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viernes, 18 de mayo de 2012

Cincuenta Pesos al que se atreva.....


POR: NELSON ARAMBÚ

Señor presidente de la republica: no es grato para mí tener que escribirle a usted especialmente después de que ha quedado claro que cualquier cosa que se le pida o exija desde su papel como líder del país, caerá en un cesto de basura. Sin embargo, siento que como ciudadano de este país, tan mío y tan ajeno pero finalmente mío – porque lo siento en lo más profundo del alma –  es una obligación basada en el amor profundo a esta tierra, reclamarle por todas las atrocidades que han sido cometidas contra este pueblo tan noble y a veces tan incapaz, pero que ha demostrado ser profundamente humano, más allá de lo que usted y toda su caballeriza de iracundos intenten hacernos creer que somos.

Este pueblo que sufre las consecuencias de su inoperancia, de su falta de apego a la moral y no me refiero a esa seudomoral religiosa, sino a la otra, esa que aprendemos de pequeños que nos indica la diferencia concreta entre hacer daño o ser buenas personas; usted se ha dado gusto haciendo turismo por el mundo, balbuceando incoherencias, tratando de hacerles creer a los gobiernos del mundo que usted es alguien que piensa, que siente y que está comprometido con este país; pero nada puede ser más falso que eso, su actitud ambivalente ante la crisis del país es una clara señal de su hipocresía; siempre evade hablar de las cosas sustanciales de lo que nos sucede a la ciudadanía de esta nación, se mofa de la queja social, se burla del valor de la palabra escrita, se jacta de jugar a ser Dios y tener sexo con el diablo.

Afortunadamente, lejos de lo que algunos quieren hacernos creer, en este país existe gente valiente, personas con un amor profundo hacia los demás, seres humanos que han abandonado su propia seguridad, que han roto la burbuja de Walt Disney para identificarse con el dolor ajeno; para todos y todas está claro que no estamos contentos con usted, estamos sumamente consternados por el crecimiento exponencial que tuvo la violencia, el crimen, la inseguridad y la corrupción en esta Honduras desde que usted “tomó la palabra”. No nos gusta su forma majadera de abordar nuestras dificultades; odiamos profundamente su risa sarcástica para referirse a los pobres que mueren en manos del crimen organizado, estructurado e institucionalizado. ¡Sí señor! Ese crimen del que usted participa a diario y que hasta este momento parece provocarle una felicidad inversamente proporcional  y opuesta a nuestra rabia.

Usted ha puesto en entredicho la historia de este país; ha juzgado a sus semejantes poniéndose como ejemplo, ha difamado la autoridad de sus opositores para hacerse lamer las heridas por sus cómplices; a mí personalmente no me cabe la menor duda de que ama el cine de terror, pues convirtió a este país en una pieza de Hitchcock; es adicto a la mentira, a la palabrería barata, es un coprófago.              

Es tan vasta su insolencia que encontrar el calificativo perfecto para llamarle es una tarea titánica; explíquenos al menos ¿Cómo y donde aprendió a variar la axiología del costo de tener derecho a la vida entre las clases sociales? ¿Quién le enseño a diferenciar entre el precio del cuerpo muerto de un ciudadano en comparación a otro? Es hasta cierto punto fascinante su habilidad de emular a Hitler y hacerse pasar por Gandhi; ¿Por qué le gusta tanto jugar a policías y ladrones? ¿Quién le sabe secretos tan peligrosos que debe callarse la boca ante la muerte de nuestra gente? ¿Por qué necesita tanto decir que es cristiano? Para que usted lo sepa, un cristiano no necesita decir que lo es, no necesita compararse con los demás, no necesita una posición privilegiada, no necesita decir cómo quiere que se le reconozca, no necesita iglesia, pastor, cura o cardenal que le bese el culo; su amor por los demás sin establecer diferencias es el único testimonio que lo define.

Quiero que entienda o al menos escuche, que este país jamás fue pensado como un semillero de clases privilegiadas, aquí siempre se ha soñado y luchado porque todos seamos iguales, con nuestros aciertos y fallas, con nuestras propias equivocaciones y convicciones, con sueños individuales y otros que son compartidos, siempre con mucha emotividad, siempre creyendo que hacemos lo correcto y sin el temor para hacer lo que sea necesario para recuperar la paz del barrio donde crecimos jugando pelota, con las niñas corriendo descalzas jugando landa o a saltar la cuerda; con nuestras madres cocinando huevos y frijoles para comer con la misma alegría con la que anhelábamos levantarnos al día siguiente para salir a la calle a jugar, a trabajar, a estudiar, a barrerla o simplemente a interactuar con los vecinos; pero nunca a recoger a nuestros muertos en esta Honduras que gracias a su sandez crónica y su actitud obscena nos ha condenado a vivir.

Me opongo rotundamente a que ofrezca dinero con desfachatez para salvaguardar su conciencia, porque además de repugnante es establecer diferencias entre los cientos de muertos que lleva en nombre de la democracia su maldito gobierno, porque además ese dinero de las arcas del estado es nuestro y no suyo como para que lo use a su antojo y a su energúmena naturaleza. Por el momento debo decirle, que yo no poseo tres millones de lempiras para tirarlos a la basura como usted pretende con los dineros del pueblo; pero tengo 100 pesos en mi cuenta de banco, 50 que usare para comer el resto del mes y 50 que no voy a utilizar en ninguna de mis necesidades personales, pero que con gusto entregare para una causa justa y dignificante para mi país; ofrezco 50 pesos a quien le escupa la cara Señor “Presidente”.

viernes, 19 de agosto de 2011

DEL PRESIDENTE PORFIRIO LOBO SOSA, LOS COMENTARIOS DESACERTADOS Y HERMANOS QUE NUNCA MADURARON

El presidente de la República de Honduras Porfirio Lobo Sosa cometió un pequeño desacierto. Su pecado fue hablar con sinceridad con un funcionario palestino a quien le manifestó que en lo personal, él está de acuerdo con el reconocimiento del Gobierno Palestino.
El Presidente está al tanto del conflicto milenario entre israelitas y árabes, y no es ajeno a la opresión social por la que atraviesan muchos seres humanos a partir de tal conflicto. Y entonces el Presidente vertió su opinión.

El susodicho funcionario palestino, ni corto ni perezoso hizo públicas las declaraciones del presidente. Cuando se le preguntó al Presidente si había dicho eso, en una clara muestra de rectitud, no se negó.

La reacción de ambos bandos no se hizo esperar. Una organización israelí en los Estados Unidos amenazó con bloquear el TPS –tan importante para nuestra economía en materia de remesas–  con sus influencias, y además con evitar la inserción de Honduras a la Cuenta del Milenio.

 Las autoridades palestinas no se quedaron atrás y exigen al Presidente Lobo mantener su palabra de apoyo, por lo que ahora el presidente se encuentra, gratuitamente y sin haberlo pedido, o como quien dice “sin tener vela en ese entierro,” en medio de la guerra entre los dos bandos. Ante esta situación a continuación daré mi humilde opinión.

En primer lugar, ratifico lo que el Presidente Lobo ya ha dicho, y es que lo manifestado por él fue una simple opinión y no una posición oficial. Está en todo su derecho de cambiar de parecer al analizar más de cerca los hechos, o por el contrario,  mantenerse en la misma posición. Las amenazas de la organización israelita son coercitivas y lejos de hacer bien, obstaculizan todo análisis objetivo. Lo mismo va para los funcionarios palestinos.

Luego, ¿Por qué estas organizaciones amenazan a Honduras y no a otros países, como Francia o Alemania, por ejemplo? Pues la razón es porque pueden hacerlo. Porque es fácil aplastar al aplastado y humillar al humillado; porque es más fácil arrebatarle un pan a un pobre que a un rico porque no cuenta con el arsenal político y militar para defenderse. Entonces, acorralemos al pobre diablo que no vale nada, excepto por su voto, para que vote a favor nuestro. A los palestinos e israelitas por igual yo les digo: ¿no les enseñó su papito Abraham que al pequeño se le ayuda y no se le apabulla?

¿Por qué tienen que amenazar con perjudicar a un pequeño país en recesión permanente, en el que aun hay niños que se mueren de hambre y en el que más de la mitad de la población aun se encuentra bajo la línea de pobreza, por un problema milenario en el que no tenemos nada que ver? ¿Por qué será que nos han agarrado de “punching bag”? Apenas nos libramos de la injerencia de un dictador sudamericano y hacemos tímidos intentos por liberarnos del deshonesto imperialismo norteamericano, cuando ya estos otros nos amenazan con hacernos más pobres de lo que somos.

¿Es que ustedes, Israelitas y palestinos, nunca maduraron? Porque verán, los hermanitos suelen pelearse, pero al crecer maduran. ¿O es que no recuerdan que son hermanos y que vienen del mismo esperma? ¿No les enseñó papito Abraham que los hermanos deben tener buenas relaciones? Abraham fue un conciliador por excelencia y es una lástima que hoy sus descendientes no sigan el ejemplo.

Bien, asociaciones israelitas nos amenazan hoy en día porque tienen la capacidad y el poder de hacerlo, pero no todo lo que se puede hacer es lícito puesto que puede ser moralmente incorrecto. Si bien es cierto que Israel siempre ha estado con Honduras, también es cierto que Honduras no tiene ningún problema con los palestinos. No nos metan en un lío que no es nuestro. No pretendan perjudicar a este pequeño país que intenta desarrollarse “a cuestas” por un pleito entre hermanos.

Yo le sugiero al presidente Lobo que si existe conflicto entre su proceder ético y la conveniencia política, escoja el camino de la ética o, en todo caso, se mantenga neutral aduciendo los puntos anteriormente mencionados: no se puede tomar una decisión sabia bajo coerción y amenaza.

¡HE DICHO! ¡CASO CERRADO!

P.D. Al momento de publicar este artículo el Embajador Concurrente de Israel en Honduras, Eliahú Lopez, ya había manifestado el apoyo a Honduras por parte de su país y grarantizó un "estrechamiento de los lazos de amistad" luego de una reunión en la residencia del presidente.

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