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sábado, 21 de noviembre de 2009

Algunas propuestas


Edwin Francisco Herrera Paz

Hace unos días, mientras me encontraba realizando un trámite en una oficina pública, quedé impresionado por la diligencia con la que realizaba su trabajo uno de los funcionarios. Como también mostraba un gran dominio y conocimiento de su trabajo, tratando de ser amable yo le dije: “Me impresiona su sapiencia”. Ante este comentario, el interpelado se sintió ofendido, y me dijo que él no era ningún sapo, y que si su trabajo lo hacía bien era porque así le había enseñado a hacer las cosas su mamá, y no porque le guste sapear. Bueno, mi afirmación cayó bajo su propio peso, pero de cualquier forma, felicito al mencionado trabajador público por pertenecer a una especie rara, en vías de extinción. La norma en muchas oficinas públicas es que si usted no pasa el billetito para la bolsa del funcionario, usted no obtiene nada.

Transitaba hace unos días por la colonia Rivera Hernández de San Pedro Sula cuando vi un pequeño convoy de 4 grandes carros de lujo, tragadores de combustible y en extremo contaminantes de nuestro mundo, pertenecientes a políticos, transitar por las calles de este populoso sector. Los felicito. Me siento consternado por el interés de tales políticos por nuestro pueblo. Es una lástima que tal interés se limite al pequeño período de tiempo anterior a las elecciones. Le dije a un residente del sector que en ese momento me acompañaba: “mire bien esos carros, ya que no verá otros iguales hasta dentro de unos tres o cuatro años”.
Hoy por la mañana, mientras compraba mi café matutino, un grupo de jóvenes activistas del partido nacional se juntaron en el establecimiento. En el parqueo, uno de ellos se comunicaba con otro por radio y le decía: “Oíme Rata, ¿y La Mula, cambio?” La Rata entonces contestó: “No sé, creo que anda con El Burro, cambio”. Sentí tristeza. El prestigio de la política de nuestra nación ha caído tanto que los hondureños deberemos contentarnos con que en un futuro, las riendas del país y la ciudad las lleven La Rata, La Mula y El Burro.
Mientras tanto, los jóvenes cerebros de nuestra tierra sueñan con ser contratados por alguna compañía extranjera, para triunfar, pero en otro sitio. Por ejemplo, leía en diario La Prensa hace unos días sobre un joven científico hondureño que ha triunfado en Estados Unidos y actualmente realiza investigaciones en un famoso laboratorio de aquellos lares. Pues bien, en nuestro país hay algunos jóvenes con ideas brillantes, con más mérito aun por trabajar en laboratorios obsoletos, y sin recursos de ningún tipo, sobre los cuales diario La Prensa ni siquiera se entera por el simple hecho de que están aquí, y lo que está aquí no vale la pena (aunque debo decir que en Honduras sí contamos con algunos medios de comunicación que intentan resaltar nuestros valores nacionales, y los hondureños deberíamos brindarles nuestro apoyo).
¿Pero es que acaso los problemas de Honduras no tienen solución? ¿Estamos los hondureños cayendo en un pozo sin fondo? ¿Hay soluciones viables? En mi humilde opinión, sí hay soluciones viables. Lo que no hay, es voluntad política. Le diré algunas de las soluciones que propongo para dos problemas actuales, y que podrían ser implementadas por nuestro Congreso Nacional en beneficio de todos.
Propaganda política de los diputados al Congreso Nacional. He podido presenciar en los últimos días, campañas políticas por radio y televisión que ascienden a muchos millones de lempiras. Algunas de estas campañas son para puestos en el Congreso. Su precio es quizá varias veces superior al salario total que obtendrá el diputado en los cuatro años de gobierno, por lo que se hace obvio que el objetivo es la obtención de poder para fines mucho más rentables, y que son auspiciados por grupos o corporaciones (aunque ese es tema de otro post en este blog). Ahora bien, con estas campañas los grandes beneficiados, además de los medios de comunicación, son los publicistas, y los felicito por el tremendo derroche de materia gris y creatividad de las que hacen gala.
Pero si usted se pone a pensar, a quienes deberíamos exigir el uso del cerebro es a los candidatos mismos. Propongo una Ley que prohíba tales cosas como las cancioncitas tontas, los slogans, o todo aquello que no sea la exposición de ideas en la publicidad política. Para ello, se deberá crear una comisión de censura, nombrada por el Tribunal Supremo Electoral. Una campaña basada en ideas obligaría al futuro padre de la patria a comenzar a utilizar y a ejercitar su órgano intracraneal aun antes de ser electo, tendría una planificación de lo que sería su período en el gobierno, y triunfarían solo aquellos que realmente tengan las mejores ideas en beneficio de la sociedad.
Altas tasas de homicidios. Las dos principales causas de muerte actualmente en nuestro país, son los asesinatos y los accidentes automovilísticos (al contrario de los países desarrollados en los que lo más probable es que usted se muera de viejito). Es increíble como en nuestro país cualquiera puede portar un arma de fuego. En la actualidad, a cualquier sitio que usted vaya, verá la presencia intimidante de guaruras armados hasta los dientes, protegiendo a sus empleadores de delincuentes, secuestradores o miembros del crimen organizado que también están armados hasta los dientes. Usted espera que en cualquier momento de ánimos caldeados, comience un tiroteo cruzado en el que usted o sus hijos estén en el centro.
Anoche conversaba con un oficial de la policía amigo mío, y le decía que la solución a la alta tasa de homicidios es en extremo sencilla: Un desarme general permanente. Me contestó mi amigo que esta es una solución obvia, pero que no es factible por los intereses que hay detrás de la venta de armamento. Además, las empresas de seguridad son un jugoso negocio, y proporcionan trabajo a miles de hondureños. En otras palabras, el crimen en nuestro país, es un buen negocio.
Bueno, si usted está en el negocio de las armas o de las compañías de seguridad, yo le digo: Será un buen negocio hasta que la situación de criminalidad ascendente en la que vivimos cobre como víctima a un familiar suyo. Entonces, dejará de ser un gran negocio para usted, a menos que usted mire con desdén la vida humana, incluyendo la de sus familiares. En una sociedad compleja todos los elementos se interrelacionan, así que sus acciones y decisiones tienen mucha más importancia de la que usted se imagina, por lo que creo que, como ciudadano responsable, usted me apoya en esta propuesta que ahora hago a los futuros padres de la patria: Una Ley anti armas de fuego, que incluya el desarme general permanente (en las calles, solo la policía debería estar armada).

Anteriormente, ya he propuesto soluciones viables para los mayores problemas de nuestra sociedad: la corrupción pública y la educación pública obsoleta y deficiente. Particularmente, no he escuchado de los candidatos a diputados, presidentes o alcaldes ninguna propuesta aceptable para el combate a la corrupción, por lo que mi voto continúa siendo una gran X, y si cambio de opinión votaré por gente nueva. La sangre nueva siempre trae una nueva esperanza. Saludos.