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domingo, 2 de agosto de 2009
Yo quiero una camisita blanca
Estoy oyendo una canción de protesta llamada “camisita blanca”, y que va más o menos así:
“Yo quiero una camisita blanca, de esas que se dan para ir a marchar. Hechitas a la medida, a plazos para pagar, yo quiero una camisita para ir a protestar.
Y es que hay gente que piensa que la vida es Burger King, que la verdad está en Estilo y la bondad un souvenir, y es que hay gente que piensa que no hay mas para llevar, que una Wooper en el pecho y un paseo por el mall.”
Esta canción hace alusión a las multitudinarias marchas blancas en todas las ciudades de Honduras, apoyando la destitución del ex presidente Manuel Zelaya Rosales. Debo confesar que yo mismo usé una de tales camisitas, no en las concentraciones realizadas después de la destitución, sino en la del martes anterior al domingo para el cual estaba programada la consulta popular del ex presidente. Claro que la mencionada marcha, organizada por las iglesias evangélicas de San Pedro Sula, no se realizó con el fin de pedir la destitución de Zelaya, sino como protesta contra una consulta popular ilegal, destinada a reformar la constitución, instaurar el continuismo del ex presidente y por ende, el socialismo del siglo XXI. Esta marcha, constituida en su mayoría por las clases medias de San Pedro Sula finalmente inclinó la balanza, mostrándole a las instituciones del país el verdadero sentir de más del 80% de la población. Dos días después, el ex presidente asaltaba las instalaciones de la Fuerza Aérea en Tegucigalpa para extraer el material para la consulta ilegal, previamente decomisado por orden del Tribunal Supremo Electoral.
Esta acción convenció a las instituciones de que la única manera de evitar un destino hacia el socialismo bolivariano y el totalitarismo era destituyendo al presidente. Ahora se dice que la consulta no era vinculante. ¿Entonces por qué el ex presidente continuó con el proyecto a pesar de haber sido advertido de su ilegalidad? ¿Para qué continuar con algo, a toda costa y a pesar de las consecuencias nefastas que desencadenaría, si ese algo no iba a servir para nada? Todos sabemos que la consulta no solo era vinculante, sino que a estas alturas, ya se hubiera formado una Asamblea Nacional Constituyente y el continuismo sería inevitable. Conocemos la perseverancia y el tesón del presidente Chávez, quien lograría sus propósitos de incluir a Honduras dentro del bloque socialista a cualquier precio. También en los últimos días hemos visto al ex presidente Zelaya con una perseverancia extraordinaria por recuperar el poder, lo que puede ser debido a las presiones del presidente Chávez. Manuel Zelaya en estos momentos, no tiene manera de entregar la mercancía que le vendió al mandatario bolivariano, ni forma de devolver el dinero.
Los ideólogos del socialismo en Honduras han intentado desprestigiar las manifestaciones blancas diciendo que son promovidas por la oligarquía y los golpistas. La canción “camisita blanca” intenta crear una imagen de las clases medias como constituida por personas tontas y enajenadas, que no conocen nada de los problemas de Honduras, quienes se encuentran conformes con poder ir de compras en los centros comerciales y negocios de la oligarquía. Nada más lejos de la realidad. La mayoría de la gente con la que uno habla a diario está conciente de los múltiple problemas de la nación, de la pobreza extrema, de la mala distribución de la riqueza, de la mala calidad de la educación en las escuelas públicas, entre muchísimos otros. Es más, muchos estaban de acuerdo con las ideas populistas de Manuel Zelaya al inicio de su mandato. Sin embargo, de la noche a la mañana, Manuel Zelaya llevó a cabo una alianza con el presidente Chávez y los hermanos Castro.
La primera acción de Chávez en Honduras en su primera visita fue dedicarse a insultar a los hondureños en nuestro propio territorio, lo que fue mal visto por amplios sectores de la sociedad. La gota que colmó el vaso llegó semanas antes de la consulta popular, cuando los hondureños nos dimos cuenta de las reformas de carácter totalitario que el presidente Chávez estaba promoviendo en nuestra hermana república de Venezuela. El sentimiento anti Chavista no ha hecho más que aumentar en los hondureños a partir de la destitución por una sencilla razón: hemos podido ver los procedimiento inmorales utilizados por Chávez, Zelaya y sus seguidores, basados en la mentira continuada y perseverante, mentira que convenció al mundo para que se le cerrara las puertas a Honduras en el ámbito internacional a solo unos pocos días de las acciones. Mentiras pagadas con petrodólares venezolanos y con narcodólares de las guerrillas colombianas. Mentiras refrendadas por presidentes socialistas sudamericanos y centroamericanos, quienes gobiernan sus países con mentiras similares. Por ejemplo, ayer escuchaba al ex presidente hablando por Telesur, diciendo que “nos están matando a nuestros dirigentes”. A mi me gustaría saber, ¿Cuántos dirigentes melistas han muerto? Lo que yo se es que hasta el momento hay cuatro personas asesinadas, todos ellos jóvenes sin mucha ingerencia. Pero dirigentes, ninguno. Si la policía o el ejército quisieran reprimir las manifestaciones a favor de Mel, matarían a los dirigentes, y se acabó el asunto. Por lo tanto, su lógica y sentido común le dirán a usted a quienes les interesa que haya víctimas, las cuales son utilizadas ampliamente en los medios Chavistas como mártires de la revolución.
Pues bien, tal vez se ha engañado al mundo, pero aquí en Honduras hemos podido apreciar este comportamiento en tiempo real, y lo hemos rechazado, razón por la cual el ex presidente Manuel Zelaya Rosales no ha podido entrar a Honduras con el pueblo siguiéndolo, como creyó poder hacer al igual que Gandhi en la India. Yo con orgullo digo que me he puesto mi camisita blanca, porque entre dos males, escogimos el menor. Mas aun, la destitución puede ser vista como el inicio de un período de lucha contra la corrupción y los males que agobian a nuestro pueblo, por lo que las camisitas blancas tienen aun mucho trabajo por delante. Saludos.
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