nuestro pueblo. Y creo, además, que la mejor manera de lograrlo a estas alturas del partido es mediante una apertura sincera y transparente de las partes que permita el inicio de un diálogo orientado a buscar las mejores soluciones, encaminado hacia  esa nueva síntesis. Saludos.

domingo, 16 de agosto de 2009

De guerras y fenómenos sociales complejos

Dicen que el presidente Arias de Costa Rica ya no nos aguanta mandándole cuatros: primero, a Mel y su cuarta, y ahora el 4 a 0 de la selección. Me alegra el triunfo de la selección, pero sigo creyendo que fue una irresponsabilidad permitir el partido a puertas abiertas. Tan solo dos días después del partido la cantidad de casos confirmados de gripe A H1N1 aumentó vertiginosamente. Aunque no sugiero que el partido es el único factor que ha acelerado la epidemia, la probabilidad de que haya contribuido es muy alta. Las autoridades lo sabían, y aun así se dejaron convencer por los directivos, a quienes no les importa la salud del pueblo con tal de cumplir con sus propósitos. Pero irresponsables somos todos, al poner como prioridad un partido de futbol sobre algo tan delicado como una epidemia. Irresponsables son también los participantes en las marchas, que contribuyen a la propagación de la epidemia. Pero el premio a la irresponsabilidad le corresponde al Gobierno, ya que este es el encargado de regular los asuntos de salud pública.

Pero claro, así como una vez le dijeron al Emperador romano: “Cesar, el pueblo tiene hambre”, a lo que el contestó: “Dadles circo”, en los tiempos modernos decimos: “Cesar, el pueblo está inconforme” Entonces podemos contestar: “démosle futbol”. Aunque ahora el papel de Cesar no recae sobre una persona sino sobre un grupo.

Las manifestaciones que en el país se han dado a llamar colectivamente “la resistencia” son un fenómeno social complejo, que no se debe simplificar con el apelativo de “los revoltosos”, así como el grupo de los que están a favor de la destitución de Mel no se pueden llamar colectivamente “la oligarquía”. Dentro de las marchas de resistencia uno puede encontrar personas interesadas en crear el caos por diversos motivos. Por ejemplo, al presidente Hugo Chávez le interesa la desestabilización social, pero alguien más estará interesado en la eliminación de los negocios de la competencia. Los grupos de revoltosos no están necesariamente relacionados con los manifestantes que reclaman cambios en Honduras, y que además lo hacen con convicción. Entre la resistencia hay personajes reconocidos por corrupción, y hasta por actos delincuenciales, así como hay individuos con trayectorias intachables, y gente cansada de las condiciones de miseria de nuestro país, intelectuales, artistas, y algunos que solo son metidos (sampalimones, les dicen en el pueblo de mi madre). En resumen, la resistencia está formada por un grupo heterogéneo de hondureños (y algunos extranjeros) que no debe ser analizado de forma simplista sino con un abordaje basado en los sistemas complejos.

Los hombres de ciencia de todas las ramas del conocimiento se están dando cuenta de que el mundo está cambiando a una velocidad vertiginosa. Los gobiernos, diseñados para los cambios lentos, no se adaptan a las nuevas necesidades de las sociedades ni a sus propiedades emergentes. Por ejemplo, es sabido que las tácticas de guerra han cambiado, siendo ahora cientos de veces más efectivas con un mínimo número de bajas. En las últimas décadas del siglo pasado se puso de moda la guerra “basada en efectos”, en la que en lugar de destruir grandes contingentes de los ejércitos, utilizando una gran cantidad de poder, el objetivo se desplazaba a las necesidades, y aplicando relativamente poco poder en una línea de abastecimiento se ganaba la guerra. Pero gracias a las comunicaciones, las guerras siguen cambiando, volviéndose más sutiles y complejas.

En un sistema complejo surgen propiedades emergentes y efectos completamente desconocidos cuando se juntan dos o más factores, anteriormente aislados. Por ejemplo, la computadora personal fue diseñada en un inicio para realizar cálculos matemáticos, como procesador de texto, para jugar y hasta para hacer listas. Cuando esta tecnología se encontró con la tecnología de las comunicaciones, surgió Internet, una herramienta inesperada, y que hoy por hoy está cambiando a las sociedades humanas en muchos aspectos. Estamos hablando aquí de solo unas cuantas décadas, y se espera que los cambios en el futuro sean más radicales y rápidos, por lo que el único paradigma que se mantendrá, es que no debe haber paradigmas.

Junte usted los préstamos hipotecarios conocidos como sub-prime en los Estados Unidos por un lado, con capitales de riesgo por el otro, y usted obtendrá un derrumbe financiero de escala global, inesperado y sin precedentes. El derrumbe del sistema socialista en la antigua Unión Soviética obedeció a la confluencia de muchos factores previamente aislados, y en una combinación improbable. El mundo moderno, debido a su creciente complejidad, está lleno de factores que se encontrarán cada vez con mayor frecuencia, resultando en efectos previamente desconocidos. Junte la sed de poder del presidente Chávez, la voracidad por el oro negro del mundo, la falta de guía espiritual en la sociedad con el consiguiente aumento en el consumo de drogas, una oligarquía y una clase media asustadas, la cuarta de Mel y cientos de otros pequeños factores y ¿Que obtiene? un golpe de estado (y/o sucesión constitucional, usted nómbrelo) atípico que al mundo le cuesta comprender, por más que se le explique. Junte usted todos estos factores, añadido a intereses personales, con un pueblo por décadas inconforme, con falta de educación, sin acceso a los servicios de salud, con escasa o ninguna posibilidad de salir de la pobreza a menos que migre hacia el imperio, y usted obtendrá una revolución.

Escuchaba hace algún tiempo hablar por una radio de la capital al Abogado Enrique Ortéz Colindres, una persona a quien admiro desde mi niñez por sus amplios conocimientos y por la manera en la que transmite esos conocimientos. No estuve de acuerdo con algo que dijo: que poco a poco irá disminuyendo la resistencia en el país. No lo creo. Hay muchos intereses involucrados, una gran proporción de las clases trabajadoras siguen inconformes, y es más fácil crear el desorden, con la ayuda de la segunda Ley de la termodinámica, que organizar y construir. Y es que no estamos en los ochentas. La estructura mediática del socialismo latinoamericano es impresionante, y las nuevas formas de comunicación convierten a los grupos en entes altamente comunicados y adaptables. Además, la historia nos muestra que las revoluciones son resilientes y resistentes (por eso se llama resistencia). Las medidas utilizadas en aquel entonces no harían más que agudizar y magnificar el fenómeno.

Afortunadamente y contrario al lo que dicta el sentido común, esta guerra se puede ganar cediendo, proponiendo decididamente medidas sociales, haciendo de este conflicto una negociación de ganar-ganar. Pero eso solo se logrará con una actitud proactiva tanto de la clase gobernante como de la llamada “oligarquía”, quienes ganarán a cambio una mayor tranquilidad y seguridad para sus hijos y nietos en este país. Desde luego, no es con futbol. Es con medidas reales.

Un amigo me dijo el otro día: “vos no sos ni chicha ni limonada”. Claro que no, -le dije- “yo soy solo hondureño, pero comprometido y que quiere lo mejor para su patria”. Si usted me pregunta a que equipo de futbol le voy, yo le contestaré que al Real España, pero también al Maratón, los dos equipos de mi ciudad. Usted me dirá, con una expresión de asombro, que eso no se puede. Pero entonces usted deberá sustentar su hipótesis con sólidos argumentos, si acaso quiere convencerme. Rompamos unos cuantos paradigmas. Saludos.