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lunes, 2 de enero de 2012

A Nadie le Gusta Ver Nariz Bonita en Cara Ajena

Nariz romanaPor: Edwin Francisco Herrera Paz. Hace poco tiempo, siendo yo niño aun, tenía un pequeño problema. Era una especie de complejo. El mencionado trauma psicológico se debía a mi nariz. A mis crueles compañeros de clase les parecía que mi nariz era algo grande. No me lo decían directamente pero yo lo podía inferir por sus apodos. En cambio yo, por más que trataba, nunca pude corroborar la hipótesis de mis coetáneos sobre el tamaño de mi apéndice respirador. Claro, excepto si uno es un pájaro, es en extremo difícil obtener información sobre la apariencia del perfil de uno mismo con solo apreciar la imagen en el espejo.

Urracas parlanchinasYo me miraba la nariz más bien pequeñita y no entendía el por qué aquella compañera en un momento de enojo me dijo nariz de piocha. O por qué mi mejor amigo me incrustó el sobre nombre de “Urri”. Pero como en esta vida todo nos regresa, mi amigo pagó por su proceder y luego a ambos nos decían las urracas, en alusión a Tuco y Tico, las famosas urracas parlanchinas de la televisión.

Yo seguía sin comprender hasta que un día, ya entrado en la adolescencia, debido a la disposición de los espejos en los vestidores de una tienda por fin pude observar mi propio perfil. Debo confesar que me sorprendí un poco. Me di cuenta de que mi nariz era algo grandecita, pero yo continuaba con la inquietud. ¿A quién se le ocurría hacer mofa de este exuberante monumento a la respiración? Hasta que un día encontré la respuesta. El problema era que a nadie le gusta “ver nariz bonita en cara ajena”.
Hombre narizón

En la universidad continuaban molestándome por mi nariz. Algún compañero me comparó con Syrano de Bergerac, aquel famoso personaje del que se decía que “érase un hombre a una nariz pegado”. Yo lo tomaba por el lado amable y supuse que la comparación se debía a mi altisonante elocuencia, como la del personaje. Cuando así se lo manifesté a mi compañero este me pidió que por favor, por piedad, no tuviera tantos momentos de INSPIRACIÓN, ya que amenazaba al resto de la humanidad con dejarla sin oxigeno. Aun hoy me continúo preguntando que me habrá querido decir.

Billete hondureñoUn día, pensé que esta prodigiosa obra de la naturaleza (mi nariz) merecía más que una investigación somera. Verá, por años estuve convencido de que se trataba de la herencia indoamericana por parte de mi padre, quien también portaba una tremenda tranca en el centro de su cara hasta que decidió eliminarse una buena parte en el quirófano (hoy su hechiza nariz es pequeñita y respingadita). Mi conclusión se basaba en la observación del billete de un lempira que muestra al indio prócer del cual adquirió su nombre nuestra moneda. En el mencionado billete el indio Lempira exhibe una nariz grande, aunque debo decir que más pequeña que la del que aparecía en los antiguos billetes, cuando todavía estaban de moda las plumas en la cabeza.  

Emperador NarizónInvestigando estaba cuando cierta vez viendo la televisión por casualidad observé a los jugadores de un equipo de futbol italiano. Pude verificar que algunos de los jugadores portaban titánicas narices, no solo semejantes en tamaño a la mía, sino también con una morfología similar. Fue entonces que caí en cuenta que mi nariz proviene de mis antepasados residentes en Lombardía.

Un análisis más detallado de las fotografías de mis familiares descendientes de inmigrantes italianos me llevó a la conclusión de que sí, mi nariz tenía que ser de herencia europea, específicamente del tipo romano como el que aparece en los bustos de algunos emperadores.

Actor Hollywood
Para verificar mi sospecha me di a la búsqueda en internet donde me encontré con una interesante clasificación en una página web. Según el autor las narices se clasifican en catorce tipos: Chata, Recta, Carnosa, Halcón, Puntiaguda, Griega, Aguileña, Romana, Rumpole, Celestial, Lenin, Redknapp, Presidencial y Tara. Sobre la romana (mi supuesto tipo) dice: “La nariz romana, como la del actor Tom Cruise, aparece en casi 9 por ciento de las personas, todos ambiciosos, valientes y de pensamiento claro.” Aja, ¿Así que Tom Cruise tiene una nariz como la mía? Vaya. ¡Resultó igualado el actor!

Perros corriendo
De cualquier forma aunque usted no lo crea mi nariz grande resulta ventajosa en algunos aspectos (mientras no baje mucho la cabeza porque se raya el piso). Por ejemplo, el mayor trayecto que debe recorrer el aire antes de llegar a los pulmones la convierte en un excelente filtro de contaminantes y bacterias. Por otro lado, cuando nado dorso no importa si me hundo un poco, de cualquier forma puedo respirar pues mi nariz toma la función de un esnórquel natural. Además, cada vez que hago una carrera con alguien inevitablemente le gano por una nariz.

Bien, aun no he dilucidado del todo si mi gran aditamento facial se debe a genes amerindios, europeos, o si se trata más bien de la sumatoria de genes, pero si usted tiene una opinión desfavorable con respecto a mi nariz, yo lo entenderé. Sabré que se trata de la natural tendencia del ser humano a no gustarle “ver nariz bonita en cara ajena”.

Saludos.

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martes, 13 de septiembre de 2011

Algunas Intimidades de la Nariz

Por: Edwin Francisco Herrera Paz
La nariz es un órgano versátil ya que su función va más allá de rellenar la cara para que se vea más “llena.” En este sentido, algunas personas fuimos mejor dotadas que otras. Por mucho tiempo pensé que mi gran nariz era herencia de mis antepasados lencas (si no cree vea el billete de un lempira), pero cuando analicé los rasgos con un poco más de detenimiento me di cuenta que es herencia de mis ancestros de Lombardía (Italia), aunque también es probable que haya resultado de la sumatoria de genes.  

Cierto. Mi nariz no solo sirve para darme un perfil de conquistador Romano. Dentro de sus funciones también se encuentran:

1. La adecuación del aire que entra a las vías respiratorias, humidificándolo y filtrando las impurezas ambientales. Esto lo hace mediante las vellosidades y el moco, donde quedan atrapadas la mayor parte de partículas. Muchas partículas son expulsadas también gracias al reflejo del estornudo, que es un tipo de protesta de la nariz sometida a algún irritante.

2. Contribuye con la fonación, ya que parte del sonido producido en la laringe es modulado por la nariz (por eso mi voz es potente). Y además nos permite continuar respirando mientras comemos, excepto al tragar, pues en ese momento la epiglotis cierra la vía aérea.

3. El olfato. Tal vez el sentido más antiguo, filogenéticamente hablando. Para realizar su función olfatoria la nariz tiene entre 20 y 30 millones de células especializadas, encargadas de detectar unos 10,000 olores diferentes.

Otras funciones del olfato son: encontrar alimento, conocer cuando una substancia es potencialmente dañina o infecciosa (como el queso suizo o los pies olorosos), y colaborar con el sentido del gusto.

Mmm esto me huele mal.
Pero en nariz cerrada, no entran moscas.
Como el olfato está relacionado con estructuras antiguas del cerebro encargadas de las emociones, muchas de las respuestas a los olores ocurren inconscientemente. Por ejemplo, entre dos potenciales parejas igualmente atractivas, un hombre se inclinará por aquella mujer que tenga determinado humor. Al parecer, ciertas moléculas del sistema inmune llamadas HLA se encuentran relacionadas con el olor particular de una persona. Se ha demostrado que se prefieren las personas con moléculas HLA diferentes a las propias, lo que tiene su explicación natural: la mayor variabilidad de moléculas inmunes hará que la descendencia sea resistente a una mayor variedad de infecciones. ¡Y esto el hombre lo detecta con la nariz sin saberlo!

Las mujeres son hábiles en medir la cantidad de hormona masculina que está produciendo un hombre. Esto lo hace mediante la detección olfativa de substancias en el sudor que son producto del procesamiento bacteriano de la hormona masculina dihidrotestosterona. De tal manera, el sudor de un hombre con cantidades altas de estas hormonas lo volverá, en general, más atractivo para las mujeres, especialmente cuando esta se encuentra en el período ovulatorio de su ciclo. Por eso es que las mujeres pagaban en el Circo Romano por secarles el sudor a los gladiadores. 

A todas esas substancias químicas que estimulan el olfato y condicionan una respuesta de manera inconsciente se les ha llamado feromonas. Así que aquella frase que dice que el amor al hombre le entra por los ojos y a la mujer por los oídos, no es cierta, al menos del todo. A ambos les entra también por la nariz (y a veces por la boca*).

Tal vez todo esto usted ya lo sabía, pero le voy a contar algo que le va a sorprender.

Se ha demostrado que el 85% de las personas respiran la mayor parte del tiempo solo por una de las fosas nasales, cambiando de fosa cada cuatro horas aproximadamente, aunque esto puede variar dependiendo de la predisposición a congestionarse, la posición de la cabeza, etc. Lo sorprendente es que la fosa nasal por la que se respira en un momento dado, determina algunos parámetros fisiológicos.

Al parecer y según algunos estudios, al respirar por el lado derecho se elevan los niveles de glucosa en la sangre y aumenta el consumo corporal de oxígeno, además de activarse el hemisferio cerebral izquierdo encargado del razonamiento lógico. El respirar por el lado izquierdo tiene los efectos contrarios y al hacerlo se activa el hemisferio cerebral derecho, relacionado con la intuición y la creatividad.

Por lo tanto vale la pena preguntarse si forzar la respiración por una de las fosas nasales podría aumentar el rendimiento intelectual según la tarea que ejecutemos en ese momento. Si estamos componiendo un poema de amor, conviene respirar por el lado izquierdo, pero si estamos resolviendo un complicado problema matemático, como por ejemplo buscando una demostración del último teorema de Fermat (no pierda su tiempo que ya se encontró), deberíamos usar el derecho.

Y lo más interesante de todo es que la nariz realiza este cambio de fosa nasal debido a la presencia de tejido eréctil similar al del órgano sexual masculino. Cuando el tejido eréctil de un lado se agranda obstruye ese mismo lado, y el otro se desobstruye.

Por eso si está platicando con una persona a la que usted le resulta atractiva, y nota que de vez en cuando se frota la nariz inconscientemente, ahora ya sabe el motivo.*