Mostrando entradas con la etiqueta lenguaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lenguaje. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de marzo de 2013

LIBRÉMONOS DE LA TIRANÍA DE ESOS AMIGUITOS SONRIENTES LLAMADOS PARÉNTESIS


Por: Edwin Francisco Herrera Paz


Dientes parentesisSiempre me he preguntado por qué causas misteriosas y ocultas al conocimiento, le ponemos límites al lenguaje escrito. Los pensamientos son ilimitados. Podemos pensar en palabras, imágenes o ideas puras, pero a la hora de plasmarlo en papel las letras se quedan cortas y demasiadas veces no hay una combinación adecuada que describa a cabalidad lo que el intelecto desbocado dicta. Por ello muchos creativos pintan, otros bailan y muchos componen melodías que el lenguaje no podría describir ni en un millón de años. Quiero referirme en esta ocasión a los paréntesis, esas sonrisas ladeadas dentro de las cuales queremos contener una idea que no corresponde al texto principal, cuyo objetivo es causar la impresión de algo que no se quiere expresar de manera explícita, pero que no se puede omitir. Como si estuviéramos hablando y el soliloquio se interrumpiera por un pensamiento que queda atrapado entre los paréntesis, sin poder escapar, después de lo cual reanudamos el monólogo.

bananas
Lo que me preocupa y a veces me exaspera es que no hay ninguna manera "legal" de hacer un entre paréntesis dentro de otro entre paréntesis. A veces estoy escribiendo y necesito abrir paréntesis, pero mientras escribo entre paréntesis quiero abrir paréntesis de nuevo, pero al momento me doy cuenta que las reglas del castellano (y si no me equivoco de los demás idiomas (claro, con alguna excepción que confirme la regla)) me lo impiden. Sin embargo, ¿Qué más da? Las reglas se hicieron para transgredirlas de vez en cuando. Ahora bien, si usted es una persona atenta y cuidadosa se dará cuenta que por fin me liberé. Con un poco de miedo pero lo hice. En algún sitio de las líneas anteriores (tres o cuatro (creo), aunque aquí también) abrí un entre paréntesis dentro de otro entre paréntesis. Es como estar en un sueño y soñar dentro del sueño. ¿Le ha pasado? Uno se despierta y poco tiempo después se da cuenta que despertó en un sueño, así que se vuelve a despertar. Y cuando por fin usted dice “ahora sí es real”, se vuelve a despertar. Por suerte termina realmente despertándose, pero si no fuera así nos volveríamos locos o no nos despertaríamos jamás (quedando atrapados en un ciclo iterativo (o probablemente recursivo) sin fin).

bioparéntesis
Pienso que después de este post la lengua española jamás volverá a ser la misma. Tal vez millares de personas que les gusta escribir, de vez en cuando se habrán topado con la restricción de los paréntesis, pero ya no más. Tal vez estos cientos de miles que sufren en silencio la agonía de los amiguitos sonrientes se sentirán profundamente agradecidos con aquel que los liberó de su secreto tormento, de la tiranía de los paréntesis. No lo sé. No aceptaré ningún premio. Me basta la satisfacción del deber cumplido. Usted dirá que debo ser una especie de genio con una revelación sobrenatural, pero naaa, no es así. Soy normalito y común y corriente, aunque en realidad parezca un intelectual superdotado atrapado en un cuerpo de actor de Hollywood y adelantado para su tiempo. No se engañe. Se lo prometo que soy normal y solo se trata de una falsa percepción suya. Por ejemplo, la idea de los paréntesis la tomé de las rutinas de programación de computadoras. Los lenguajes de programación son extremadamente escasos en palabras, y todas las maravillas que ejecuta la máquina se pueden construir con un puñado de ellas. Pero si hay algo que se puede manipular como a usted le dé la gana cuando elabora un programa, son los paréntesis.

Nica necesidades fisiológicas
Para el caso, doña Chencha va de viaje y quiere saber si lleva todo lo que necesita en su maleta. Abre la maleta y revisa. ¿Está la cartera de cuero que le regaló la nuera? Si no está, la busca y la echa, pero si está, pasa al siguiente artículo: su nica. Doña Chencha nunca dejaría aquel preciado utensilio que la acompaña en todos sus viajes, obsequio de su marido. ¿Qué sería doña Chencha sin su nica? Nada más que una simple fruncida viejecita nonagenaria del montón. Su preciada nica fue un regalo de aniversario allá por 1943. Bien, la nica está lista y en su lugar. Ahora revisa el mariguanol, pomada indispensable para el reuma que ya la aqueja periódicamente. El mariguanol en su sitio…. Luego la docena de calzones de algodón, sus favoritos…..

Aunque no lo crea esta lista de chequeo y la toma de decisiones que deberá hacer doña Chencha se puede programar en una sola línea con el uso de paréntesis. En la hoja de cálculo Excel, la ecuación de doña Chencha sería más o menos así:  

“Si(Y(Están calzones en maleta, Y(está mariguanol en maleta, Y(está nica en maleta, está cartera en maleta), entonces me voy de viaje, de lo contrario Y(Si (no están calzones, entonces echar calzones)Y(Si(No está mariguanol, entonces echar mariguanol)Y(Si(No está nica, entonces echar nica)Y(Si(No están calzones, entonces echar calzones),me voy de viaje)))))))”.

O quizá algo parecido. Si los lenguajes de programación, tan rígidos ellos, permiten el anidamiento de oraciones entre paréntesis dentro de otros paréntesis, ¿por qué no tomar la idea y llevarla al idioma español? Brillante idea, ¿Verdad? Y por favor no, no insista, no me lo agradezca (solo hago lo que puedo (aunque raras veces hace uno todo lo que puede (excepto, claro está, si la mujer lo obliga))).

Saludos. 

lunes, 8 de agosto de 2011

Semejanzas Entre la Evolución Biológica y la Evolución del Lenguaje

El Código Genético como una Forma de Lenguaje
El ADN comparte con el lenguaje idiomático el hecho de ser ambos sistemas de codificación de información.

En el ADN se encuentran los genes, unidades informativas con las instrucciones para la construcción de las proteínas, que son los bloques fundamentales de la vida. Las proteínas son cadenas largas de unas pequeñas moléculas llamadas aminoácidos de los cuales hay 20 en total. El ADN es una cadena larga de pequeñas moléculas llamadas nucleótidos,  4 tipos en total, y a los cuales se les asigna la primera letra de su nombre químico: A (Adenina), T (Timidina), G (Guanina) y C (Citocina).

Un cromosoma está construido por una secuencia compuesta por millones de estos nucleótido en fila india, uno detrás de otro. No todo este ADN es codificante, es decir, forma parte de genes. Pero en una región correspondiente a un gen los nucleótidos forman verdaderas palabras del llamado lenguaje de la vida.

Cada palabra está compuesta de tres nucleótidos, y el total de combinaciones posibles de un abecedario de cuatro letras formando palabras de tres letras, es 64. Es decir, el código genético es un lenguaje de 64 palabras llamadas “codones” o tripletes. Cada palabra o codón es asignada a un aminoácido (recuerde que son 20 aminoácidos).

Lenguaje genético: Cada codón nombra un aminoácido.
Un mismo aminoácido puede ser nombrado por
varios codones sinónimos.
Como hay 61 codones o palabras asignadas a solo 20 aminoácidos (tres codones son de parada indicando la terminación de la “lectura” del gen), cada uno de estos últimos puede tener asignado más de un codón. Estos codones entonces son “sinónimos” en el mismo sentido que en el lenguaje idiomático.

Por lo tanto, queda claro que un gen es un verdadero texto escrito con palabras de tres letras, a partir de un alfabeto de cuatro letras. Repito, este texto contiene las instrucciones para la síntesis de una proteína. Las proteínas realizan virtualmente todas las funciones de un organismo, y en un individuo hay una gran diversidad de ellas (100,000 tipos diferentes de proteínas se los humanos).

La función de una proteína depende primordialmente de su forma. Pero la forma depende de la secuencia de aminoácidos la cual depende a su vez de la secuencia de nucleótidos en el gen. Luego, si variamos la secuencia del gen podríamos variar el funcionamiento de la proteína, y esta variación podría, a la vez, tener repercusiones sobre las características del individuo. ¡Y es sobre estas características que actúa la evolución!

Proteína: La función depende de la forma,
y la forma de la secuencia
Hay una diferencia entre el lenguaje genético y un idioma, y es que este último es algo más flexible puesto que las palabras son de longitud variable y los fonemas se pueden aplicar arbitrariamente a los grafemas. Pero a un nivel básico ambos se rigen por los mismos principios. Con el tiempo evolutivo las especies aumentan gradualmente en complejidad, por lo que se hace necesaria una mayor cantidad de ADN para contener todas las instrucciones o genes que codifiquen la mayor diversidad de proteínas. En el idioma, a medida que las sociedades crecen en complejidad aumenta el número de vocablos para poder nombrar los nuevos objetos. Sin duda cualquier idioma moderno es mucho más amplio que el utilizado por las primeras tribus nómadas de cazadores-recolectores.

Pero las semejanzas no terminan allí. En el siglo 19 Charles Darwin describió la evolución por selección natural que se resume así: en una población de organismos biológicos habrá cierto grado de variación entre los individuos. Algunas variantes les proporcionan a los individuos portadores una ventaja biológica, pero otras son desventajosas. Los individuos con las variantes ventajosas tendrán una mayor probabilidad de sobrevivir en un ambiente determinado, y por lo tanto también de reproducirse y heredar esas variantes a la descendencia.

Lo que nunca supo Darwin es de donde surge la variación en una población. Ahora sabemos, gracias a la labor de pacientes y entregados investigadores, que esta variación se produce por diferencias en la forma de las proteínas entre individuos, y estas diferencias surgen a partir de diferencias en las secuencias de los genes.

Mutaciones y Jergas

Y ahora vamos al kid del asunto. Las variaciones en los genes surgen por mutaciones introducidas en cada generación. Los genes se heredan de padres a hijos en copias exactas, pero de vez en cuando surge un evento disruptivo o desorganizativo. El ADN no es copiado fielmente y surge lo que se llama una mutación. La mayoría de estas mutaciones no tienen repercusiones en la forma de la proteína, pero de vez en cuando una mutación produce una variante proteínica con mayor o menor actividad biológica que se ve reflejada en las características del individuo. Es mucho más probable que una mutación origine una desventaja biológica (lo que es natural considerando que se trata de una disrupción), pero en ocasiones el cambio será favorable. Por lo tanto, la evolución echa mano de los pequeños cambios que ocurren en las instrucciones de una generación a otra. (Desde luego, además de las mutaciones hay otras fuerzas de cambio que no mencionaré aquí porque exceden el objetivo de este artículo, pero al lector interesado lo refiero a la Teoría Neutralista de la evolución molecular. Por otra parte y según mi teoría de la Evolución hacia la Complejidad, las mutaciones desfavorables son igualmente importantes dentro del grupo, fenómeno al que volveré más adelante. 

Afro descendiente, Señal
¿Cómo cambia una lengua o idioma? Exactamente de la misma manera. En cada generación surgen variaciones en forma de nuevos vocablos, o de alteraciones a vocablos ya existentes. Podríamos decir que se trata de disrupciones en el lenguaje; cambios desorganizativos entre una generación y la siguiente. Los que somos padres hemos escuchado escandalizados a nuestros hijos decir palabras o acepciones de palabras que no entendemos, que son propias de su generación porque han surgido de ella. Este fenómeno se ve exacerbado en aquellos grupos que utilizan jergas ocupacionales o grupales, o lo que conocemos popularmente como “caliche” en mi tierra. Muchas de estas palabras, o nuevas acepciones de palabras existentes, nunca se incorporan definitivamente al lenguaje y tendrán una vida efímera, pero otras recibirán aceptación y terminarán formando parte del idioma.

Un elemento importante aquí es que tanto las mutaciones como los cambios lingüísticos son fenómenos aleatorios (como todo factor desorganizativo). Es virtualmente imposible predecir en que parte del ADN ocurrirán las mutaciones, o que cambios en el lenguaje se registrarán de una generación a otra. Esto toma especial interés en el siguiente aspecto de la investigación.

Tiempos de Coalescencia

Tomemos una población de organismos vivos. Ahora, construyamos una barrera que separe la población en dos partes de tal manera que ahora tenemos dos subpoblaciones (llamémosles población 1 y 2) aisladas la una de la otra. En cada generación se registrarán algunas mutaciones. Pero los sitios en los que dichas mutaciones ocurrirán serán diferentes en cada una de las poblaciones. De esa forma la población 1 se diferenciará levemente de la población 2 en cada nueva generación.

Cavalli-Sforza
Árbol filogenético construido con datos
linguisticos y geneticos. Ver texto. 
Ahora bien. Supongamos que tenemos dos poblaciones, pero no sabemos cuánto tiempo ha transcurrido desde que ambas formaban parte de una sola población. Si contamos con la información sobre el ritmo en el que se producen las mutaciones en un gen determinado, entonces podríamos analizar el número de diferencias en ese gen entre ambas poblaciones, y de acuerdo a esa magnitud estableceríamos el número de generaciones desde la separación de la población original, y por ende el tiempo transcurrido (llamado “Tiempo de Coalescencia).”
Ahora, no estudiemos dos, sino muchas subpoblaciones. Analizando los tiempos de coalescencia entre pares de poblaciones podremos construir un árbol filogenético con cada una de las subpoblaciones al final de cada rama. La distancia entre dos ramas será proporcional al tiempo de coalescencia.

¿Y con el lenguaje? Pues usted lo adivinó. Sucede exactamente lo mismo. Separemos por completo una población humana dividiéndola en dos subpoblaciones, sin migración entre ambas. En cada nueva generación surgirán nuevos fonemas de manera aleatoria en cada una de las poblaciones, de tal manera que después de un tiempo la acumulación de diferencias determinará el surgimiento de dos idiomas. Si contamos con los métodos adecuados, mediante el análisis de las diferencias fonéticas entre dos poblaciones podríamos calcular el tiempo transcurrido entre la separación a partir de la población original (llamada “ancestro común”) y la actualidad. Y al igual que con los genes, podríamos construir árboles filogenéticos en grupos de poblaciones con diferentes dialectos.

Herrera-Paz
Árbol filogenético de las comunidades de
Gracias a Dios, Honduras, construido a
partir de frecuencias de apellidos.
¿Hay alguna prueba empírica de esto? El Doctor Luca Cavalli-Sforza es una figura sobresaliente en el campo de la genética de poblaciones, especialmente por el desarrollo de una de las herramientas más utilizada para calcular la distancia de separación a partir de series de datos poblacionales: la distancia de la cuerda de Cavalli-Sforza.

En un artículo interesante y seminal denominado Genes, Peoples and Languages (Genes, Gentes y Lenguajes) publicado por el Doctor Cavalli-Sforza en Proceedings of the National Academy of Sciences, se muestra la correspondencia entre grupos lingüísticos y genéticos mediante dendrogramas o árboles filogenéticos, lo que muestra la coevolución de los genes y los lenguajes.

Otra valiosa fuente de información lingüística con su correspondencia genética lo constituyen los apellidos. Mediante el análisis de frecuencias de apellidos se calcula la isonimia y otros parámetros que ayudan a la determinación de la estructura y la dinámica de las poblaciones humanas.


La desorganización (entropía) como elemento directriz hacia el aumento en complejidad

No puedo hablar de la evolución del lenguaje y de los genes sin enmarcarla dentro del contexto de la evolución hacia niveles de creciente complejidad. Como dije anteriormente, la Teoría de la Evolución darwiniana ha puesto énfasis en las selección de variantes genéticas ventajosas, pero de acuerdo a mi teoría, en muchos casos, son las variantes desventajosas que producen pérdida de función las que contribuyen con el aumento en complejidad creando dependencia entre los individuos de la población, y con ello especialización y colaboración.

Herrera Paz
Arboles filogenéticos de 22 poblaciones
americanas, africanas y europeas construidos
mediante dos métodos diferentes de agrupamiento
En el caso del lenguaje, un ser humano residente en una urbe moderna es incapaz de dominar todos los vocablos de su lenguaje. Muchísimos de estos vocablos son especializados y requiere de un aprendizaje profesional. Para el caso, yo no domino la propedéutica del las ciencias jurídicas, excepto someramente, y al contrario, es probable que los abogados no dominen la mayor parte del vocabulario médico.

Esto no siempre fue así, y hasta hace un tiempo no tan remoto aun había genios con conocimiento universal. La pérdida en la utilización de la información lingüística ha ido de la mano con la especialización, la interdependencia, y por ende el aumento en complejidad (revisar también Hacia una Verdadera Teoría de la Evolución, Cuando la Pérdida es Ganancia y Se Solicita Hermafrodita o ¡Qué Simple te estás Poniendo, Viejo!).

A manera de resumen, los genes y los lenguajes hablados y escritos constituyen variantes de los mismos sistemas de comunicación cumpliendo sus respectivos papeles en diferentes niveles de complejidad.

Saludos.

Lea También:

jueves, 28 de octubre de 2010

El poder de las palabras

Dr. Edwin Francisco Herrera Paz
Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz (Génesis 1:3)

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12).

La lengua es, por mucho, el musculo más veloz y polifacético del cuerpo humano, además de ser extremadamente sensible. No solamente es sensible al tacto. También es capaz de identificar ciertas cualidades químicas de muchos compuestos por medio del sentido del gusto. Nos sirve además para deglutir, sin contar con su función de proporcionar una sensualidad adicional a las relaciones de pareja.
La lengua, además de sus múltiples funciones, se ha constituido como una poderosa arma, a veces más potente que todas las bombas nucleares en la tierra. Con el advenimiento del lenguaje, la lengua se convirtió en una herramienta capaz de cambiar vidas y destinos. La invención de la escritura tuvo el efecto de hacer perdurable lo hablado, y el lenguaje en general se constituyó como uno de los pilares en los que se ha fundamentado el desarrollo del ser humano como animal pensante capaz de realizar prodigiosas hazañas.
La palabra hablada es tan poderosa que en Génesis 11:5 el mismo Dios, al ver que los humanos edificaban una torre que llegaría hasta el cielo, dijo: “He aquí, son un solo pueblo y todos ellos tienen la misma lengua. Y esto es lo que han comenzado a hacer, y ahora NADA de lo que se propongan hacer les será imposible”.
Esta declaración no es trivial. Los grupos humanos unidos por la comunicación podríamos ser capaces de llegar a las estrellas. Es posible que la historia de Babel se remonte al origen de las lenguas semíticas a partir de un lenguaje ancestral protosemítico, o aun antes, durante la separación de este con el protoindoeuropeo. Y entonces como ahora, los lenguajes han constituido una barrera cultural que separa a la humanidad en “burbujas” lingüísticas.
Las tradiciones culturales, las costumbres familiares y la reconstrucción mental del mundo se transmiten y logran a partir del lenguaje. Las sociedades son estructuradas por medio de códigos, leyes y reglamentos, que a su vez son elaboraciones lingüísticas enteramente abstractas que elevan a las instituciones humanas a la categoría de realidad. Así como la mecánica cuántica nos dice que la presencia de un observador colapsa la función de onda para que esta se concrete en un estado cuántico específico, el lenguaje colapsa la ideación humana en una realidad definida.
Por medio del lenguaje somos capaces de categorizar, de establecer límites entre elementos que de otra manera no se diferencian unos de otros, sino que forman parte de un continuo difuso. Aunque la habilidad de categorizar la compartimos con muchas de las especies del reino animal, es el lenguaje el que finalmente lleva a esta característica al extremo de originar una verdadera autoconciencia.
El lenguaje nos permite describir fenómenos de nuestro entorno así como sucesos en galaxias lejanas, reproducir esos fenómenos y utilizarlos para nuestro beneficio. Y a pesar de eso, de lo que no somos conscientes del todo es de la fuerza que poseen las palabras en nuestras propias vidas. Las palabras moldean nuestro futuro y el de nuestros seres queridos de una forma mucho más contundente de la que imaginamos. Las palabras positivas repetidas continuamente producen resultados positivos, pero lo contrario también es cierto. El ambiente negativo generado por palabras negativas tiene un garrafal efecto destructor.
Jesús utilizó la palabra hablada para sanar y para expulsar demonios. En el ámbito espiritual la palabra, ya sea hablada o escrita, tiene una importancia crucial, aun mayor que en nuestra realidad cotidiana. Jesús, y antes que él los profetas, insistían en la veracidad de lo que está escrito aunque no hubiese ocurrido todavía. Además Jesús recalca el poder de la palabra hablada cuando le explica a Pedro: “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en el cielo; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en el cielo” (Mateo 16:19).
La palabra de Jesús tiene la característica de trascender el espacio y el tiempo. Así, sus enseñanzas son tan actuales como lo fueron al momento de impartirlas. El famoso centurión romano de las escrituras se dio cuenta de esto y confirmó su fe al señalarle a Jesús: “No soy digno de que entres en mi casa; solo di la palabra y mi criado será sanado” (Mateo 8:8). Desde luego, el centurión conocía de estructuras terrenales y de la función crucial del lenguaje en su formación, que se deja entrever en el siguiente verso: “Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y mi siervo: Haz esto y lo hace” (Mateo 8:9).
Las palabras denigrantes dichas en algún momento son capaces de arruinar una vida. He oído de casos en los que un rencor ancestral se originó de un insulto y pasó a las demás generaciones. Cuando esto ocurre, generalmente el que insulta olvida pronto pero el agraviado mantiene una herida, una cicatriz bioquímica en lo profundo de sus redes neuronales, difícil de sanar.
Esto es especialmente cierto en los niños, en los que el sistema nervioso en formación les hace susceptibles a la influencia de los padres, maestros y demás adultos. Si usted le indica a su hijo que es lento, tonto o que tiene dificultad para realizar alguna tarea, es muy probable que el pequeño haga lo posible por cumplir con esa aseveración. Para el niño, los adultos son confiables y sabios y es difícil que se equivoquen en sus juicios. En la mente del niño él es “tonto” porque si no fuera así usted nunca se lo hubiese dicho.
Y como las costumbres de los padres son repetidas por los hijos, es así como vemos a muchas generaciones arrastrar con una minusvalía, una discapacidad o torpeza solo porque alguna vez, a algún ancestro remoto ya olvidado en la noche de los tiempos, se le ocurrió en un momento de irreflexión insultar a su hijo.
Por eso le aconsejo contrarrestar el constante bombardeo de palabras negativas al que se expone su hijo a diario desde su tierna infancia en el jardín escolar, y luego en la escuela y otros grupos sociales. Usted puede hacerlo diciéndoles palabras de bendición a diario. Recuerde que esas palabras acompañarán a su hijo siempre, a donde quiera que vaya por este breve sendero que es la vida terrenal. Saludos.

martes, 19 de octubre de 2010

La guerra de los sexos: sus efectos en el lenguaje

Evolucion, lenguajes
Tronco proto indoeuropeo. De: http://walkinthewords.blogspot.com

Edwin Francisco Herrera Paz

Desde hace algún tiempo vengo pensando acerca de algunas características que me parecen interesantes de los idiomas inglés y español, pero especialmente de este último.
Todas las lenguas comparten el mismo origen. Según la Biblia ese protolenguage se dividió en Babel, sin embargo la evidencia científica demuestra que los lenguajes evolucionan de manera similar a los genomas, y es posible construir arboles de distancias a partir de datos lingüísticos. Estos nos determinan los tiempos de separación de dos lenguas a partir de una antecesora común, o sea, el tiempo de coalescencia.
El español, comparte el mismo origen con el francés, el portugués y el italiano a partir del latín, pero la separación entre el portugués y el español es muy reciente. Se hace obvio por lo tanto que el inglés y el español comparten un lenguaje ancestral común más reciente entre ellos, que entre cada uno de ellos y alguna lengua oriental como, digamos el japonés, a modo de ejemplo. Esto es así debido a que tanto el tronco germánico -del cual deriva el inglés- como el latino derivan del protoindoeuropeo, el cual se fragmentó hará unos 5000 años para formar todos los troncos europeos.
¿Por qué entonces tantas diferencias gramaticales y semánticas entre estos dos idiomas? Tal vez las diferencias no sean tan extremas. En general el inglés se habla exactamente como el español, pero al revés. Por ejemplo, “Reacción en Cadena de la Polimerasa (RCP)” en inglés se dice “Polimerase Chain Reaction (PCR)”; “Polimorfismos de Longitud de los Fragmentos de Restricción (PLFR) “se dice en Ingles “Restriction Fragment Length Polimorphism (RFLP)”; “Receptor de Células T (RCT)” se dice “T Cell Receptor (TCR)”. Algo que me es difícil comprender por más que lo analizo es en qué momento de la historia comenzaron los anglosajones a hablar al revés y que pretendieron con eso. ¿Alguien me lo puede explicar?
Estadista norteamericana, machorra, espada
¿Miss Condoleezza o Mis "condolencias"?
Pero definitivamente el inglés es un lenguaje pragmático como los pueblos que lo hablan, lo que lo hace ideal para transmitir conocimientos compactados y específicos como en el ámbito de la ciencia y del comercio. Se puede notar que la palabra promedio del español tiene dos sílabas, mientras que la del inglés tiene una sola. Eso sí, el español se lee como se escribe, mientras que el inglés tiene una buena dosis de arbitrariedad al aplicar los fonemas a los grafemas.
Bill Clinton, Hillary Clinton
¡¡¡¡¡Ay, que duro pegás Hilaria!!!!
Bueno, a estas alturas es justo que aterrice en la diferencia entre las dos lenguas que realmente me llama la atención. Un asunto que verdaderamente me intriga, y que creo que merece una investigación a profundidad. Verán, he estado evitando este tema porque recientemente algunas amigas me quieren linchar debido a mis artículos, pero es necesario analizarlo con mucho detenimiento.
Lo que me intriga es: ¿Por qué el español utiliza el género para referirse a absolutamente todos los sustantivos o sujetos, y el inglés no? EL sustantivo, LA oración, EL documento, LA secadora, El carro, LA cebolla, EL pepino, LA remolacha, etc. En cambio en inglés los nombres no tienen género. En lugar de esto, “LA” y “EL” se convierten en un vocablo sin género: “THE.”
Mano levantada, Margaret Thatcher
Preparándose para darle una cachetada. ¡Y el pobre riendo!
En español aplicamos el género a la mayoría de animales, lo cual es comprensible puesto que un animal determinado suele ser de un sexo o del otro (con la excepción de los hermafroditas): el pato y la pata, el mono y la mona, el piojo y la pioja… bueno, si no somos capaces de distinguir el sexo del animal, mencionamos un solo género. Así tenemos la araña pero no el araño, la rana pero no el rano, el sapo pero no la sapa. Sin embargo aun así les aplicamos el género. Pero, ¿y las cosas (o serán cosos)? ¿Por qué el español asume que las cosas tienen sexo?
Esta asignación de géneros complica tanto nuestro idioma que rara vez un anglosajón que aprende español en la edad adulta logra dominarlo por completo. Así, oímos que dicen: “tu sewr un muchacha muy boniro y yo querwer comprarte un casa y una carrow, pero tu prepararme unos rwicas balearas* toras los noches,” por ejemplo.
La explicación de esta diferencia es sencilla. Mientras los anglosajones se orientan a la solución de problemas, en los asuntos del corazón son más bien fríos, mientras que aquellos que tenemos herencia latina somos muy apasionados, orientados a los asuntos del amor. Al parecer, los parajes helados e inhóspitos del norte de Europa exigían mucha concentración, trabajo y cooperación, mientras los cálidos y relajados paisajes cercanos al Mediterráneo permitieron la evolución de complejos comportamientos amatorios. Una característica con componente genético la aplicamos a la lengua (o más bien digo lenguaje para evitar malos entendidos), y es así como le asignamos un sexo a todo lo que nos rodea aunque no lo tenga.
De esta tendencia incluso ha surgido un tipo de humor lingüístico, como algunos chistes que me contó un amigo y que le comparto: 1) ¿Qué dijo una foca al entrar a un cuarto oscuro? R. ¡Necesito desesperadamente un foco! 2) ¿Que hace en una habitación un pato con una pata? R. Obvio, cojear. 3) ¿Que hacen en la misma habitación un papo** con una papa? R. Lógico, como es papo no se la “come.”
Guerra de los sexos
Esta asignación de género entre los latinos debió haber sido inventada por los hombres. Llegué a esa conclusión a partir de la tradición de mencionar sólo el género masculino cuando nos referimos a la especie. Así, “el hombre” hace referencia a nuestra especie; “los gatos” a los felinos mininos aunque entre ellos también haya mininas; “los perros” a la especie de los canes aunque entre ellos también haya canas o perras. A decir verdad esta generalización ha simplificado enormemente el lenguaje.
Mistress, Zapatos de tacón
Precioso modelo Prèt à porté "cascanueces"
Sin embargo en nuestros tiempos de gobierno femenino esta simplificación ha resultado problemática, especialmente para los políticos (y las políticas). En cualquier discurso el político (y la política) deberá referirse explícitamente a ambos sexos. Por ejemplo, el discursante (y la discursanta) deberá decir: los estudiantes y las estudiantas, los maestros y las maestras, los músicos y las músicas, los bailarines y las bailarinas, los pajaritos y las pajaritas, los zopilotes y las zopilotas, etc. y de esa forma se prolonga vanamente el tedioso discurso de por sí ya repleto de mentiras. Y si han podido notar, los hombres no exigimos reciprocidad. Por ejemplo, se vería muy feo que un político dijera “las mariposas y los mariposos aquí presentes” en un discurso tratando de adular a su público.
Por otra parte el término “machista” fue inventado por las mujeres, de lo contrario sería “machisto.” Y es que estamos viviendo una era de feministas (aunque también hay algunos feministos), es decir, de gobierno femenino. Si esta tendencia se mantiene llegará el día en el que se aplicará el género femenino a virtualmente todo. Los carros o vehículos serán carras o vehiculas, los electrodomésticos serán electrodomésticas (excepto el hombre que seguirá siendo doméstico), el tiempo será la tiempa, el mango pasará a ser la manga, el ayote la ayota, el cabello será la cabella, el pelo pasará a ser la pela, el huracán será huracana, el universo será universa, el plebiscito  plebiscita, Los Estados Unidos serán Las Estadas Unidas (los norteamericanos ya dicen “Estaras Uniras”), y así. El género masculino continuará siendo aplicado a todo lo negativo. El crimen continuará siendo masculino, al igual que el robo, el incesto, el estupro, etc., y la lepra pasará a ser el lepro, la gripe o gripa será el gripo, la epidemia será el epidemio, etc.
Presidente de Honduras, Candidata demócrata
El político con la política
Bien, los tiempos cambian, las sociedades crecen y los lenguajes evolucionan. ¿Qué nos deparará a nosotros los sufridos hombres el futuro? Algunas mujeres piensan que el hombre sale sobrando y que son las mujeres las que tienen el aparataje necesario para llevar a feliz término la reproducción. Y más ahora con la clonación y la reprogramación de células somáticas a células madre pluripotenciales, pues con la ayuda de estas tecnologías ya será posible el proceso sin la más mínima intervención del obsoleto hombre. Esperemos que la “guerra de los sexos” no termine en el genocidio, o mejor dicho en el “sexocidio” masculino. Saludos.

mujer torturadora excitante, hombre sumiso*Baleada: comida típica hondureña que hace alusión a la alta tasa de criminalidad vivida en Honduras (y en ascenso). Se está considerando substituir el nombre por el de "baleado."
**Papo: vocabla utilizada en Honduras para designar a una persona (o más bien persono) falto de entendimienta.